Capitulo 4: Tu eres real

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—   No me toques—dijo Harry asustado

—   ¿Por qué?—pregunto ella con inocencia

—   Eres una ninfa, ustedes se llevan a los hombres, y los ahogan—acuso

—   Son tonterías inventadas por el hombre—resoplo. Retrocedió unos pasos y se sentó en el sofá que tenia Harry en la sala

El se removió en la pared y la examino. Era linda, bastante linda, no como las chicas de brístol, que en cierto punto unas eras muy recatadas y otras muy escandalosas. Ella estaba en la mitad tenia lo esencial.

—   Te pediré una cosa, hada del bosque—dijo Harry

—   Ninfa—le corrió ella

—   Regresa por donde viniste, realmente no creo en este tipo de cosas

—   ¡Soy real!—reprocho

—   Sabes real o no real, ven vamos yo te acompaño a la puerta—Harry camino hasta ella, la tomo de los hombro y la empujo con delicadeza hasta la puerta

—   No sé cómo volver—chillo

—   Basta de bromas, se que unos me consideran extraños, pero no deberían pasarse de listos conmigo—abrió la puerta  y empujo a la chica, luego la cerro y se tiro en el mueble. Tenía un sentimiento de culpa pero, lo espantaría con algo de comida.

Había empezado a llover y ella estaba sentada en el andén  frente a la pensión de Harry. Estaba empapada y tenía hambre, Su padre le había dicho que los mortales eran malos. Pero ella nunca espero que fueran tanto. El agua no era un problema pues también era parte de ella, y no la lastimaría.

El sentimiento de culpa iba carcomiendo a Harry poco a poco. Se asomo a la ventana  y ahí estaba la mujer al parecer disfrutaba del agua, pero esto para Harry  era extraño, ninguna chica en su sano juicio se quedaría sentada en un andén a esperar que el agua hiciera estragos. Rápidamente tomo una vieja sombrilla que tenía, abrió la puerta y camino hasta la chica.


—   Creo que fui muy hijo de puta—coloco una mano sobre el  hombro de ella

—   Tranquilo, papa no se equivoco sobre los mortales

—   Vamos entra, debes tener frio—la agarro suavemente por el brazo derecho. Entraron, Harry la acomodo en el sofá y luego se recostó en el bar de la concina

—   ¿Ahora... serás sincera conmigo?

—   No te he mentido

—   ¿como comprobaras que eres una ninfa?—reto él.


Ella se levanto del mueble y se poso unos metros delante de él y empezó a cantar, una tonada dulce,  una suave corriente de aire acaricio el rostro de Harry, y el mismo olor a canela  y manzana que sintió en el bosque lo volvió a sentir.

El cuerpo de Harry se estremeció y un escalofrió recorrió su columna, tuvo un impulso, y se acerco a la deidad. Su cuerpo lo traicionaba, se sentía atrapado, confundido y encantado. Sin pensarlo dos veces atrapo los labios de ella y le dio un beso exigente, su cuerpo sentía la necesidad se sentir el de ella. Pero su mente reacciono haciéndolo que se separa.

—   ¡No!—grito Harry

—   ¿ no qué?—pregunto ella confundida

Mystici [H.S]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora