6. Solo dame otra oportunidad.

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—Maldito hijo de... —se levanto rápido Thomas golpeándolo varias veces en la cara. 



—Basta, por favor —grito Hailey y claro como era de esperarse la ignoró y siguió golpeándolo, Jared intentaba defenderse pero no lograba mucho; Thomas ya estaba lo suficientemente cabreado como para no parar de golpearlo. Thomas lo levantó.


—¿En donde vive Kiara? —le preguntó, pero este solo río— respóndeme imbécil.


—¿Crees que te perdonara? —río— que incrédulo eres niño.


—Dímelo antes de que te tire todos los dientes —le grito y este hecho una carcajada. Thomas lanzo en primer golpe justo en la nariz.


—Por West Cost, Avenida cinco, edificio H —dijo gimiendo de dolor.


—¿Que departamento es?.


—Descúbrelo tú solo —volvió a reí y este lo golpeo otra vez en la cara— 231 —chillo.


—Y que te quede claro algo Davidson —dijo Thomas respirando agitadamente y viéndolo fijamente— Si le vuelves a tocar un solo pelo a Kiara, no vendré a golpearte —lo pateo en el estomago— juro que te llevare al mismísimo infierno. Así que cuando vuelvas a disfrutar la vida, piénsalo dos veces, porque no sabes con quien te enfrentas —lo golpeo por última vez dejándolo en el suelo sangrando por la nariz y con varios moretones— y tú —se dirijo a Hailey— sabes, creía que con el que me estabas engañando era mejor que yo, ¿Pero él? Que bajo caíste, sigue con él, pero luego ten las mismas agallas que tienes cuando engañas a alguien, para enfrentarlo cuando este enojado y quiera abusar de ti —la fulmino con la mirada mientras salía de la casa. 



Abrió la puerta de su coche lentamente, y arranco rumbo al departamento de Kiara. En el camino, paro por un momento para poner su frente en el volante y dar un largo y doloroso suspiro, se vio en el espejo y se sorprendió al darse cuenta que no estaba tan mal como había imaginado o como había quedado Jared. Solo tenía una cortada en el labio superior, y uno que otro círculo morado por la cara. Abrió su ventana y encontró un supermercado; había comprado maquillaje para que Kiara no sospechara nada. Arranco, nuevamente su auto, con miles de sensaciones en su cuerpo. 

Vaya suerte la suya, ni siquiera sabía si iba a poder continuar con el programa, sería una tortura brutal tener que verla diariamente después de lo que le hizo. 

Había llegado al departamento, se pinto la cara ocultando sus moretones y salió de su auto. Marco el piso 7, donde se encontraban los 200, mientras pensaba en como la iba a convencerla de perdonarlo, pero de algo que estaba seguro era que no se iría de ahí sin conseguir su perdón.

Busco la puerta 231, tapo el picaporte y toco el timbre.



—¿Quién es? —se escucho un hilo de voz detrás de la puerta. Thomas no respondió— ¿Que quién es? —Thomas siguió sin hablar— si no contesta hablare a la policía.


—Soy Thomas, Kiara —ya con la seguridad de que estaba en su departamento quito la mano del picaporte.

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