04: Confieso

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Su cabello negro era lacio y casi tapaba la totalidad de sus hermosas y oscuras cejas, se notaba que era cuidadoso, que se dedicaba a mantenerlo arreglado, aunque en ese momento se veía algo despeinado, algo que no hacía diferencia en la belleza con la que enmarcaba su rostro.

La mirada de aquel chico era penetrante y sin expresión. Tenía ojos negros vacíos y profundos como un abismo, no había ni una pizca de brillo allí, como si nunca hubiera sido feliz en su vida, como si no pudiera siquiera ser capaz de expresar qué significaba el "ser feliz". A pesar de eso, aquellos tristes ojos negros, hacían que su corazón sintiera una punzada repentina, una punzada que le provocaba querer mirarlos por el resto de sus días.

Sus labios, que eran de un rosa carmín, estaban perfectamente posicionados en su boca, no lo había observado mucho, pero ya había notado como la curvatura de ellos creaban un corazón con ciertos gestos, era como si le pertenecieran a un querubín.

Su piel era brillante y blanca, tan pálida como inmaculada, daba la impresión de ser frágil, y de nunca haber sido tocada.

Y sus manos... Nunca olvidaría la sensación de tomar sus manos, esas manos delgadas y largas, que podrían ser huesudas y frías, de la mismísima muerte, pero también eran de esas manos que expresaban por sí solas el deseo de ser guiadas, tomadas... amadas.

—Leí los apuntes. Ten, te devuelvo tu libreta. Gracias – dijo Jungkook mientras le extendía la libreta a Taehyung.

Taehyung la tomó y la puso en su mochila, pero igual que antes, no respondía.

—Estoy bastante emocionado por ésta actividad, tener que plasmar sentimientos en un poema es lo mejor, creo que va a ser muy fácil para mí, en realidad escribo poemas desde hace un tiempo, ¿Quieres escuchar un poema escrito por mí? – preguntó Jungkook, mientras rebuscaba algo en su maletín.

Taehyung deseaba escuchar el poema, principalmente porque él no sabía exactamente cómo se escuchaba un poema escrito con sentimiento, y porque si era escrito por Jungkook y era bueno, eso significaba que si, ciertamente él no tendría problemas con esa actividad. Sin embargo, no podía simplemente decirle que sí, no sabía si era una basura escrita, al final Jungkook era un fanfarrón, podría estar presumiendo sólo para llamar su atención.

—Bien, lo encontré – dijo sacando un pequeño cuadernillo – leeré éste, se llama "Confieso" – avisó, y luego aclaró su garganta para empezar a leer.


"Confieso ser, hacer y decir.

Confieso que amo, río y lloro.

A veces pienso en huir,

a veces... sólo lo ignoro.

Confieso ver, tener y vivir.

Confieso que sufro, canto e imploro.

Pero por tener ganas de huir...

pero por ignorar cuánto lloro...

Confieso que me quiero ir.

Confieso que simplemente,

te añoro."


Taehyung escuchó atento, y sin mirar a Jungkook. Pudo sentir su esencia y los sentimientos dentro de ése poema, dentro de cada palabra, dentro de cada pausa, pudo percibir una oleada de tristeza, de añoranza, de nostalgia, sintió de diferentes maneras cómo ese poema penetraba cada espacio en su piel y llegaba de manera rápida directamente a su corazón.

—No es tan bueno, lo escribí hace mucho tiempo, supongo que de verdad quería salir de allí, jaja... – expresó Jungkook.

Dentro de su voz Taehyung notó una gran tristeza, lo que lo hizo querer girar su cabeza y desear verlo. Al observar su rostro, notó que estaba cabizbajo y triste, en realidad, al ser él el autor del poema, sintió mucho mejor y percibió de manera completa cada sentimiento transmitido en él. Conocía perfectamente su situación y todo lo que fluía en su ser mientras lo escribía, entonces, podía sufrirlo al cien por ciento.

—Es bueno – dijo Kim, tratando de mostrar empatía.

No sabía por lo que Jungkook estaba pasando, no sabía cómo se estaba sintiendo, no sabía por qué lo estaba sintiendo, no sabía nada de él, era un completo extraño. Lo único que sí sabía, era que tenerlo tan cerca, podía permitirle detallar cuán perfecto era.

Su rostro, simétrico, era de una especial forma. Se veía como un ángel hecho persona, su mirada estaba llena de vida y tenía un brillo especial, tenia unos hermosos ojos negros que eran la ventana a su alma, brillaban de manera singular y sentía que iluminaba con su mirada cualquier lugar al que llegara. Esa mirada tan hermosa, era casi tan perfecta como su sonrisa, sonrisa que le derretía el corazón a Taehyung, que lo enternecía, que lo hacía querer morir solo para no ser torturado por ver algo tan magnífico y a la vez tan ajeno.

Para Taehyung, admitir la hermosura de Jungkook era admitir que estaba creando lazos emocionales sumamente fuertes, sumamente... Amorosos. Y no quería hacerlo, se negaba a hacerlo, ¿y con tanta rapidez?, era imposible que el "hueso duro de roer" Taehyung estuviera rendido a los pies de alguien de quien no conocía más detalles aparte de nombre y edad, era... Desconcertante para él.

—¿En serio te parece que sea bueno? – preguntó Jeon, con un nuevo semblante, uno alegre y sonriente.

Taehyung, que estaba viendo a Jungkook fijamente, no pudo esbozar palabra alguna.

Ambos se miraron, se analizaron, leyeron sus corazones a través de la ventana de su alma; sus ojos. Los dos se conectaron, se fusionaron, y en un momento único, un momento que recordarían, ellos miraron dentro del alma del otro por un instante y sintieron... De verdad sintieron... Único y auténtica conexión.

Ambos apartaron la mirada cuando escucharon el cantar de un ave, había un hermoso pájaro a orillas del estanque, estaba tomando agua y tenía un matiz de colores hermoso, que iban de rojo a naranja y pasaban a amarillo, con un difuminado que nunca antes habían visto en un animal.

—Wow, es muy lindo, ¿qué tipo de ave puede ser? – dijo Jungkook mientras contemplaba al pajarito.

—No lo sé – respondió Taehyung.

Y durante todo el receso, ambos se quedaron ahí, disfrutando en silencio de la compañía del otro y observando el paisaje a su alrededor.

Cuando estaban volviendo a clases Taehyung repentinamente hizo una petición.

— Ayúdame a escribir un poema.

«Que lo...¿ayude?»

Más allá del jardín (KookV)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora