CAPITULO 15

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Antes de incluso abrir los ojos, sabía que hay algo que no estaba bien. Quiero decir, para empezar, no había ruidos fuertes acompañados por el sonido de mi despertador y estoy extrañamente relajado. A partir de estos hechos, llegué a la conclusión razonables de que estaba soñando. Así que para ver si esto era cierto, me pellizqué la mejilla, y cuando me dolió como un demonio, sabía que estaba más que despierto. Bostecé y me di vuelta en la cama. Bright no estaba en la cama de al lado y la puerta del baño estaba abierta.

-Hm, ¿Dónde fue el demonio bipolar? -Me senté y busqué mis lentes. Cuando me di cuenta de que los había dejado en el cuarto de baño, me quité las mantas y me levanté para ir al baño. Los encontré cuidadosamente doblados encima de una toalla limpia y al lado de una botella de desinfectante para manos, y supe de inmediato que él los había reparado. Sonreí un poco y me los puse. Cuando me los puse. Cuando me miré en el espejo, lo primero que veo es un post-it dirigido a mí.

"Win, salí en la mañana. Pensé que probablemente estabas cansado, así que no te desperté. Sin embargo, espero que estés en la nueva oficina a las diez para la apertura. Si llegas tarde, te prometo que tu cheque de pago se verá afectado.

PD: Si tienes hambre, hay un servicio de desayuno en el comedor de abajo hasta las nueve. -Vachirawit"

Después de unos momentos, comencé a entender vagamente lo que la carta decía, una parte sobresalía más que el resto.

- ¡Me acaba de amenazar por escrito! ¿Experimentar el milagro de la vida no le causó nada? -Suspiré y salí del cuarto de baño para echarle un vistazo al reloj. Tan pronto como lo hice, me molesté por no haberlo hecho. Era exactamente las nueva treinta. Suspiré y sacudí la cabeza. Era igual que estar en casa. Rápidamente me duché y me vestí antes de salir corriendo de la habitación por las escaleras hacia el primer piso. Afortunadamente había un taxi abajo. Llegué alrededor de las nueve cincuenta. Le pagué al conductor y me bajé. Me hice camino entre la multitud hacia la puerta principal.

-Win, estuviste a punto de llegar tarde. -Me di la vuelta y vi a Bright, luciendo más preocupado de lo normal. Me aclaré la garganta y arreglé mi chaqueta.

-Pero no lo estoy, y ya estoy aquí. ¿Qué debo hacer? -Puso las manos en sus bolsillos y asintió con la cabeza hacia las puertas dobles.

-Ve a sentarte con el resto de los empleados. Vendré a buscarte si necesito algo. -Echándome como si fuera el niño que acababa de disciplinar, se alejó. Suspiré y me dirigí al interior.

No debí haber esperado que fuera diferente sólo porque mostró un lado ligeramente diferente de sí mismo ayer. Los demonios no eran exactamente impresionables.

Después de que la apertura termino sin problemas, todos fueron invitados a un desayuno-almuerzo al mediodía. Busqué entre la gente hasta que vi a Mew sonreí y le di un golpecito en el hombro. Se dio la vuelta, con un gran plato de comida en sus manos.

-Oh, hola Win. -Le robé una fresa de su plato y asentí.

-Hola. ¿Dónde está Gulf? -Él hizo un puchero y metió un sándwich en su boca.

-Está afuera socializando con los nuevos empleados. No lo he visto desde hace horas. -Le di una sonrisa simpática y una palmada en el hombro.

-Entonces tienes que ser bueno en eso también. ¿Por qué no le hablas sobre lo que sientes?

- ¡De ninguna manera! -Algunas personas nos miraron y Mew se sonrojó y desvió la mirada.

- ¿Por qué no? Vamos, hazlo. -Él negó con la cabeza.

-Tengo miedo de lo que pueda decirme...

-El que no arriesga no gana -Frunció el ceño y se encogió de hombros.

-Bien, entonces le preguntaré. -Me encogí de hombros y me alejé. Cuando agarró mi hombro para detenerme, no pude evitar sonreír.

-Gracias. -Desapareció entre la multitud y me dejó con la comida y una gran sonrisa.

-Soy tan bueno. -Metí otra fresa en mi boca y sonreí.

- ¿En que eres tan bueno? ¿En no trabajar? -Rodé los ojos antes de darme vuelta.

- ¿Por qué me molestas? Nunca dijiste que me necesitabas para algo.

-No sería capaz incluso si fuera necesario. No contestas tu teléfono celular. - ¡¿Él tiene mi número?! Oh sí, él es mi jefe y sabe toda mi información personal. Busqué mi teléfono en mis bolsillos, pero no encontré nada.

-Ah, debe estar en el bolsillo de mi otro pantalón. ¿Me necesita para algo, señor? -De vuelta a los honoríficos.

-Mientras que todos están aquí quería echarle otro vistazo al edificio para asegurarme de que todos los cambios que pedí fueron implementados. Te quiero conmigo en casa de que necesite tomar notas. -Sentí con la cabeza u vacilante dejé el plato de comida, siguiéndolo fuera del comedor. Mientras caminábamos, mi "genio" interior ideó algo.

¿Y si está usando esto como una excusa para que pueda estar con él por un rato? Rodé los ojos. Sí, y el infierno literalmente se ha congelado. La idea era tan ridícula que no le presté atención a los cambios de la nivelación del suelo cuando entramos en la habitación contigua. Dos palabras para describir lo que sucedió a continuación: Oh, mierda.

- ¡Ay! -Me caí y lo único que escuché fue un hueso de mi tobillo.

- ¿Estás bien? -Asentí con la cabeza y traté de ponerme de pie, pero mi tobillo no me lo permitió. Genial, lo vi desnudo, me vio sin camisa, ayer lo llamé imbécil y ahora me ve siendo un torpe.

-Creo que me torcí el tobillo. -Se agachó y me agarró por el brazo mientras trataba de levantarme de nuevo. Cuando casi me caí otra vez, me levantó y suspiró. Me llevó a una de las sillas de la sala.

-Voy a buscar un poco de hielo. No te muevas. - ¡¿A dónde se supone que voy a ir?! Resoplé y crucé los brazos sobre mi pecho. Cuando regresó minutos después, traía una gran bolsa de hielo. Puso una silla frente a mí.

- ¿Cuál tobillo? -Señalé el izquierdo, y se inclinó para quitarme el zapato. Luego levantó mi pierna en su regazo haciendo que mi cara ardiera de vergüenza, y probablemente algo más que no podía entender. Bajó mi calcetín y apretó el hielo contra mi tobillo lo suficientemente firme para hacer que me encogiera de dolor. Se disculpó rápidamente y lo soltó un poco.

-Um, puedo sostenerlo yo mismo. Las personas probablemente te están buscando. -Él negó con la cabeza y continuó presionando el hielo en su lugar.

-Puede ser que encuentres una manera de lastimarte accidentalmente con el hielo si me voy. -Fruncí el ceño y miré hacia otro lado.

-No soy tan incompetente, ¿sabes? -Dice la persona que quemó su casa.

-En la mayoría de los casos, supongo que no lo eres. ¿Cómo va el dolor? -Su voz era suave y por un segundo me hizo pensar que no era él quien estaba hablando.

-Está bien. Déjame ver su puedo caminar. -Bajé mi pie de su regazo y me levanté. Cuando traté de dar un paso, me incliné hacia la derecha y casi me caí de nuevo.

-Sólo siéntate. Si caminas sólo lo vas a irritar. -Suspiré y me senté de nuevo como me dijeron.

-Entonces, ¿qué hago? -Apartó mi mirada y me entregó la bolsa de hielo.

-Te voy a cargar y te llevaré de vuelta al hotel. Tienes oficialmente el resto del día libre. -Antes de que pudiera decir nada más, como ¿Esto lo voy a descontar de tu pago? Él me levantó de la silla como un novio cargando a su novia. Me sonrojé y desvié la mirada.

-Lo siento mucho.

-Está bien, sólo no te muevas. Eres pesado. -Oh, qué cosa más encantadora para decir. Siendo sarcástico.

Devil Boss - BrightWinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora