Capítulo 1: BubbleChat

372 28 9
                                    

-¿Entonces, usted cree que existen los universos paralelos?- preguntó el profesor Arana

Lexa asintió.

-Así como existe vida en otros planteas, también existen realidades que por el momento- elevó un poco la voz- no conocemos

El profesor Arana lo meditó un momento.

-Vaya suposición- se toco la barbilla- buen ejemplo. Puede sentarse

Lexa sonrió y fue a su lugar habitual, justo a mi lado.

La clase de ciencias era aburrida, el señor Arana hablaba más de la cuenta y a veces hasta se ponía a contarnos sus historias de adolescente.

Lexa era una chica simpática, era un poco regordeta lo que causaba burlas hacia ella; pero tenía un enorme corazón. Ella amaba leer, su sueño era por fin escribir un libro y sacarlo al mercado; pero por memento no hacía nada para cumplir su anhelo. Poseía una cabellera castaña y rizada, su piel era ni muy clara ni oscura; sus ojos negros y achinados hacían juego con su pequeña boca compuesta por labios delgados.

-Señorita Heras- me llamó el señor Arana por mi apellido- ¿tiene algo que compartir con la clase?

Al parecer se había percatado de lo distraída que me encontraba.

Negué.

-Entonces preste atención- me recordó y siguió con su labor de enseñar

La campana había sonado, lo cual indicaba que ya era hora del almuerzo. Lexa me apresuró, porque según ella nos quedaríamos sin nada bueno para comer al llegar tarde. Nos sirvieron estofado de algo, no me dio por preguntar de que. Con Lexa nos sentamos en nuestra mesa habitual, a lado oeste de la cafetería, la cual compartíamos con Thiago, nuestro mejor amigo.

Thiago era un muchacho alto, de cabello rojizo y su piel era blanquísima; era conocido por ser el primero de su clase: el primero en ser llevado a detención, el primero que descubren copiando en los exámenes y el primero al que descubrieron ligándose a la hija del maestro de química. Dejando todo eso de lado es una buena persona, aunque demasiado ruidoso y no puede mantenerse quieto ni un segundo; es divertido y a veces actúa muy maduro.

-¿Por qué tan callada?- le pregunté a Lexa al notar que no tocaba su almuerzo

-Esto se pegará en mi vientre- hizo un ademán con el tenedor

Reí suavemente.

-Te complicas demasiado la existencia- Lexa me miró raro

-No lo hago- me dijo- simplemente soy realista

-Bueno, entonces deja de ser realista- le pedí- que no te importe nada

Lexa bufó.

-Para ti es fácil decirlo- me dijo- eres delgada y bonita

Me quede callada. Era lo mismo de siempre, Lexa se complicaba con su figura y en verdad que le comprendía; pero era mi amiga y no me gustaba que se acomplejara tanto con una vanidad tan grande como lo es la apariencia física, o bueno, lo que llamaba "belleza".

-Bueno- comencé- todos somos distintos...-me interrumpió

-¿Y eso qué?

-Déjame terminar- ella asintió- como decía, todos somos distintos, cada quien tiene su cualidad...-pause- tú tienes una mente brillante, eso es bonito

Lexa se mantuvo callada un momento.

-Supongo- se encogió de hombros- pero eso no es interesante para muchas personas

Estrella BinariaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora