Arcadia Oaks

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Todo había pasado demasiado rápido en apenas dos meses. Desde que desperté en el cuerpo de Alan, comencé a hacer cambios poco a poco, y no tardé en notar que su relación con su padre, Patrick, era... tensa. Distante. Como si ambos hablaran el mismo idioma, pero no lograran entenderse.

Patrick era un hombre alto, de cabello castaño oscuro que le caía hasta los hombros, usualmente recogido en un moño descuidado. Tenía una ligera barba, piel clara y un aire frío a primera vista, pero bastaba con verlo sonreír para que todo eso desapareciera. Era carismático, amable... y, siendo honesta, bastante atractivo. Nunca entendí cómo la madre de Alan pudo divorciarse de él, aunque había momentos en los que su inmadurez se hacía evidente.

 Nunca entendí cómo la madre de Alan pudo divorciarse de él, aunque había momentos en los que su inmadurez se hacía evidente

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Al principio me costó tratar con él. No era solo la incomodidad de ocupar el cuerpo de su hijo, sino el peso de lo que Alan había vivido. Sin embargo, con el paso de los días, entre conversaciones largas, silencios incómodos y pequeños intentos de acercamiento, logré construir algo parecido a una relación real. Y, sin darme cuenta, comencé a aferrarme a ella. En mi vida pasada, mi padre nunca fue cariñoso; era frío, sarcástico, distante... como si mi existencia fuera irrelevante solo por haber nacido mujer. Nunca hubo un vínculo. Nunca hubo calidez. Pero Patrick... era diferente. Había algo en su forma de hablar, de mirarme, de preocuparse, que me hacía sentir querida de una manera que no conocía.

También tomé decisiones por mi cuenta. Corté lazos con los "amigos" de Alan, aquellos que desaparecieron en cuanto dejó de ser popular, y me alejé de su expareja, una relación tan tóxica que rozaba lo absurdo: un día lo amaba si le daba atención y dinero, y al siguiente lo despreciaba si no cumplía sus expectativas. No había nada que rescatar ahí.

Durante días estuve pensando qué hacer con esta nueva vida. Si debía seguir los sueños que Alan había abandonado o empezar desde cero, construir algo completamente distinto. Era una oportunidad... pero también una responsabilidad.

Todo parecía relativamente estable... hasta que Patrick mencionó nuestro destino.

—Alan, hijo, ¿estás bien? —preguntó, al verme atragantarme con la comida.

—¿Puedes repetir... a dónde nos mudamos? —pregunté, intentando mantener la calma.

—California. Un pueblo tranquilo llamado Arcadia Oaks.

El nombre cayó como un golpe seco.

En ese instante entendí lo que el gato blanco quiso decir con "vive, aprende y sobrevive".

No era una advertencia cualquiera era un aviso y ahora estaba dentro de esa historia, dentro de ese mundo.

Arcadia Oaks... el escenario de todo.

Había llegado a la realidad de Trollhunters. Una de mis series favoritas, esa que había visto tantas veces que podía recordar cada escena, cada error, cada tragedia. Había reído con sus momentos felices... y llorado con lo inevitable.

𝐌𝐞 𝐆𝐮𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐲 ¿𝐐𝐮é?     (𝙅𝙞𝙢 𝙇𝙖𝙠𝙚 𝙭 𝙈𝙖𝙡𝙚 𝙊𝙘)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora