Kagome y Sango estaban platicando sobre la fiesta de las gemelas cuando al llegar a las afueras de la aldea se encontraron con un niño que se veía algo malhumorado.
-Humanas- exclamó el niño -sacerdotisa- dijo esto viendo a Kagome para después dar un paso atrás y ponerse en posición de defensa. Ante esto Sango y Kagome se dedicaron una mirada y Kagome procedió a hablar.
-¿Pequeño estas perdido?- Preguntó Kagome con una sonrisa. -Tranquilo no te haré daño- dijo Kagome poniendo el canasto con la ropa en el suelo y mostrando sus manos. -ves, no estoy armada- dijo.
-No estoy perdido y no vine solo- respondió el niño aún receloso.
-¿Dónde están tus padres?- Preguntó Sango.
-Están por llegar, yo soy el más rápido- dijo esto con orgullo. Ante esto Kagome lo observó más de cerca.
-Tu rostro se me hace un poco familiar pequeño- dijo Kagome observando detenidamente al niño.
-Tienes razón Kagome, este niño se me hace conocido, pero no sé de dónde- dijo Sango.
-Yo nunca la había visto sacerdotisa- dijo el pequeño -además nuestra especie trata de no mezclarse con humanos- dijo esto altanero -cazamos en nuestro territorio, pero no le hacemos daño a los humanos, es una regla de mi padre.
-Un demonio con esas reglas- dijo Sango mirando a Kagome -hay muy pocos que respetan a los humanos-
-Tal vez conozcan a mi padre- dijo el niño. -es el más valiente y fuerte de la manada- dijo esto ya un poco más relajado.
-¿Cómo se llama tu padre pequeño?- preguntó Kagome con una sonrisa, pero el niño no alcanzó a contestar, una voz de femenina los interrumpió.
-Kyochi te he dicho muchas veces que no intimides a los humanos- gritó una voz femenina muy familiar para ambas.
-Kyochi ¿por qué te separaste de la manada?- se escuchó la voz de un hombre.
-Koga- dijeron Kagome y Sango al unísono al reconocer esa voz.
-Madre, padre no me regañen- dijo Kyochi levantando los hombros -yo solo quería llegar de primero eso es todo, además no le hice daño a estas humanas- dijo Kyochi levantando sus manos en señal de disculpa.
-Pero sí son el Joven Koga y Ayame- dijo Kagome con una sonrisa.
-Un gusto verte de nuevo Kagome- dijo Ayame. -un gusto verte a ti también Sango, la última vez que te vi acababas de tener a tus gemelas, seguro están grandes ya-
-Sí, de eso hace casi un año- dijo Sango. -también tengo un pequeño bebé.
-Oh, felicidades- dijo Ayame.
-Escuchamos el rumor de que habías vuelto y decidimos venir a visitarte, no habíamos venido antes porque Ayame estaba embarazada- dijo Koga.
-Me contaron que ustedes se habían casado- dijo Kagome. -me alegra tanto que cumplieras tu promesa- dijo Kagome con una sonrisa -y también me alegro por ti Ayame-
-Muchas gracias Kagome, sí, efectivamente Koga cumplió su promesa, pero no por obligación sino por amor- dijo Ayame con una sonrisa -los lobos son muy temperamentales, pero cuando se enamoran de verdad son irreconocibles -dijo esto riendo recordando el momento en que Koga le confesó que se había enamorado de ella después de todo.
-Con razón el pequeño Kyochi se me hacía familiar, pero no pensé que fuera su hijo, es muy grande para su edad- dijo Sango -aunque ahora que lo pienso creo que su especie crece muy rápido-
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¿Por qué a mí?
FanficQue pasaría si el día que creíste sería el mas feliz de tu vida se volviera un infierno y el resto de tus días fueran tristes y crees que ya nada tiene sentido y luego de tanto dolor encuentras consuelo en la persona menos esperada , vuelves a vivir...