—¿Nutella?
—No.
—¿Fresas con crema?
Meneo la cabeza.
—No.
—¿Helado?
—No.
—Ya sé, ¿todo junto? ¿Helado, fresas y Nutella?
Solo meneo la cabeza de nuevo y Cassandra suspira.
—Me rindo, mira, Sally hagas lo que hagas tu mamá no te va dejar.
—Podria escaparme—le digo de sopetón—. Su viaje de negocios dura dos meses, y estaría regresando en dos semanas.
Cassandra me sonrie como una maestra a su alumna.
—Me gusta tu iniciativa, Rapu, pero....olvidas un pequeño detalle.
—¿Cual?
—No sabes cómo llegar, aunque quieras hacerlo sufres el riesgo de perderte.
—Un chico sabe cómo llegar alla.
Cassandra destapa su yogurt antes de lamer la tapa.
—¿Te ofreció llevarte?
—No.
—¿Entonces?
—Pero de eso se trata mi plan.
—¿Que plan?
—¡Aún no lo tengo!—digo, sonriendo—. Pero será genial.
—No te vas a prostituir y tampoco te permito que muestres poca ropa para conseguirlo, eso sería caer muy bajo Rapu.
No es como si pudiera si quiera mostrar mi cuerpo sin sonrojarme así que en ese lado estoy cubierta. Me pase todo el fin semana pensando en algo brillante, en un plan que obligará a Flynn a llevarme, pero no tengo nada.
Es perfecto el maldito.
No puedo amenazarlo con entregarlo a la policía, dado que yo también cometí un crimen al noquearlo e intención de asesinato así que.....estamos de alguna forma extraña a mano.
En sus redes es el chico perfecto.
Esta mañana Cassandra me dejó en la universidad esta vez algo más temprano, caminé por el pasillo y veo la mochila verde oscuro de Flynn.
Siempre la usa, cuando de pronto veo que camina detrás de una chica. Viéndole el trasero.
¡Capullo!
Fruncí el ceño dando pasos hacia el hasta que de pronto soy consciente de algo. El no estaba mirándole el trasero, el estaba mirando su mochila. La mochila morada que colgaba esa incrédula estudiante.
El extiende su mano y le abre la mochila. Dude un segundo hasta que me veo a mi misma grabandolo, grabando el acto criminal.
Veo que saca una pluma dorada de la mochila de aquella chica y vuelve a cerrarle la mochila. El suspiro al ver el lapicero en sus dedos y apenas se giró deje de grabar.
El sonrió al verme.
—Rubia.
—Ladron.
Se ríe el muy cínico.
—No se de qué me hablas.
—Hum...—Ahora soy yo quien lo sigue hacia su casillero—....vi como le robabas a esa pobre estudiante. Estas atrapado.
—Que miedo tengo, no robe nada.
—No mientas.
—No miento—insiste.
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Enredaderas
FanfictionDos almas que tienen nada en común, sus edades eran distintas, sus maneras de caminar no coincidían y mucho menos la estatura. Nunca pensaban igual, tenían ideas muy diferentes. El era dueño de si mismo. Ella era dueña de alguien más. Pero sus manos...
