Prólogo: Tweek Tweak, el Café y la Tormenta

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South Park, Colorado.
Tweek Bros Coffee

La nieve caía con insistencia sobre las calles desiertas de South Park, cubriendo cada rincón con un manto blanco que absorbía los sonidos del mundo exterior. El viento arrastraba consigo un aire cortante, frío y denso, que se colaba por las rendijas de puertas y ventanas. En una esquina del pueblo, el pequeño local conocido como Tweek Bros Coffee aún brillaba tenuemente, con su letrero de neón parpadeando, como si luchara por mantenerse encendido.

Dentro del establecimiento, Tweek Tweak, un joven de cabello rubio alborotado y ojeras marcadas, limpiaba con torpeza el mostrador mientras su mirada saltaba nerviosa de un rincón a otro. Sus movimientos eran rápidos, casi temblorosos, y murmuraba cosas para sí mismo en voz baja, como si intentara calmarse. Sus manos, ligeramente teñidas por el café que había preparado durante todo el día, se movían mecánicamente, pero había algo en su postura que reflejaba una inquietud constante, casi innata.

—¡Ngh! Tolkien, creo que ya es hora de cerrar, ¿no? —preguntó, lanzando una mirada nerviosa hacia la puerta trasera del local.

Desde el almacén, Tolkien Black, un joven alto de piel oscura con una apariencia impecable, salió cargando una caja de suministros. Su expresión relajada contrastaba enormemente con la ansiedad de su amigo.

—Sí, claro, Tweek. Mis padres me están esperando en casa; ya sabes cómo son con sus "expectativas familiares". —Dejó la caja sobre la barra, sacudiendo la nieve que se había acumulado en sus botas al entrar.

Tweek asintió rápidamente y comenzó a apagar las máquinas de café, murmurando en voz baja sobre las posibles cosas que podían salir mal si se quedaban abiertos más tiempo. Justo cuando Tolkien terminaba de cerrar las ventanas, un sonido repentino interrumpió la rutina: la puerta de entrada se abrió, dejando entrar una ráfaga de viento helado.

Ambos jóvenes giraron la cabeza al unísono. Una mujer elegante, envuelta en un abrigo negro ajustado y una bufanda gris, entró al local. Su cabello oscuro estaba perfectamente peinado, y sus ojos brillaban con una mezcla de curiosidad y determinación.

—Disculpen, ¿aún están abiertos? —preguntó, con una voz suave pero autoritaria que resonó en el pequeño espacio.

Tweek sintió un escalofrío recorrer su espalda. Había algo en su presencia que lo incomodaba profundamente, aunque no podía identificar qué era exactamente.

—Ngh... lo siento, acabamos de cerrar. Si necesita algo, hay otra cafetería al otro lado del pueblo. —Intentó sonar firme, pero su tono delató su nerviosismo.

La mujer ladeó la cabeza, como si estuviera estudiándolo.

—Entiendo. —Hizo una pausa, sus labios curvándose en una sonrisa tranquila—. Pero, ¿podría usar el baño? Es una emergencia, y soy nueva en el pueblo.

Tolkien, más acostumbrado a manejar situaciones incómodas, dio un paso adelante.

—Lo siento, señorita, pero solo los clientes frecuentes pueden usar el baño. Es una regla del negocio.

La mujer no respondió de inmediato. Su sonrisa se mantuvo, pero sus ojos ahora estaban fijos en Tweek, analizando cada detalle de su expresión y postura. Finalmente, asintió lentamente, como si hubiera llegado a una conclusión.

—Supongo que no tengo otra opción. —De repente, sacó un pequeño dispositivo de su bolsillo y presionó un botón.

Antes de que Tweek o Tolkien pudieran reaccionar, la puerta trasera se abrió bruscamente y dos hombres vestidos completamente de negro irrumpieron en el local. Sus movimientos eran rápidos y precisos, como si supieran exactamente qué hacer.

—¿Qué demonios...? —empezó a decir Tolkien, pero uno de los hombres lo agarró por el brazo y le cubrió la boca con un pañuelo impregnado de cloroformo.

—¡Ngh! ¿Qué está pasando? —gritó Tweek, retrocediendo hasta chocar contra el mostrador. Intentó luchar, pero el otro hombre lo sujetó con fuerza, colocándole una bolsa negra sobre la cabeza.

Todo ocurrió en cuestión de segundos. La mujer se quedó inmóvil, observando la escena con una calma inquietante. Cuando los agentes terminaron de neutralizar a ambos jóvenes, ella sacó su teléfono y marcó un número.

—Señor, los tenemos. Ambos.

Una voz masculina respondió al otro lado de la línea, grave y autoritaria:

—Excelente. Llévalos al punto de extracción. Estoy en camino.

En el exterior

Un lujoso auto negro esperaba junto a la acera. Dentro, un hombre de cabello gris perfectamente peinado hojeaba un archivo con interés. La carpeta estaba etiquetada con un nombre en letras grandes y claras:

Tweek Tweak

Abrió el documento, leyendo en voz baja para sí mismo:

Nombre y apellido: Tweek Tweak
Edad: 16 años
Ubicación: Tweek Bros Coffee
Alter Ego: Wonder Storm
Habilidades: Control del hielo y la electricidad, luchador hábil
Rasgo especial: Café en las venas

El hombre dejó escapar una pequeña risa al leer la última línea.

—Café en las venas. Qué descripción tan peculiar. —Cerró el archivo y sacó otro documento del asiento junto a él.

Nombre: Kenneth McCormick (Kenny)
Edad: 17 años
Alter Ego: Mysterion
Habilidad: Inmortalidad

—South Park nunca deja de sorprenderme...

Ubicación desconocida

El sonido de agua goteando rompía el silencio de la habitación. Tweek despertó lentamente, sus sentidos aún embotados por lo ocurrido. La bolsa negra ya no estaba en su cabeza, pero sus manos estaban atadas detrás de su espalda, y el frío del lugar era insoportable.

A su alrededor, la oscuridad se extendía, interrumpida únicamente por una luz tenue que colgaba del techo. Frente a él, la mujer de la cafetería lo observaba con una expresión indescifrable.

—¿Quién eres? ¿Qué quieren de mí? —preguntó, su voz temblando tanto como sus manos.

La mujer dio un paso adelante, inclinándose lo suficiente como para que Tweek pudiera ver su sonrisa maliciosa.

—No te preocupes, Wonder Storm. Lo que queremos es simple: descubrir si eres tan especial como dicen.

Antes de que pudiera responder, la puerta se abrió, y un hombre de presencia imponente entró en la habitación.

—Tweek Tweak —dijo con voz grave—. Bienvenido al comienzo del resto de tu vida.

Internado | South parkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora