Shiori Nakamura, una joven sacerdotisa de 16 años, despierta dentro de un ataúd y en una escuela mágica llena de personajes muy peculiares, que ni en sus mas alocados sueños creyó imaginar.
Sin tener idea de como llegó hasta este lugar llamado "Twis...
"Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos."
- Nicolás Maquiavelo
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[Hace tres años]
El eco de los aplausos, seguido de los últimos segundos de la rutina de una joven gimnasta que bailaba con tecnicismo y alegría al compás de una suave melodía que resonaba en las paredes. Era el día del concurso de gimnasia internacional de colegios y todos los familiares y amantes de la gimnasia se reunían para ver el fruto de los entrenamientos de cada gimnasta joven sobre la plataforma.
Cerca del estrado, a unos escalones detrás los cuidadosos jueces, quienes iban anotando los puntos por cada truco, se encontraban el maestro Kyo y Tomoe mirando expectantes el acto de la gimnasta y esperando con calma la entrada de Shiori. Los demás Onmyōjis y el personal tuvieron que quedarse en el templo para culminar sus actividades, pero estaban observando el evento en vivo con ayuda del televisor que habían instalado en el comedor general.
- Gambare hermana Shiori. - Susurraron los niños del templo sosteniendo carteles de apoyo.
Sin embargo, volviendo al coliseos, y al lado de Kyo y Tomoe se encontraba Koichi, quien desde hace mucho ya no había prestado ninguna atención a las concursantes, ya que su mirada filosa ahora estaba clavada en cierta zona de las gradas. Se podía ver claramente qué no estaba del todo contento.
No lo entendían mal, él no está molesto por tener que estar sentado varios y largos minutos en las gradas...
No...
Estaba muy furioso, porque por fin había encontrado al bastardo que tuvo el atrevimiento de hacer llorar a su hermana.
- "Tienes los cojones muy grandes como para aparecer aquí." - Escupió mentalmente Koichi frunciendo el ceño.
Era una suerte para Koichi el saber cómo camuflar su energía áurica de su cuerpo entre el mar de energías en el coliseo, porque de lo contrario Kyo y los demás hubieran notado el latente deseo de sangre del azabache.
- "Vas a pagar muy caro por jugar con los sentimientos de Shiori maldito infeliz." - Koichi miró venenosamente a aquel sujeto, con las pupilas de sus ojos verdes empezando a afilarse como la mirada de una bestia lista para acabar a su objetivo.
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...
Por otro lado, dentro de los camerinos de terciopelo rojo; Shiori, con una bata roja puesta encima, le estaba dando unos últimos retoques a su maquillaje para cerciorarse de que todo estuviera bien.