08 - El Triste Recuerdo

669 59 54
                                        

Advertencia: Contenido sensible en este capítulo. Contiene maltratos físicos, psicólogos y una violación.

Era un niño de solo diez años que había vivido sucesos no muy bonitos.
Su padre, un hombre muy agresivo y abusivo era quién más había dejado traumado a nuestro pequeño Angel con insultos, golpes, desprecios y castigos. Pero nada se compraba con el maltrato que recibía su madre... Eso si que lo dejó traumado.

Eran las ocho de la noche y el pequeño Angel de diez años se encontraba en su habitación a punto de dormir. Sus padres habían salido y seguramente no regresarían muy pronto, entonces aprovechó aquel grato silencio y tranquilidad para poder cerrar sus ojos durmiendo casi instantáneamente con una más que bonita sonrisa en su rostro.

Lo que lo despertó fue aquél portazo que resonó por toda la entrada de la sala haciéndole entender que sus padres ya habían regresado. Tomó aquellas sábanas y se cubrió todo el cuerpo rogando que ellos no subieran a maltratarlo.
Para su desgracia se escucharon los fuertes y pesados pasos de su padre, quién abrió la puerta casi rompiendo las bisagras de esta y fue directo a la cama, en dónde Angel lloraba y temblaba de miedo.

— Maldito mocoso, ponte a trabajar.

Dijo su padre quitando esas sábanas que solo intentaban protegerlo para tomar su pequeño brazo con fuerza y comenzar a arrastrarlo hacía la sala.
Angel no decía nada, sabía que si hablaba sería peor para el, solo sollozaba bajito intentando mantener la calma.

Al llegar a la pequeña sala familiar su padre lo tiró al suelo para escupirle y largarle un paño por la cara.

— Ponte a limpiar los muebles.

— Pero papá... Ya los limpié...

Su padre se acercó muy enojado y lo pateó en las costillas sin remordimiento alguno.

— Tu madre es una estúpida, te crió como un desobediente.

Angel lloró de dolor sobándose sus costillas seguramente rotas y asintió.

— Ya mismo limpio papá, Perdóname.

Su padre se fue en dirección a la cocina y se escuchó como abofeteó a su esposa una y otra vez gritando "¿¡Dónde está mí maldita cena, mujer!?"
Angel rápidamente limpió de su rostro aquella asquerosa saliva que su padre le había escupido frotando hasta que su piel quedó roja para comenzar a limpiar cada rincón y mueble de aquel nefasto lugar.
El limpiaba alrededor de cinco veces al día ya que su padre lo golpeaba cada vez que lo veía sentado sin hacer nada.
El único momento en donde podia estar tranquilo era cuando iba al colegio, ya que ahí no le gritaban ni lo maltrataban.
No tenía amigos, el era muy tímido y reservado, se la pasaba en el patio sentado en el suelo jugando a dibujar con un palo sobre la tierra.

No veía la hora de que la noche pasase rápido para poder ir a su colegio.

Continuó limpiando toda la noche entre lágrimas escuchando a su padre ver la televisión a todo volumen mientras su madre cocinaba la cena para los tres.

Al terminar el fue con su madre y la abrazó rogando un poco de cariño, sin embargo solo recibió una mirada asqueada por parte de ella.

— ¿Porque siempre vienes a buscarme cuando te sientes mal?

Angel la miró con inocencia y le sonrió.

— Porque eres mí mamá y te quiero mucho.

Su madre solo suspiró y con asco revolvió su cabello jaloneandoselo un poco.

— Ya, vete a la mesa. No soporto verte a la cara, eres igual a tu padre.

Angel sintió su corazón romperse con las dolorosas palabras de su madre y asintió marchándose de la cocina.
Fue hasta el baño y comenzó a lavar su cara y sus manos deseperadamente.

Puedes TocarmeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora