Entramos al pabellón y me detengo de golpe palideciendo al ver a una banda de chicos. No. Adultos o ex prisioneros, sus brazos llenos de tatuajes y sus motos estacionadas afuera.
No sin personas con las que puedas tener una charla.
¿¡Uno de ellos tenía sangre en su bigote!?
Flynn parecía igual de pasmado que yo, hasta que de pronto su expresión cambiar y empieza a dar pasos largos hacia un asiento y lo sigo.
No entiendo que vio, pero prefiero quedarme con la duda.
—¿Y que hacemos aqui?
—Ah....—Flynn mira fijamente hacia uno de los montoneros y vuelve a mirarme—. ¿Quieres un trago?
—Yo no bebo.
—Deme dos aguas—pide el de golpe al bartender. Se gira a verme con una sonrisa, pero veo como sus dedos empiezan a moverse casi ansiosos—. Y....¿Me dijiste que tú madre no te deja salir?
Me sorprendió la manera en que lo soltó de golpe.
—Si.
—¿Porque?
—Porque me tiene miedo de que me pase algo, secuestros, o algo así.
—No debería encerrarte, perdón, ¿Cuantos años tienes?
Rode los ojos.
—Ya se.—Suspiro—. Sin embargo, ella no confía en mí y creo que a veces la entiendo, no creo que merezca la confianza de alguien.
—Yo confío en ti.
Lo mire de golpe y me lo miraba a otro lado. Enarque la ceja, confusa.
—¿Que?
—Yo confío en ti—repite y el apretó los labios—. Creo eres digna de confianza.
Sentí en mi corazón embelezarse por tan simples palabras. Metí mi cabello detrás de mi oreja, por fin, Flynn se giró de golpe a verme y metió su mano en su bolsillo antes de darme una sonrisa indescifrable.
—¿En serio?
—¿Que?—el enarco una ceja, confusa—. ¿Que?
—¿Confías en mi?
El sonrió levemente y el mesero interrumpió poniendo ambos vasos de agua el cual Flynn tomo de golpe.
Su mano no había abandonado su bolsillo y con la otra sostenía el vaso de agua en sus labios.
—¿Y....?
—Creo que deberíamos irnos.—El se levantó de golpe metiendo ambas manos a su bolsillo—. Digo, debemos ir por nuestras cosas a ver si falta algo.
No entendí el cambio tan abrupto de tema. Me encogí de hombros antes de acompañarlo, antes de que pudiéramos tocar la puerta el grito de la voz de un hombre sale a relucir.
—¡Eh!
Me detengo de golpe para ver encima de mi hombro.
—No es nada—asegura Flynn, empujandome hacia la salida, pero pongo fuerza.
—¡Allí! ¡Ladrones!
Ahora sí que me detuve, más cuando noto que la mirada de aquellos hombres del terror se posaba sobre mi. No. De pronto soy consciente de que no solo me miraban a mi, si no que miraban a Flynn.
—Ah, señor—digo, dulcemente—. Se equivoca, no robamos nada.
—Exacto—aseguro Flynn.
El estuvo todo este rato a mi lado, es imposible que el robara algo. Sin embargo ese norme hombre se le ensombreció el rostro dando pasos enormes hacia nosotros.
ESTÁS LEYENDO
Enredaderas
FanfictionDos almas que tienen nada en común, sus edades eran distintas, sus maneras de caminar no coincidían y mucho menos la estatura. Nunca pensaban igual, tenían ideas muy diferentes. El era dueño de si mismo. Ella era dueña de alguien más. Pero sus manos...
