Capítulo 71: Secuestro

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Una Sacerdotisa en Twisted Wonderland

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"Una niña que pierde a sus padres es una huérfana.

Un cónyuge que pierde a su amor es un viudo...

Pero, no hay nombre para una madre que pierde a su hijo"

- Casper Fox

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Capítulo 71:

Secuestro

Los días siguientes fueron una larga sucesión de silencios para Shiori.

El festival avanzaba fuera de los muros, lleno de música, risas y luces para el público, pero en la habitación de Shiori, lo único que crecía era el silencio y la sombra.

Crowley había sido claro y tajante cuando dijo que ningún alumno podía entrar a la habitación de Shiori. Nadie podía verla, hablar con ella, y ni siquiera consolarla en persona. La puerta había sido reforzada con sellos mágicos que solo permitían el paso a los fantasmas designados, los únicos encargados de llevarle comida, agua y los permisos para ir al baño. Incluso ellos lo hacían en completo silencio, dejándole las bandejas sin intentar iniciar conversación.

Shiori no hablaba, ni siquiera comía mucho y tampoco respondía.

Durante el primer día, se quedó sentada al borde de la cama, con la espalda encorvada y la mirada fija en un punto perdido en la pared. A veces parpadeaba, otras veces no. El tiempo parecía no tener sentido, y el aire estaba tan inmóvil como ella.

Jugaba con los vendajes de su cuerpo, aflojándolos lentamente para ver las costras frescas que se formaban debajo. Las heridas ya no le dolían tanto como antes, al menos no por fuera, pero por dentro, cada latido era una punzada en su corazón como en su memoria. Al observar sus cicatrices, recordaba. Las garras de Grim, sus ojos cambiados y su gruñido feroz.

Intentaba usar su marca para cerrar las heridas, pero hacerlas la desgastan muy rápido; por lo que ella prefirió no usar su marca mucho.

Durante el segundo día, se quedó acostada en la cama sin moverse, abrazando una de las mantas como si fuera un escudo. Observaba el techo, como si esperara que de alguna forma se abriera y le diera una respuesta, pero nada llegaba. Solo el eco del bullicio del festival, amortiguado por la distancia.

A veces se levantaba y caminaba en círculos por la habitación. Otras veces, se detenía frente al espejo y observaba a la figura del frente devolverle la mirada:

En el reflejo ya no estaba la sacerdotisa sonriente y perfecta de antaño. Esa chica amable, serena y luminosa había sido sustituida ahora por una versión rota, desarreglada y apagada. Sus ojos estaban hundidos con sombras bajo sus ojos de tanto llorar y los mechones desarreglados de su cabello no ayudan mucho.

Era como mirar a una desconocida salida del psiquiátrico, una sombra de lo que fue alguna vez misma.

Al tercer día, las voces empezaron a llegar más seguido desde el otro lado de la puerta.

-Shio... ¿Estás ahí? ... dios que tonto fue eso, Deuce... hmmm... vine a ver cómo estás...

- Hola Shiori, te cuento que no he dejado de hacer mis ejercicios como de dijiste. También estaba practicando, pero es más divertido contigo...

Una Sacerdotisa en Twisted WonderlandHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora