Llegó hora del recreo, andaba muy distraída, y pues como siempre anda de negro.. Decidí colocarme negro en los labios, literalmente ese era mi color favorito y también amo el rojo pero no tanto como el negro.. Salí al patio cubriendo mi cuerpo contra los rayos del sol, con la capota de mi chaqueta y unos guantes para mis manos.
Compre algo para comer rápido y terminar un trabajo de filosofía, escuche una voz cerca, tenia mis audífonos puestos así que no captaba casi la voz de nadie, me quite uno e hize una mirada superior.
-Puedo sentarme? Dijo aquel chico de ojos lindos.
-que quieres?
-tranquila, solamente hablar contigo!
-no, la verdad no tengo amigos, soy una alejada del mundo.. Así que puedes irte, no problem.
-no, pero yo quiero estar contigo.
-ay deja de molestarme, vete.
-hermosa así también me gustan, difíciles- me guiño su ojo-
Baje mi rostro y seguí con lo mio, terminar el trabajo de filosofía, estaba tan consentrada que en un momento me quede dormida.
Hasta que escuche una voz decir..
-oye linda, ya se acabó el recreo, levantate.
-Umm gracias.
Me levante, Me dí media vuelta y me fui para clase de biología.
Oía muchos rumores sobre aquel chico que había llegado nuevo al colegio, todos decían que quería follarse a todas las chicas el colegio, o que quería ilusionar a alguien y después dejarla.
El era muy guapo.. Mackencie, con 18 años, ojos verdes azulados, su cabellera era un rubio cenizo con destellitos color oro, parecía tinturado, pero no, si es natural, un cuerpo escultural, con buena altura, casi 1.90, era bien fornido, ya se sabía que todas querían con el, pero a mi no me llamaba la atención, un chico como cualquier otro engreído y fortachón.
Llegue a mi casa, después de un largo día de clases, y tenia mi balcón abierto, llegue a acostarme, me estaba quedando dormida hasta que escuché un ruido de un camión, me puse a suponer que era el carro de mudanza para mis nuevos vecinos, nos tocaba darle una buena bienvenida, pensé.
Me levante a asomarme por el balcón y si precisamente era eso mi vecino, llevaba unas cajas no pude ver su cara, lo único que dijo fue.
-buenas vecina.
Esa voz la conocía, pero no preste mucha atención, y dije.
-buenas vecino, bienvenido.
Me acosté un rato y termine durmiendome, al rato escuche..
-eyy vecinita puedo verte, que rico como duermes, puedo acostarme contigo?
No respondí, seguí durmiendo, escuche una puerta abrirse y si, era la puerta de mi balcón, gire mi rostro hacia aquel y si, advinen quien era..
-¿Mackensie?
-si señorita, soy tu nuevo vecino también.
-¿y? Que pretendes, que porque ahora eres mi vecino y compañero del colegio, tienes derecho a entrar desde tu balcón, hacia el mio?
-pues eres una vecina y compañera follable.
-que te pasa idiota, largate ya de acá.
En vez de irse se quito la camiseta y se lanzo encima mio.
