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___ se quedó escuchando por un rato, imaginando su infancia como cuando el y su padre corrían por el campo, siguiendo mariposas o persiguiendóse entre ellos acompañados de sus risas, murmuros y el aire fresco. Todo era hermoso, pero en eso la música paro.

—"A-ahh, lo olvide por completo.."— dejó caer por accidente sus partituras, buscando desesperado una melodía que debía aprenderse completamente, sin ningún solo fallo.

Tenía planeado tocarle a su novia, ella es una amante de instrumentos como ese y quiere hacerla feliz con ese detalle. Es un buen novio, muy cariñoso.

—"Shoto, deberías descansar un rato. Has estado practicando hasta en la noche.."— su hermano le dió un golpe a su violín, pero el no quiere parar. Cuando quiere conseguir algo, se obsesiona con ello hasta que queda satisfecho.

Conducta que su padre tuvo en una temporada, cuando se trataba del "sexo". El no sentía mucho placer al acostarse con más mujeres y antes con su propia esposa, era como un maniquí sin una expresión de disgusto, placer o una sonrisa. Completamente quieto, pero si era capaz de tener su miembro erecto. Milagrosamente pudo procear hijos, aunque sigue en duda si son suyos del todo, pues uno de ellos tiene algunas raíces negras en su cabello, cosa que el no tiene.

—"P-perdone mi interrupción, pero no estaría mal tomarse un descanso, joven Shoto.."— dijo ___ mientras sacudía una pelusa de su uniforme, quedó atrapada por algo de bolitas pequeñas y esponjosas de la cortina. La empleada no le dijo que dejara de tocar, pero su cuerpo tarde o temprano quizá vaya a colapsar.

La jovencita Fuyumi se había quedado dormida en el sofá, quizá no tuvo un buen sueño o solamente fue el aburrimiento lo que la durmió. Una manta subió a su cuerpo y la cubrió para mantenerla calientita, era obra de ___.

—"Hmm.."— para quella mujercita, su cuerpo se sentía flojo como si todo el peso que tiene no exista, incluso el de sus huesos. Recuerda vagamente ese pensamiento de ella y su jefe en la cocina, no era moral.. para nada.

—"Te gusta cuando te toco~..? Como tiemblas ante mi presencia, mi voz, mi tacto"...— esa voz retumbó en su mente, nadie le había hablado y ella solo podía escuchar aquella voz que provenía de su pensamiento.

Hasta sintió como revoloteaban mariposas en su estómago, sus orejas se ponían coloradas como sus mejillas, sus ojos brotaban chispas de emoción y sentía un escalofrío por su columna vertebral. Querer sentir esos labios calientes, sus fuertes y musculosos brazos levantándola como si fuera un simple saco de harina, sosteniendo sus caderas como si solo fuera un juguete sexual que pudiera usar, preguntarse si podría aguantar tanto con su tamaño, poder soportar lo que el podría tener entre sus piernas, peor aún tener que ser castigada por semejante hombre y hacer que se volviera dependiente de el, que sus ojos se voltearan de placer y su voz se perdiera.

—"S-señor, tenga piedad de mi.."— sus pequeñas manos entrelazando sus dedos con las suyas, su cálido pecho para dormir escuchando sus latidos y su barba desatendida que podía picarle en las mejillas y sentir como raspaba durante cada que beso que pudiera dar en su piel.

—"Amo tanto cuando tu cuerpo y el mio se frotan en una danza eterna.. me haces querer tomarte más y más..~"— su barba le raspó la piel del cuello mientras le daba profundos besos y se frotaba contra el hueco de su cuello.

Esta reaccionó, cuando sin querer el joven Shoto chocó contra ella mientras buscaba el estuche de su violín, hace segundos que lo ha perdido. Este no se notaba muy alterado, pues era muy cuidadoso incluso con materiales que no eran frágiles, nunca ha descuidado nada en su vida y esa caja le mantiene más tranquilo para evitar que su hermano le haga una broma a su preciado instrumento.

—"...Señorita ___, será que puede ayudarme a buscar el estuche de mi violín? No logro encontrarlo.."— su voz sonaba calida, sin estrés o relajación completa.

—"Por supuesto, joven Shoto.."— esta dejó de lado sus pensamientos y le ayudó con su búsqueda, no se consideró difícil..  aquella caja estaba en la cama de la habitación del estudiante, quizás tanta práctica le hizo olvidar que no se había llevado su estuche. Este regresó a sus aposentos y se encerró mientras descansaba y descansaba los brazos de su constante toque.

___ quedó atrapada en el silencio, castigando su mente pecaminosa y sucios escenarios ficticios del hombre que le paga. Ella solamente trataba de estar concentraba, pero nada le servía en algunas ocasiones. La chica era joven y su jefe mucho más mayor, aunque eso no significa que es santo, ya que como pudo oír en su primer día, el hombre era un mujeriego de primera, quizás si llega a surgir algo luego la bote como un simple objeto que ya usó para su placer. No le gusta la idea, siente vergüenza y algo de inseguridad, no es que su cuerpo no sea bello, pero es que ella no sabe del todo cuanta preciosidad hay tanto en su interior como en el exterior.

A escondidas..||Endeavor y Tú||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora