Capítulo 3

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Al acabar de armar las camas y acomodarlas en las habitaciones de ambos gemelos, Finn se metió a bañar dejando a los gemelos usar sus celulares entretenidos. Una sonrisa no se le quitaba del rostro, él no podía creer que por fin empezaría una familia, menos se esperaba que fuera con sus propios guarda espaldas, ¿Quién contrata jóvenes como guarda espaldas de todas formas? Fin salió de bañarse y se secó el cuerpo y el cabello mientras caminaba a su habitación. Dejó caer la toalla en el suelo mientras se ponía su ropa interior mirando el traje colgado. Era su oportunidad de conseguir una pareja, tal vez.

Se puso el traje, se ató la corbata admirándose. Después de la graduación, nunca más había usado trajes.

Leire tocó la puerta para después pasar.

-Te ves bien en ese traje – dijo sentándose en la cama-

-Gracias por el cumplido – dijo yendo a ponerse un par de zapatos negros.

Leire lo miraba sonriente y divertida. Había dejado su celular en la cama.

- ¿Sucede algo Leire?

-No, solo, quería venir a decirte gracias, de corazón.

Finn volteó a ver a Leire sorprendido.

-No hay nada que agradecer, solo, creí que era lo mejor.

Se sentó con ella y la abrazó. Se quedaron así por un rato hasta que Finn vio la hora.

-Me tengo que ir, hay comida hecha en el refrigerador por si quieren cenar algo, no salgan por favor y no hagan desastre.

-Entendido.

Dijo juguetona haciendo un saludo militar.

Finn sonrió y tomó rumbo hacia el garaje. Entró, prendió su auto y salió hacia la cede de la fiesta.

No puso música. Conducía en completo silencio. Él lo necesitaba, no podía dejar de pensar en muchas cosas a la vez, ¿a quién conocería allí? ¿a quién se encontraría?, las preguntas no abandonaban su cabeza. Estaba muy nervioso, pero debía mantener el control si quería que todo salga bien. Llegó. Era un gran salón muy elegante por fuera y muy elegante por dentro de lo poco que vio, estacionó su vehículo en el estacionamiento del lugar. Con invitación en la mano y corazón en la otra, Finn bajó del auto yendo hacia el salón. Al entrar se encontró con la recepción, muchos hombres y mujeres, humanos como mágicos, se acercó a la recepción donde había una mujer vampiro checando a todos.

-Buenas noches invitación por favor – dijo con ternura mientras veía a Finn con sus ojos carmesí y sus colmillos blancos sobresaliendo de su boca. Finn le entregó la invitación y la mujer lo dejó pasar dándole una hoja donde tenía varios puntos que llenar.

Finn entró leyendo los puntos.

-Sueldo, pasatiempos, trabajo, gustos, nombre, vaya que tengo que poner todo esto ¿enserio?

Buscó una pluma, pero no había ninguna. Encontró una en una mesa y la usó para llenar su hoja. Sabía que muchas se interesarían en el por su sueldo que pasaba las ocho cifras. Aunque muchas personas parecían ser de alto calibre, fácilmente alguien "normal" podría confundirse con los demás.

-Damas, caballeros, humanos y mágicos, me da mucho gusto que podamos celebrar nuestra vigésima quinta fiesta de solteros – dijo un hombre en un escenario.

Todos comenzaron a aplaudir a excepción de Finn.

-Para los nuevos que nos acompañan, las reglas son simples, en la gran mesa se sentaran de un lado mujeres y de del otro lado hombres, cada uno de ustedes tendrá una cita corta de tres minutos y luego cambiaran con la persona de al lado, intercambiaran sus perfiles y así entablaran una conversación.

La vida ordinaria de FinnDonde viven las historias. Descúbrelo ahora