1. El ladrón y la retenida

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No importa cuando suceda, nunca podré ir. Ir al otro lado del mundo solo para ver una lluvia de estrellas es...imposible.

Más cuando vengo de la típica familia en la que debo pedirles permiso para salir con un mes de anticipación. Y no puedo escaparme porque me criaron demasiado bien, además me dan miedo.

Por eso a pesar de que están de viaje no puedo salir de mi casita.

El mundo tiene dos tipos de padre: los despreocupados o los que te encierran.

Me tocó la segunda.

¡Pero no importa!

Soy feliz con esa vida, me encanta....

¡Clack!

Ha de ser una paloma.

Como decían, me encanta....

¡Clack!

Bueno. Alguien está interrumpiendo mi monólogo drama....

¡Clack!

¡Bien!

Me levanté de mi cama no sin antes tirar mi libro y mis audífonos. Baje en pasos lentos las escaleras, se me congela al ver a un tipo entrando a mi casa.

No hay nadie más que yo.

¿Debo llamar a mis padres? ¡Podría matarme! ¡Secuestrarme y nunca volvería ver la luz del sol!

¡O....o...o...algo malo!

No tenía caso llamar a la policía, el ya estaba entrando a mi casa así que debía actuar ya.

¡Ah, ah, es mi oportunidad!

Podría demostrarles que soy lo suficiente independiente para cuidarme solita. Y ¡Hola van Gogh!

Corrí a la cocina en busca de un cuchillo, pero la oscuridad no ayudaba.

—¡Mierda!

Casi grito: ¡No groserías en esta casa!

Sin embargo, recuerdo que es un ladrón y se me pasa. Debería llamar a la policía, si, pero primero, en busca del cuchillo tome una sartén en mi mano mientras busco el cuchillo con la otra.

—¿Buscas algo?

—Si, el cuchillo, ¿Lo has visto?

—¿Has revisado en la gaveta a la derecha?

—N.....—Abri mis ojos de golpe dándome cuenta con quién hablaba.

Me levanté de golpe, solo veía una silueta humana, más alta que yo. Entre en pánico.

—Hol.....

No le di tiempo a responder, ¡Pam!

La sartén impacto con su cabeza antes de que pudiera siquiera pensar. Mordi mi labio inferior al escuchar su cuerpo impactando en el suelo.

Lo mate.

¡Lo mataste!

Lo mate.

Y solo te iba a saludar.

Aquí es donde llamo a mamá. Iba a dar un paso más hasta que me tropiezo con el cuerpo, ¡Dios!

Au, mi rodilla.

—Bien, tranquila—Trato de relajarme. Me desespere al prender la luz y ver un cuerpo en el suelo.

Mate a un delincuente.

—¿Mamá?

—¿Princesa?—por su voz parecía que la había despertado—. ¿Sucede algo?

—¿Recuerdas cuando me dijiste que no podía ir a la lluvia de estrellas porque....no era madura?

EnredaderasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora