AlinaMe encuentro encerrada en mi habitación desde hace dos hora el estómago me ruge por las ansias de comida y yo no tengo con qué llenarlo, el cuerpo me duele de una forma casi insoportable, la pequeña cortada en mi labio sigue ardiendo y hombro duele bastante, pero irónicamente estoy feliz, mas que feliz. Cuando llegué a casa eran casi las 6:30 lo que implica que mi madre ya estaba aquí y no se tomó muy bien el que llegara tarde, además de que seguía enojada porque no traje el dinero completo la semana pasada, entonces me encerró en mi habitación sin comer y dijo que no me iba a abrir hasta que mañana tenga que ir a la escuela. No he comido nada desde el desayuno y solo pude comer media manzana porque iba tarde.
Justo después de que me encerrara saqué mi celular de donde lo tenía escondido y no puedo ni siquiera describir lo feliz que me hizo ver los mensajes de los chicos, incluso cuando mi día se había vuelto una mierda. Estoy tan emocionada por volver a verlos y lo mejor de todo es que mi madre no va a pasar aquí la noche y probablemente no va a llegar hasta mañana en la tarde así que puedo estar con ellos el tiempo que yo quiera.
Me acuesto en mi cama pensando en ojos azules y grises.
Me levanto al escuchar unos golpes en la puerta seguido de la cerradura abriéndose, lo que me indica que por fin mi encierro se acabó.
— Muévete mocosa o vas a llegar tarde a la escuela. - dice mi madre y luego se vá. A veces me pregunto, qué fue lo que hice para que me odie tanto.
Dejo de pensar en eso y me apresuro a arreglarme y salir para la escuela, no quiero más problemas. Antes de irme me aseguro de desayunar bien porque me muero de hambre.
Cuando llego a la escuela, lo primero que me encuentro es a Camila en su locker así que voy a saludarla.
—Hola Cami.
—Hola Ali, ¿Cómo estás? - Se gira a mirarme. - ¿Qué te pasó ?. - pregunta y entonces recuerdo que la cortada en mi labio a causa de el golpe aún debe de verse. Mierda...
—Nada Cam, no te preocupes ¿yo estoy bien y tú?
—¿Estás segura? ¿cómo te lo hiciste? - por favor Cam, ya déjalo ir.
—Estoy bien, fue un pequeño accidente, ya sabes que soy medio tonta y siempre me estoy cayendo y golpeando con todo pero nada de que preocuparse. - Miento.
—Tienes que tener más cuidado, un día de estos vas a matarte. - me dice a modo de broma - Vamos a clase antes de que se haga tarde, ya sabes que el profesor Blake me odia- me río de las tonterías de mi amiga y caminamos a nuestro salón.
Todo el día he estado distraída, solo esperando que las tres de la tarde lleguen. Estoy emocionada y nerviosa, muy nerviosa. Ya quiero volver a verlos, no he dejado de pensar en ellos desde ayer.
La tarde se me ha pasado increíblemente lenta pero por fin acabo mis turnos en la cafetería y cuando tomo mi teléfono veo un mensaje
Nick: pequeña, ya estamos aquí
El mensaje es de hace cinco minutos por lo que me apresuro a salir y los encuentro recargados parados en su auto. Dios, se ven increíbles los trajes que usan se les ciñen al cuerpo marcando perfectamente cada músculo que tienen y esa seguridad que siempre tienen los hacen ver aún mejor. Cuando me ven caminando ambos me sonríen mientras me acerco. Puedo sentir como me siguen con la mirada.
— Hola... - Digo un poco intimidada por ellos.
— Hola princesa.- Me saluda James y me da un beso en la mejilla.
— ¿Cómo te fue pequeña? - Ahora es Nick quien se me acerca y hace lo mismo.
Se me quedan mirando un tiempo como si me estuvieran examinando o algo así, eso me intimida bastante así que bajo la mirada y siento una mano levantando mi barbilla obligándo me a mirarlos.
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Mis daddy's
Romance- entonces... ¿Ustedes quieren ser mis daddy's? -Si princesa. -Solo déjanos cuidar de ti