La pelea contra Danzō había sido demasiado agotadora. A esas alturas apenas podía mantenerme en pie. Ese viejo siempre decía que actuaba por el bien de la aldea, que todas sus decisiones eran sacrificios necesarios para protegerla, pero la realidad era mucho más simple y despreciable: siempre había actuado para protegerse a sí mismo. Todo lo que hizo, todas las vidas que destruyó y todas las sombras que extendió sobre Konoha fueron únicamente para conservar su poder.
Al menos había logrado hacer justicia por Itachi y por Shisui. No podía permitir que un ojo tan poderoso como el de Shisui terminara en manos de Kobi. Solo imaginarlo utilizando aquel poder para manipular a otros me producía náuseas.
Seguramente ese bastardo ya estaría observándome desde algún lugar, escondido como la rata cobarde que era, analizando cada uno de mis movimientos y pensando en la mejor forma de eliminarme para quedarse con los ojos de Itachi. Dudaba que estuviera interesado en los míos. Mi visión estaba prácticamente destruida; apenas podía distinguir siluetas borrosas y manchas de luz. El uso constante del Mangekyō Sharingan me había llevado al límite.
Lo sabía perfectamente.
Si volvía a utilizarlo, aunque fuera una sola vez más, la oscuridad terminaría por reclamarlo todo.
Solté una pequeña risa amarga.
Qué ironía. Después de todo lo que había pasado para obtener poder, terminaría perdiendo la capacidad de ver.
Aun así, seguí avanzando. O más bien arrastrando los pies mientras intentaba mantener el equilibrio. Mi intención era regresar para ayudar a los Kages a contener el desastre que había provocado. Había necesitado crear aquel caos para obligar a Kobi a bajar la guardia y abrir una oportunidad para herirlo, pero al final todo había resultado inútil. Él seguía vivo y ahora mi factor sorpresa había desaparecido por completo.
Al menos todavía tenía una alternativa.
Si lograba regresar con vida, podría pedirle a Tsunade que me implantara los ojos de Itachi. No era una decisión que me agradara, pero tampoco estaba dispuesto a pasar el resto de mi vida sumido en la oscuridad.
Mientras avanzaba, el cansancio comenzó a pesar más sobre mi cuerpo. Cada paso era más difícil que el anterior. Mis piernas parecían de plomo y el dolor detrás de mis ojos aumentaba a cada instante.
Entonces alguien se detuvo frente a mí.
—Sasuke.
La voz de Sakura llegó inesperadamente tranquila.
Aquello me puso más nervioso que si hubiera escuchado gritos o amenazas.
No podía distinguir bien su rostro, pero reconocería esa voz en cualquier lugar.
No sabía cuáles eran sus intenciones y, sinceramente, tampoco quería averiguarlo. En mi estado actual no tenía fuerzas para enfrentarla. Si decidía atacarme, probablemente terminaría convertido en polvo antes de poder reaccionar.
—Sakura... déjame pasar. Tengo que...
Una punzada brutal atravesó mis ojos antes de que pudiera terminar la frase.
El mundo comenzó a girar.
Sentí cómo las fuerzas abandonaban mi cuerpo y mis rodillas cedían. Estuve a punto de desplomarme contra el suelo, pero unos brazos me sostuvieron antes de que pudiera caer.
Pasaron varios segundos antes de que el mareo disminuyera.
Levanté la mirada hacia donde intuía que estaba Sakura. Apenas podía distinguir una figura borrosa frente a mí.
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Enamorado de la dobe.
FanfictionSecuela de "Enamorándose de la dobe". Sasuke se aventura en una nueva historia y tendrá que afrontar varios retos que se le presentan, incluyendo una gran guerra la cual va a tener que ganar con su equipo.
