Una Sacerdotisa en Twisted Wonderland
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"Las granadas representan la contradicción: vida y muerte y vida de nuevo. La tierra donde cultivamos es la misma donde enterramos nuestros cuerpos"
- Lithub
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Capítulo 76:
"Semillas de granada"
El Caronte avanzó por el pasillo silencioso con sus pasos resonando de forma rítmica contra el suelo metálico. Entre sus brazos mecánicos sostenía el cuerpo ligero de Shiori hacia el ala de Asclepio, cuyas puertas se abrían ante él. La sala era un sector antiguo y poco transitado, heredado de la época de la matriarca Shroud. Era una ala médica que únicamente "ella" solía estar cuando uno de sus hijos se lastimaba o cuando iba a descansar durante su época de embarazo.
Con cuidado, el androide depositó a Shiori sobre la camilla central.
El equipo mágico contaba con un teletransportador material en que se pudo intercambiar rápidamente el vestuario de la joven a uno más herméticamente limpio, todo con el fin de seguir el protocolo de limpieza sobre el vestuario del exterior que pueden o no tener posibles contaminantes.
Alrededor de ella, había un dispositivo antiguo pero útil que servían para recuperación, ya que los sensores canalizaban mágica curativa hacia los pacientes más delicados.
Al momento que se activaron los sensores, estas proyectan una luz azul feérica sobre el cuerpo de la joven.
Mientras la máquina se encargaba de lo suyo, el caronte revisó la orden prioritaria del capitán Idia:
"Poner la usuaria de nombre Shiori Nakamura en la sala médica para curarla"
Un leve zumbido llenó la estancia mientras la magia estabilizadora recorría a Shiori. Sus labios, antes teñidos de un tenue hilo de sangre, recuperaban algo de color, y el ritmo de su respiración dejó de ser entrecortado.
El Caronte la observó unos segundos más, asegurándose de que las lecturas de los monitores eran estables.
Cumplido ese paso, salió de la sala y se posicionó junto a la entrada, adoptando la postura de guardia. El silencio se extendió, interrumpido solo por el tic-tac sordo de algún viejo reloj en la lejanía, un sonido que en cualquier otro momento habría pasado desapercibido, pero que ahora marcaba un compás inquietante.
Pasaron largos minutos que para cualquier ser vivo habrían resultado tedioso, pero para el caronte no significaban nada. El tiempo era simplemente un valor numérico en sus registros.
Todo se mantenía estable, hasta que una leve alteración se registró en sus sensores.
Sus sistemas informaron de que algo o alguien estaba avanzando por el pasillo. Estaba fuera de su rango visual, pero cada vez más cerca.
El Caronte giró levemente la cabeza a un lado, ajustando sus receptores auditivos y visuales.
Pasos lentos y constantes resonaron, como si la persona que se aproximaba supiera exactamente hacia dónde iba y no tuviera ninguna prisa. Los protocolos de seguridad se activaron de forma escalonada, elevando el nivel de vigilancia.
Finalmente, una silueta adulta se delineó en la penumbra del pasillo. Cuando la figura entró en el rango de visión, el Caronte ejecutó su mensaje protocolario con voz firme y carente de emoción:
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Una Sacerdotisa en Twisted Wonderland
RomanceShiori Nakamura, una joven sacerdotisa de 16 años, despierta dentro de un ataúd y en una escuela mágica llena de personajes muy peculiares, que ni en sus mas alocados sueños creyó imaginar. Sin tener idea de como llegó hasta este lugar llamado "Twis...
