Aguas termales: Un escape y una idea

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Las semanas continuaban pasando y poco a poco Kagome se acostumbraba a su nueva vida. No obstante, había algo que no la dejaba estar tranquila y la Anciana Kaede lo notó.

-¿Por qué no descansas por hoy?- Le dijo la Anciana Kaede a Kagome -lo mereces- dijo dejando su posición de meditación.

-¿Está segura?- respondió Kagome estirando sus brazos en señal de que no era necesario dejar el entrenamiento.

-Muy segura, además, hoy voy a curar a unos enfermos que viven en las afueras de la aldea y quizás pase todo el día ahí, no es necesario que me acompañes esta vez- dijo la Anciana Kaede.

-Bueno, si usted lo dice- dijo Kagome resignada saliendo de la cabaña de la Anciana Kaede para después dirigirse a la cabaña en la cual vivía con Inuyasha, al no encontrarlo ahí decidió ir en busca de Sango.

Kagome caminó un poco hasta llegar a la casa de Sango, justo antes de llegar la encontró con unas cubetas con agua, por lo cual se ofreció a llevar una.

-Sé que eres fuerte pero una ayuda nunca está de más- dijo Kagome tomando una cubeta y sonriéndole a Sango.

-Gracias Kagome- dijo Sango-la verdad es que sí y un descanso tampoco- bromeó Sango

-¿Sango podríamos ir a las aguas termales un rato? Preguntó Kagome. -así tú te das un descanso y yo me relajo un poco- dijo Kagome comenzando a caminar en dirección a la cabaña de Sango y Miroku

-¡Si claro Kagome! Es una excelente idea, la verdad es que el trabajo de exterminadora no se compara al de ser madre -comentó sango un una risita-Déjame avisarle los chicos para que cuiden a los niños ¿te parece?-. Respondió Sango adelantándose a Kagome.

-Sí Sango- Dijo Kagome para después continuar caminando junto con Sango.

-¡Kagome!- Exclamó Shippo al ver llegar a Sango junto a Kagome, acto seguido se lanzó a sus brazos. Kagome se tambaleo un poco junto con la cubeta, pero no pasó a más.

-¡Oye mocoso ten más cuidado!- dijo Inuyasha en tono burlón.

-No lo hice a propósito- dijo Shippo defendiéndose- perdón Kagome- dijo para después tomar la cubeta con agua y llevarla dentro de la cabaña no sin antes recibir un gesto de aprobación de Kagome.

Sango se fue tras Shippo para dejar la cubeta y asegurarse de que su pequeño Kento estuviera dormido.

-Oye Inuyasha, no me pasó nada, no tenías que regañar así a Shippo- dijo Kagome.

-Feh, a la próxima no me preocuparé por ti- dijo Inuyasha jugando con una de las gemelas.

-Eso no es lo que quise decir- dijo Kagome para acercarse a Inuyasha y tocar su hombro -es solo que a veces eres muy duro con él-

-Lo que tu digas- dijo Inuyasha para levantarse y quitarse a una de las gemelas de encima-ahora el baño te toca a ti- dijo Inuyasha entregándole a Miroku su hija. -¿nos vamos ya, Kagome?- dijo Inuyasha más como afirmación que pregunta.

-Espera, yo voy a pasar un rato con Sango-dijo Kagome con una risa nerviosa-

Antes de que Inuyasha pudiera protestar Sango salió de la cabaña con una sonrisa satisfactoria.

-Miroku e Inuyasha, Kagome y yo vamos a ir a las aguas termales, cuiden a las gemelas y a Kento mientras regresamos- Dijo Sango con una sonrisa -solo serán un par de horas-

-Pero Sango ¿y la leche de Kento?- preguntó Miroku.

-Se la di hace un momento mientras tú estabas bañando a Akina- dijo Sango -además está profundamente dormido-

¿Por qué a mí?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora