Un día diferente: enseñanzas, recuerdos y alegría

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Esa noche Kagome se durmió entre molesta y triste, le desconcertaba el hecho de que para Inuyasha no fuera correcto dormir con ella y eso, ella solo pedía que durmiera junto a ella, no que intimaran o algo así, si pasara no le molestaría pero ese no era el punto, estaba molesta y se revolvía entre las sábanas, -no es correcto dormir conmigo pero sí besarme en frente de todos- pensaba Kagome cuando un pensamiento se le coló en la mente -A Kikyo también la besó... un poco lejos de nosotros pero lo hizo- se dijo a sí misma para después tratar de borrar esas imágenes de su mente.

Kagome intentaba conciliar el sueño pero ese sentimiento no la dejaba en paz, algo andaba mal y ella lo averiguaría, poco a poco comenzó a entrar en trance, algo dentro de ella quería salir esa noche, sin darse cuenta Kagome se durmió con un campo...

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Kagome intentaba conciliar el sueño pero ese sentimiento no la dejaba en paz, algo andaba mal y ella lo averiguaría, poco a poco comenzó a entrar en trance, algo dentro de ella quería salir esa noche, sin darse cuenta Kagome se durmió con un campo de energía rodeándola, como queriendo protegerse, esa chispa, ese destello morado seguía dentro de ella, casi amanecía cuando a Kagome le pareció escuchar un -despierta, Kagome- de una voz femenina muy conocida para ella.

Se levantó de golpe, recorrió con su mirada el cuarto buscando la figura de Inuyasha, al no encontrarla se quitó la cobija de encima, estiró su cuerpo y trato de meditar un poco para calmar su mente, el beso de Inuyasha con Kikyo no le salía de la mente, -por qué tenía que pensar justamente en eso- se preguntaba Kagome una y otra vez en medio de su meditación, que más allá de servirle la hacía perder el control cada vez más rápido, -¿por qué un día se porta bien conmigo y al otro me deja sola?- se cuestionó Kagome, el ambiente se estaba tornando pesado, un par de objetos comenzaron a caerse pero Kagome estaba tan sumida en la confusión de sus pensamientos que no se daba cuenta de nada, estaba por perder el control sobre su energía cuando fue interrumpida por una voz infantil, salió de su trance y vio con miedo el desastre que estaba causando, la Anciana Kaede tenía razón, la energía Sagrada no era un juego, después de todo puede llegar a ser muy peligrosa para su portadora y para quienes la rodean, casi entra en pánico de pensar en que en un enojo podía hacerle daño a Inuyasha, ya que al ser parte demonio la energía sagrada lo lastimaría mucho, se le pasó el enojo con Inuyasha, pasó a sentirse culpable, culpable por no entenderlo y no tenerle paciencia, casi comenzaba a llorar con sus pensamientos fatalistas y con la idea de que Inuyasha estaba enojada con ella cuando Rin entró a la cabaña.

-Permiso- dijo Rin al entrar al cuarto de Kagome, se sorprendió al ver el desorden del cuarto y a una Kagome en modo Zombie -¿está bien, señorita Kagome?- preguntó Rin comenzando a juntar las cosas del suelo.

Kagome seguía sin decir una sola palabra, pero se levantó para ayudar a Rin a limpiar el desastre que ella misma había causado, era tal su nivel de energía que sus ojos estaban morados se veía pálida y sentía el cuerpo pesado, tras terminar de acomodar los objetos Rin comenzó a hablar de nuevo.

-Creo que debería descansar hoy- sugirió Rin extendiéndole un vaso con Agua a Kagome. -no se ve nada bien y la verdad es que mejor para usted que descanse, últimamente anda de un lado a otro y eso no es sano, aproveche hoy que Inuyasha dijo que volvería tarde, él me dejó la puerta de la cabaña abierta para que yo la ayudara el día de hoy.

¿Por qué a mí?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora