»Capítulo 4: Revelando secretos.

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Dana caminaba con la cabeza algo baja, concentrada en pensar dónde había metido el carnet de la biblioteca, ya que tenía que ir a buscar un libro para hacer el primer trabajo del curso.

Salía de la cafetería.

Daniel miraba al frente, aunque no prestaba demasiada atención a lo que sus ojos veían, él estaba sumergido en sus pensamientos como muchas veces.

Iba hacia la cafetería.

En el momento en el que sus hombros chocaron, ambos se miraron y por unos segundos se quedaron callados, sin decir absolutamente nada. Solo mirándose. Daniel se veía algo molesto mientras que Dana, por primera vez en bastante tiempo, se sentía nerviosa e intimidada.

-H-hola..- Susurró sonrojándose muy levemente.

-Hola.- La voz del rubio sonó bastante seria. Dana frunció el ceño.

-¿Cómo estás? Hace días que no hablamos a penas..- Dana intentó mantener la mirada sobre los ojos de Daniel, pero este la apartó durante unos segundos.

-Ya, me cansa hablar con una persona la mayoría del tiempo solo por WhatsApp.- Daniel se encogió de hombros y le dedicó una pequeña sonrisa falsa.

-Lo siento, he estado bastante ocupada últimamente..- La castaña agachó la cabeza.

-Con Nathan.- Respondió el rubio con una gran carcajada. Dana alzó rápidamente su mirada y negó con la cabeza, ladeando suavemente la cabeza.

-Daniel, no..- Antes de que pudiera seguir hablando, el rubio la interrumpió.

-No tienes que darme explicaciones de nada.- Daniel alzó una de sus cejas.- Además, tengo que irme que he quedado con alguien.- Sin más dilación, el chico retomó su camino.

-¿Con quién?- Preguntó la castaña en un acto reflejo, girándose a ver como caminaba el rubio en dirección a la cafetería.

-Con alguien que no va detrás del culo de Nathan.- El chico se giró durante un momento sin dejar de contestar, le guiñó el ojo con un poco de picardía y volvió a mirar al frente. Dana soltó un gran suspiro, asintió con la cabeza y comenzó a caminar hacia la biblioteca, sintiendo lo que parecían ser inicios de rabia en su interior. Pensó de nuevo en las palabras que le había dicho y en su cabeza, hizo todo tipo de hipótesis sobre con quien podría haber quedado. Pero su cabeza pintaba a esa persona como una chica, guapa, alta y delgada cuando en realidad era un chico, de ojos brillantes y marrones, a juego con su pelo, que normalmente solía esconder bajo una gorra plana colocada hacia atrás.

-Buenos días.- El castaño le dedicó una pequeña sonrisa a Daniel, que tras pedir su café se sentó junto a su colega, soltando un gran suspiro. Jason fue capaz de percibir que Daniel estaba molesto, así que se dignó a preocuparse.- ¿Ocurre algo?- Alzó una de sus cejas, echándole el segundo azucarillo a su café con leche.

-No, solo me he cruzado con..- Daniel suspiró, acomodándose en la silla.- Dana.

-Pensé que os llevabais bien..- Jason frunció el ceño durante unos segundos.

-Sí, sí.. No es eso, solo que.. no soporto que esté tanto con Nathan y me molesta.. Lo elige a él sobre todo y todos, no lo veo bastante justo..- Daniel se encogió de hombros, revolviendo su café.

-Oh.. ¿te gusta? Es guapa.- Jason sonrió.

-No, no, no me gusta. Pero, ¿nunca te ha pasado que conoces a una persona y sientes intriga por seguir conociéndola y ver que pasa? Pues es algo así.. Pero no puedo decir concretamente que me guste, sería muy arriesgado.- Daniel se encogió de hombros mientras Jason escuchaba sus palabras. Y lo entendía, y le parecía bonito, bastante bonito y en parte, lo envidiaba. Se tomó unos segundos más antes de responder para pensar en si él había conocido a alguien que le gustara seguir conociendo y que le transmitiera esa intriga, y finalmente, alguien apareció en su mente; Nathan. Quizás él no sentía tanta intriga como Daniel por Dana, pero quizás, en un grado menor, sentía curiosidad de conocerle más. Parecía interesante, muy diferente a como aparentaba ser, por eso no entendía su rivalidad con Daniel.

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