Capítulo 4

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Ni siquiera sabía cómo había sido capaz de salir ilesa de aquella reunión. Aunque para ser honesta, lo cierto es que me sacaron a rastras

Todavía podía sentir su olor, a pesar de que habían pasado ya dos días desde el momento en el que la vi por primera vez. 

Me encontraba de nuevo en la cabaña, tras un larguísimo paseo por el bosque acompañada de Jacob, al que pronto se unió un Seth completamente alucinado con el dramático giro que había tomado la noche. 

Ni siquiera había podido quitarme el carísimo traje de Alice o el sutil maquillaje que había escogido para intentar pasar lo más desapercibida posible durante aquella cena. Al otro lado de la habitación mi teléfono móvil no dejaba de vibrar cada tres minutos, anunciando las llamadas perdidas y las decenas de mensajes de voz. 

Siendo honesta, lo único que me apetecía era estamparlo contra la pared hasta que dejase de sonar, pero probablemente me arrepentiría.

-Estoy completamente jodida.- susurré mientras me hundía una vez más en el sofá, intentando esconderme del mundo entre aquellos mullidos cojines que Esme me había regalado hacía meses. 

Recordaba su rostro perfectamente, y su olor, y el color de su vestido, su pequeña sonrisa enmarcada entre dos hoyuelos, su largo cabello caoba e incluso la forma en la que dejaba caer su cabeza sobre sus elegantes y estilizadas manos. Pero lo que más recordaba era el hecho de que era una maldita vampira, lo que me arrancaba un suspiro dramático cada minuto que pasaba. 

-Algún día tendrás que coger el teléfono.- Seth se sentó frente a mí con su traje completamente arrugado. - Ten, te sentará bien, es tu favorito. - Me extendió un refresco de limón 

-No me apetece escuchar a nadie.- En realidad moría por poder escucharla a ella. ¿Cómo sonaría su voz? ¿Sería suave? ¿Sería ronca? ¿Cómo sonaría mi nombre si lo pronunciase? ¿Su risa sería pegadiza o elegantemente delicada? Ni siquiera era capaz de imaginar la perfección con la que charlaría con los demás, porque mi estúpida reacción hizo que me sacaran antes de que pudiera siquiera presentarme o llegar a preguntarle su nombre. Aunque dudo mucho que hubiera sido capaz de pronunciar siquiera una palabra ante aquella maravillosa criatura. 

-A mí comienza a dolerme la cabeza. Llevamos dos horas esuchando ese maldito aparato. No sé cómo no se ha quedado sin batería. Deberíamos volver, Nessie todavía no ha abierto sus regalos y estoy seguro de que Sue está al borde de un ataque de nervios. Charlie no la podrá retener mucho más.- Jacob se recostó contra la puerta.- Si no coges el teléfono o vas a verla inmediatamente, se presentará aquí y te sacará a la fuerza. 

-Quiero estar sola. ¿Por qué me pasa todo a mí?- Sonaba como una malcriada, pero toda la situación me superaba por momentos. 

El corazón me latía a mil por hora, y todo lo que había sido mi vida antes de verla se había convertido en un mero recuerdo lejano. Mi cuerpo estaba en absoluta tensión, y mis manos temblaban ante la necesidad de sostenerla, por lo que tenía que concentrarme en respirar pausadamente y evitar aquellas imperiosas ganas de arrancar la puerta y correr hacia ella. 

Fue entonces cuando llamaron suavemente a la puerta de la cabaña. El olor de Carlisle era reconocible desde hacía kilómetros, era obvio que iban a visitarme tarde o temprano.  Tocó suavemente antes de entrar en la pequeña estancia.

-Hola chicos, siento molestaros a esta hora. Esme y Sue pensaron que tendríais hambre, ya que con todo el revuelo no pudisteis cenar.- A diferencia de nosotros, él y su vestimenta estaban impecables mientras cargaba varias bolsas de comida con la cena que no habíamos aprovechado y que ellos... Bueno, digamos que ellos no iban a poder disfrutarla como nosotros. Seth estaba radiante y no tardó en acercarse para coger las bolsas y esparcirlas por la cocina antes de empezar a comer.  Jacob no tardó en unirse a él, y a pesar de que mi estómago rugía no podía imaginarme comiendo algo ahora mismo sin vomitarlo todo. Aunque debo admitir que el olor era muy apetecible. 

-Muchas gracias, doctor Cullen. Es un verdadero detalle que se haya acordado de nosotros. Lo cierto es que llevábamos pensando en esta cena desde esta mañana. ¡Creía que me iba a morír de hambre! - Mi hermano no tardó en acabarse una de las bolsas y comenzar otra antes de que Carlisle hubiera podido tomar el asiento que antes ocupaba él. 

-Bueno... No puedo imaginar cómo te sientes, Leah. Sé que tienes que estar sintiendo muchas cosas ahora mismo, e intuyo que son difíciles de controlar. Sue y Esme están preocupadas, y me han mandado a que os tranquilice lo máximo posible. Así que aquí me tenéis. Sé que necesitas algunas respuestas, adelante. 

-¿Cómo se llama? .- Solté sin siquiera haberlo pensado. En mi mente solo circulaba su rostro una y otra vez, pero no era capaz de ponerle nombre, y aquello era estresante. 

-Su nombre es Lucille Bromham, y su visita ha sido algo inesperada para nosotros. 

Lucille Bromham, Lucy

Era un nombre que parecía perfecto para ella, por alguna razón que no llegaba a entender. Simplemente encajaba. Y mi corazón no podía encogerse más, porque el hecho de tener nombre la hacía más real, algo verdadero. Hasta hace unos momentos llegué a pensar que era producto de mi imaginación, pero no es así. Mi otra mitad existe, y se llama Lucy Bromham. 

- Creíamos que eran vuestros invitados - Jacob preguntó desde la cocina. Al parecer, además de comer como cerdos, seguían atentos a nuestra conversación. 

- Por supuesto la hemos recibido como tal. Nos habían anunciado la visita de Phil y Maureen, unos conocidos de Esme desde hace unas décadas. Sin embargo, no esperábamos que vinieran acompañados, y menos de la señorita Bromham, quien parece haberse unido a ellos en los últimos años. - Carlisle parecía medir sus palabras mientras me miraba fijamente a los ojos, 

-¿Ya la conocíais? ¿Ella no estaba invitada a la cena? ¿Por qué ha venido? - Las preguntas se amontonaban entre Jacob, Seth y yo y apenas nos entendíamos hablando a la vez. Sin embargo, Carlisle parecía tratar de saciar nuestra curiosidad como podía. 

-La señorita Bromham es una antigua conocida, muy antigua. No la veíamos desde hace más tiempo del que puedo recordar, pero no me corresponde a mí contar la historia de los demás. Estoy segura de que ella estará encantada de responder a vuestras dudas y preguntas si le preguntáis amablemente.  - Se levantó gracilmente y nos indicó que le siguieramos hasta la puerta. Jacob y Seth habían devorado casi toda la comida que había traído el doctor Cullen, pero de reojo vi una pequeña porción con mi nombre. Seguramente mamá o la señora Cullen habían previsto esta situación y no querían que me quedase sin comer esta noche. - Me gustaría poder terminar nuestra noche. Nessie no puede esperar más a daros los regalos y estoy segura de que vuestra presencia tranquilizará a todos. 

-Pero...- Comencé avergonzada.- Perdone señor Cullen, no sé si me veo preparada para... Ya sabes. Verla. No sé. Quizás mi repentina salida haya sido demasiado. 

-Leah, creo que es hora de que te presentes formalmente a nuestros invitados. Eres la única que falta. No te preocupes por tu salida, están al tanto de todo. 

Mi corazón comenzó a latir de nuevo con fuerza. Era vergonzoso, ya que sabía que tanto Carlisle como mi hermano y Jacob podían escucharlo. Casi podía sentirlo palpitar a través de mi chaqueta. Ella lo sabía. Mierda

Mierda

¿Sabía que era mi imprimación? ¿Sabía que yo era un enorme lobo en mis ratos libres? Oh Dios, debía haberme olido. Ella olía a flores, pero... ¿Cómo olía yo? ¿Debería ponerme más perfume? 

Los chicos parecieron ver el pánico en mis ojos, por lo que comenzaron a empujarme hacia el exterior de la casa, dirección a la mansión Cullen, sin que yo pudiese resistirme mucho. Probablemente iba a tener un ataque de pánico en cuanto nos acercásemos. Ni siquiera había contestado las miles de llamadas perdidas de mi madre. Me iba a matar y luego a envolverme en papel de regalo.

La noche que pensé que iba a ser tranquila no podía ir peor. Ni yo podía creerme mi trágica suerte. 

Sin embargo, parecía que la curiosidad estaba ganando por primera vez a la vergüenza y a la ansiedad. ¿Por qué había dicho Carlisle que era una conocida muy antigua? ¿Qué quería decir con eso? 

Y lo más importante. 

¿Por qué no nos puede contar su historia? 

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⏰ Última actualización: Oct 23, 2022 ⏰

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Facing the Moon // Leah ClearwaterDonde viven las historias. Descúbrelo ahora