Cuando cumplí 7 meses empecé a darme cuenta de que, tal vez mi bebé nacería en la cárcel.
Tenía que aceptarlo y buscar la manera de que esté preparada para él, así que me puse a comprar tela de algodón y encaje. Le hice las sabanitas y la almohada, también le compramos las primeras ropitas, porque había estado con contracciones y en la ecografía salió que estaba en posición de salir. Nos asustamos.
A la semana, una asistente social del lugar, me regaló un moisés. Una guardia a escondidas, me regaló ropita. No todas eran malas, aunque la mayoría eran odiosas. Algunas eran una más de nosotras y nos cuidaban mucho.
Fue un día normal como cualquier otro, cuando estaba pintando el moisés de blanco con otra compañera del pabellón de madres, todas las demás estaban recluidas. Eran las doce recién cuando me llamaron las guardias. Me llevaron a la dirección donde la directora del lugar me esperaba sentada como muchas veces, en su escritorio.
Me entregó un papel que decía en letras grandes y claras que, en el día de la fecha, se me entregaba el arresto domiciliario. Me acercó una lapicera, pero no seguí leyendo más, no podía, empecé a llorar.
De verdad que soy llorona. "Prepará tus cosas y esperá a que te llamen durante la tarde. Te llevarán hasta tu domicilio".
Recuerdo que la guardia que estaba conmigo también estaba sentimental y se le cayeron un par de lagrimones. Me acompañó al pabellón donde las chicas me esperaban y la guardia les contó. Todas aplaudían y gritaban de la emoción. Siempre era motivo de festejo si alguien obtenía libertad o el arresto domiciliario, para mí eran lo mismo. Estaría en casa con mi bebé y Daniel.
Después de 3 años, por fin regresaría a casa.Preparé lo poco que tenía y mis compañeras me ayudaron con todo. Estaba asustada y ansiosa, ¿le habrán avisado? Siendo día de semana él estaría trabajando, ni siquiera se lo va a estar esperando. Ya quiero ver su rostro cuando me vea en casa con la pancita.
Había soñado muchas veces con eso.La espera se me hizo interminable desde que me dijeron que me iría. Solo fueron unas horas hasta que volvieron a llamarme y ahí estaba yo, sin poder controlar mis lágrimas. Me angustié cuando me despedí de todas, algunas no merecían estar ahí, otras sí.
Pasé por última vez por ese largo pasillo hasta el auto y nos fuimos, sin esposas esta vez. Por primera vez, de lo que parecía una vida, podía respirar sin ese nudo en el pecho. Nada hará cambiar mi pasado, pero lucharía por mi futuro.
Cuando llegamos a mi casa...ahora sí podía decirle mi casa. Nada había cambiado. Abrí la puerta que daba al patio y ahí estaba Daniel. Corrió a mi encuentro, abrazándome, fundiéndose por completo y como la primera vez, como en el juzgado. También me dijo te amo, pero esta vez sabía que me estaría esperando.
Ese momento irreal me pasó a mí, cuando sentía que no merecía algo tan hermoso. Pero, como les dije antes, la vida es hermosa por momentos y amarga en otros. Cuesta, uno no sabe lo que le espera más adelante, pero tiene que vivir y levantarse.Esa noche lloré, pero de felicidad, abrazada a la persona que amaba.Mi bebé nació a las 40 semanas y se parecía solo al papá...
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Argumentos de vida
Historia CortaEsta historia está dedicada a todos aquellos que han sentido que no pueden seguir más. Cuenta una historia triste, pero verídica. No todas las personas están preparadas para leer las realidades que plasmo en cada párrafo. NOTA: Al estar basada en...
