Hwang Hyunjin, un apuesto hombre de veintiséis años dueño de una editorial de libros, mujeriego y para nada creyente en el amor.
Kim Seungmin, un precioso chico, escritor recién graduado y con un hermoso hijo de cinco años, quien es su mayor motivac...
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- Jamás en la vida te volveré a subestimar, mi querido Yeonjun.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Ese chico que trajiste está tan... ardiente... Y lindo - el rubio sonrió al recordar a su asistente.
-Hyunjin, lo digo en serio, mantente al margen con Seungmin. Él no es como cualquier otro chico con los que te acuestas y luego desechas.
- Eso lo sé perfectamente...
- Seungmin solo vino aquí por trabajo y porque lo necesita. ¿Acaso viste que él esté babeando por ti?
- Bueno... No...
- Él solo está centrado en su trabajo.
- Eso lo veremos.
- Seungmin no caerá ante ti. Y tiene un gran motivo para no querer alguna pareja.
- ¿Quién dijo que quiero que seamos pareja? Sólo quiero un acostón con él, Yeonjun.
-Ese es otro punto. Él menos aceptará salir contigo por un simple acostón. Como ya te dije él tiene un gran motivo por el cual no acepta salir con nadie.
- ¿Sí? ¿Cuál?- preguntó curioso.
- Bueno... eso no me... -Yeonjun se quedó en silencio al escuchar unos gritos fuera del pasillo de la oficina de Hyunjin- ¿Quién diablos está gritando?
La puerta de la oficina se abrió de golpe dejando ver a una histérica chica. El rubio rodó los ojos al notar de quién se trataba.
- ¿Qué mierda haces aquí? -pregunto a la chica.
- ¡Señor!- era el guardia de seguridad -trate de detenerla, pero no podía ejercer fuerza con ella.
- Entiendo, puedes salir -el guardia hizo una reverencia y salió.
- Bueno yo también me voy, hablamos luego Hyunjin- Yeonjun salió casi corriendo de ahí.
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Luego de que Seungmin se hubiese colocado en su respectiva area de trabajo, en la oficina del señor Hwang, con un escritorio negro de un tamaño suficientemente espacioso y un computador. Una vez se instaló comenzó a checar currículums de personas que querían entrar a la editorial. Y eran montañas y montañas de currículums. Seungmin sentía la pesada mirada de su jefe, pero no le tomó importancia.