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Los ojos hinchados de Reiko no pasaron desapercibidos cuando Terushima cumplió aquella promesa de ir a por ella en la mañana pero sabía que no debía preguntar.

– No he podido dormir bien, tuve pesadillas casi toda la noche. — Explicó ella sabiendo que la manera en la que el contrario le miraba era por eso, porque quería una explicación.

Y aquello no era mentira del todo. El poco rato que había conseguido dormir después de llorar por horas había sido un completo caos por culpa de pesadillas.

– ¿Te di mi número? —La castaña asintió.— Bien, pues cuando no puedas dormir o hayas tenido una pesadilla solamente llámame.

– No es...

– No digas que no es necesario tonta, somos amigos y los amigos están para eso. —El teñido dio un pequeño golpe sobre la cabeza de ella haciéndole sonreír.

La palabra amigo había inundado los pensamientos de Reiko pensando en que hacía años que no escuchaba como alguien se refería a ella con el término amistad.

Cuando llegaron a clases, el brazo de él que colgaba sobre los hombros de la fémina no pasó desapercibido ante la mirada de los alumnos que ya se encontraban por allí.

De manera discreta, se apartó un poco de él haciendo que el brazo cayera hasta dar de nuevo con su pierna.

– ¿Qué tenemos a primera? — Preguntó él.

– Lenguas extranjeras. — Contestó fijándose de nuevo en aquel tablón de anuncios.

Terushima observó que era lo que miraba su acompañante.

– Mercadillo escolar. — Leyó el mientras ella asentía.— ¿Quieres que vengamos?

– No te voy hacer venir un domingo al instituto, ya tienes mucho con tener que venir los sábados.

– Podemos ir a desayunar temprano a algún lado y luego venimos...

– Terushima es enserio...

La frase de la chica no pudo terminar pues alguien gritó el nombre del rubio haciéndole girar. Parte de su equipo se encontraba allí por lo que con un leve sonrisa se despidió excusándose ya que debían de hablar cosas del club.

Reiko entendió perfectamente aquello y se fue camino de la primera clase. Terushima no apartó su mirada de ella viendo como se alejaba cabizbaja.

– Dijiste que no ibas a jugar. — Se quejó uno de sus compañeros.

– Exacto, ¡no es justo Terushima! Si no participas no puedes estar con ella.

– Tenéis que dejar de joderme y lo que tenéis que  hacer es olvidaros de esa estúpida apuesta. — Escupió observando a sus amigos los cuales le miraban algo sorprendidos.— Y ahora me voy a clases.

Y en cuanto terminó la conversación hizo eso, irse dirección a la primera clase donde sabía que Reiko estaría y no se equivoco, ahí estaba ella ya sentada en su lugar comenando a sacar sus pertenencías.

El chico se sento en su lugar junto a ella y se apoyo en su brazo mirándola. La contraria sintió la mirada sobre si y se giró con una leve sonrisa pues ya sabía de quien se trataba.

– Que poco has tardado.

– No eran de mi interés.

–¿Y yo y esta clase si? — Preguntó riéndo levemente pero que él le contestase sin dudar ni un segundo con un "sí" hizo que su risa cesara y se quedase en silencio algo sonrojada.

– ¿Comemos luego juntos? — Antes de que el primero profesor entrase, Terushima preguntó aquello esperando una respuesta positiva.

– No es necesario, me gusta comer sola.

The Loneliest || Yūji Terushima Donde viven las historias. Descúbrelo ahora