— Quédate quieto gatito, que te estoy haciendo cariño— Manoseo la cara de Jaemin, como si estuviera sonámbulo.
— Renjun, no te hagas el tonto. Se bien que no hablas dormido y no eres sonámbulo— Lo agarró de los brazos, dejándolo pegado a la cama.
— Yo... lo siento... no quería...— Renjun comenzó a tartamudear, ignorando esos ojos escrutadores que estaban sobre él. Sus mejillas sonrojadas delatándolo.
— No querías besarme... — Jaemin elevó una ceja.
— No, bueno si, bueno no sé— Se enredaba con sus palabras. Los nervios no lo dejaban pensar — Estaba soñando y luego pasó, me desperté... pero...
— ¿Querías besarme? — Jaemin lo cortó.
Renjun no sabía qué decir, pero se le ocurrió algo en último momento — Pensaba que quizás con un beso se podía romper esta especie de hechizo— Le dijo, aunque sabía bien que no iba a resultar, si no ya se hubieran liberado. — Lo intentaste tú, me tocaba intentarlo, en mi sueño tenía mucha lógica— Inventó.
Jaemin lo observó con avidez, sus mejillas sonrojadas, sus ojos brillantes. Gruñó antes de acercarse detenidamente a unos centímetros de su rostro — Intentémoslo— Dijo Jaemin, casi sin voz. Besando a un Renjun confundido que mantuvo sus ojos abiertos.
No era como el roce que habían tenido. Jaemin le estaba pidiendo permiso para entrar en su boca y Renjun no se lo iba a negar. Abrió un poco sus labios para que Jaemin lo saboreara, aunque solo fuera un momento. Jaemin se acercó con cuidado, mientras que Renjun con manos temblorosas se agarró del cuello de Jaemin.
— ¿Se soltó el anillo? — Preguntó Jaemin mientras devoraba la boca de Renjun.
— Mmm... no— Este hizo el amague de sacarlo, pero no pudo.
— Hay que seguir intentando— Decía un Jaemin ya envuelto con la boca de su amigo que no quería soltar — ¿Y ahora? — Ya no le importaba lo que estaba haciendo, más que solo disfrutar los deliciosos labios que le estaban respondiendo.
— Nada— Soltó un pequeño suspiro.
— Habrá que intentarlo una vez más— Dijo, sin separarse. Besándolo de forma cada vez más fogosa, donde las lenguas jugaban entre sí. No era cualquier beso. Era un beso sucio, duro, con pasión escondida.
El celular de Jaemin comenzó a sonar. Las vibraciones provocaron que Jaemin soltara a Renjun. Mirando sus labios, lamió sus propios labios antes de separarse completamente y tomó el aparato. Su respiración aún estaba acelerada.
— Minjeong. ¿Qué? ¿Como? ¿Cuando? ¿Por qué?
— Parece que no te gusto la idea, adelantaré mi viaje por lo del matrimonio, estaré de vuelta en una semana.
Miró a Renjun — Me agrada la idea, estoy feliz— Cortó la llamada, después se la arreglaría con una excusa sobre la batería. Apagó el celular.
— ¿Qué pasó? — Preguntó Renjun.
— Minjeong vuelve en una semana.
La incomodidad llegó para instalarse — Me alegro por ti— Dijo mirando hacia otra parte para que no viera sus ojos llorosos — Debo ir al baño.
Jaemin observó como Renjun se encerraba — No debí haberlo besado— Sabía que estaba mal. Nunca salía nada bueno sobre besar a un amigo. Nunca. Ni en las películas. Todo se confundía, el limite ya no existía. Su pecho se apretó con dolor. ¿Cómo debían actuar? ¿De quién había sido la culpa? Aun se sentía extraño, no podía encontrar una respuesta a lo que había sucedido ahora, ni en los últimos días.
— Jaemin— Renjun lo llamó con cautela.
— ¿Qué pasa? — Le respondió volviendo a la realidad. Su pelea interna no le estaba dando resultado.
— Esto nunca pasó— Le dijo mientras lo miraba desde la puerta de la habitación.
Jaemin asintió con un poco de recelo — Eso mismo estaba pensando.
Hicieron como si nunca hubiera pasado nada, actuando de forma normal y como siempre, como los grandes amigos que eran. Comieron sin hablar, sin mirarse, encendieron la televisión para aplacar la tensión y el horrible silencio que se instauró. A pesar de haber decidido que se comportarían como antes, como los mejores amigos, algo había cambiado.
Mientras Jaemin comía fruta, aún seguía pensando en cómo sacarse el anillo. Su mente estaba que explotaba, nunca antes había usado tanto su cerebro. Hasta que la iluminación divina llegó a su mente, con una especie de corriente eléctrica.
— Renjun, vayamos por Jaehyun hyung para que nos de agua bendita. Quizás con ayuda divina podamos sacarnos esto— Sonrió.
— En serio, agua bendita ¿Jaemin?
— Si, Renjun. Tenemos que pensar en diferentes opciones, quizás alguna de resultado.
— Pero, ¿no será muy loco?
— No importa. Ven vamos— Jaemin dijo, tomándole la mano para salir rápidamente. Debían parar un taxi que los llevara a la casa de Jaehyun, que a esta hora debería estar con su esposo.
Era una idea rara pero práctica. Poco usual y tal vez podrían tildarlos de locos, pero no importaba. Después de todo, un poco de aire seguramente les ayudaría.
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Tu anillo no sale de mi dedo | Jaemin X Renjun
Fanfiction1. Jaemin le dice a Renjun que le pidió matrimonio a su novia. 2. Renjun sufre, sin embargo no dice nada por amor a su amistad. 3. Deben ir en busca del anillo. 4. Renjun se lo prueba. 5. El anillo no sale. ¿Qué hará Jaemin a menos de un mes de su...