No la tocó de forma indebida, pero la incomodó muchísimo. Al mirar la mano de Enji, ___ notó sus nudillos, lastimados por dicho golpe que el mismo le dió a su hijo. Es el primer golpe que le ha dado, y no sabe si sentirse arrepentido o propinarle otro, de la rabia y su frustración.
—"..Touya está en tratamiento, pero ha recaído muchas veces. Está es la quinta, y el solo verlo actuar de esa forma..."— no se dejó terminar dicha frase, mirando la sangre en el dorso de su piel.
—"Sígame, porfavor. Hablaremos después de esto, señor Todoroki."— el baño estaba en silencio, interrumpido solo por el sonido del agua cayendo del grifo. La joven se encontraba de pie, frente al lavamanos, con el botiquín abierto y una toalla húmeda entre las manos.
Enji había apoyado sus nudillos contra la cerámica, la sangre ya reseca mezclada con polvo y simple ceniza.
—"Su hijo necesita apoyo, se siente excluido en estos momentos..." —murmuró ella, sin mirarlo aún. Su voz era baja, pero firme.
Enji no respondió, observaba el espejo con ojos vacíos, el rostro tenso. Quizá por vergüenza, porque no sabía cómo hablar sin gritar al no tener su medicación. ___ tomó su brazo con delicadeza, pero no se resistió.
—"Quiero ayudarlo, pero el no me escucha.. siempre han sido tan tercos como yo, que clase de padre soy cuando hasta yo mismo me encuentro atrapado en una addición?.."— ella bajó la mirada, el vendaje casi estaba terminado, pero sus dedos se quedaron ahí, sobre su piel, un instante más largo de lo necesario.
Las vendas cobraron vida cuando ella las tocó, enredándose lentamente y presionando su mano.
—"Ambos necesitan ayuda, está bien?.. Está bien que uno pierda la paciencia, pero el responder con violencia empeorará todo. Yo lo sé..."— la mujer dio un paso atrás, guardando el botiquín.
Sus mejillas se sonrojaron por un instante, se sentía tan vulnerable, débil y necesitado. Esa piel suave contrastando su textura áspera le hacía sentir mejor, sus ojos se sentían secos, algo cansados y pesados.
—"¿Siempre reacciona así cuando está frustrado?.." —preguntó ___, sin sarcasmo ni reproche. Solo una pregunta honesta, como quien intenta entender una criatura que no puede explicarse.
—"No siempre." —respondió él—. "Antes solo los reprendia sin agresividad, su madre es quien se mostraba abusiva con ellos.."— este solamente miró al piso del baño, frotándose la cara con su mano libre.
—"Trate de pasar algo de tiempo comprendiendo a su hijo, le hará bien."— inconscientemente, le levantó la barbilla. Esa descuidada y rasposa barba le hizó cosquillas en las yemas de los dedos.
—"Señorita."— fue cuando ___ se dió cuenta de su movimiento, su rostro se pusó rojo y apartó la mano. El hombre se cruzó de brazos, se quedó callado sin algo de compasión en sus ojos.
—"L-lo siento.. de verdad!"— recogió rápido las cosas y se largó, refugiada en la cocina sin nadie que la vea. Su pecho sube y baja, sus orejas se ponen tibias y respira entrecortada.
Aquellas visiones de ella y su jefe regresan como simples visiones, el tan solo evitarlo, más le hace pensarlo. Pero entonces, una mano más pequeña le toca el hombro.
—"Quiero que perdones a Touya. Es un completo caprichoso."— dijo sin rodeos, abrazándola suavemente.
—"No creo que lo sea, joven Shoto.."— le responde ella sin mostrarse nerviosa. Le frotó suavemente la espalda y solamente se quedó en silencio.
Su piel estaba fría, y caliente, obviamente sabía que mano usar para acariciar su piel.
—"Es difícil mantenerse cuerdo en este lugar, sabe?.. Entiendo que solo el dinero la haya hecho venir aquí..."— murmuró débilmente, con su rostro escondido en el hombro de la mujer.
—"No quiero que me traten como si fuera débil. Me importa esta casa, incluso si no es mi problema el que ocurra tanto con mi jefe como sus hijos. Me hace querer quedarme, ustedes no tienen porque estar sufriendo solor..."— el bicolor cerró los ojos y asintió lentamente.
Es cuando el chico mitad frio y caliente siente una calidez que siempre quiso sentir, una mujer que lo hiciera sentir especial, como a un niño siendo abrazado por su madre. Se separaron y ella permaneció en la cocina, sin nadie más que hablar. Con sus emociones al límite, los objetos podrían comenzar a murmurarle cosas sin sentido, o recordarle momentos del pasado. Algo como..
—"¿Por qué sigues aquí?... ¿Por qué te quedas?"—murmuraba la madera de la alacena.
—"Ella es quien toma sus decisiones, no tu..."—susurró la tetera mientras el vapor subía.
Solamente con verse, le hace dudar de porque nunca cayó en la locura, si bien ___ nunca fue infeliz, no puede decir que fue tan, pero 'tan' querida por todos. Mucha gente solo se limitaba a decir que era como una princesa cliché de cuento, que solo habla con objetos. Pero ella no se siente de esa forma, es fuerte e incluso tiene un techo propio sin depender de un hombre que la mantenga.
Pero, porque le cuesta tanto aceptar que está enamorada? Enamorada de un hombre mayor roto, mujeriego, adicto y negligente en varios puntos, incapaz de aceptar que no puede con la carga de criar a sus hijos. Pues porque nunca conoció otros personas más allá de su padre a los que realmente amará, se siente muy incomoda hablando con ellos pues ahora las relaciones solo son de una noche, y ella merece algo mejor que solamente una cita y a la cama.
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A escondidas..||Endeavor y Tú||
Fanfiction____ es una sirvienta que consiguió empleo en la mansión Todoroki, en el peor momento posible; cuando la unica pareja de la casa, Enji y Rei está en su proceso de divorcio, que solamente fueron unidos par dar herederos. Conforme avanzan las cosas, _...
