Angel estaba en el centro comercial, había pasado una semana desde el incidente en su trabajo.
Se encontraba confundido, pues ayer habia sido sábado y le contó lo ocurrido a Himeno, ella le había dicho que el médico era su príncipe azul por haberlo rescatado. También descubrió que el "rubio guapísimo" que había acompañado a su amiga para beber ese dia, era amigo del doctor Aki. Que vueltas daba la vida.
Ayer también volvió a ver al doctor entre el público, está vez no lo apuntó obviamente y al salir de su trabajo no lo encontró por ningún lado. Tal vez lo habría imaginado.
Se encontraba lleno de dudas entonces decidió salir a comprar para despejarse.
Iba como siempre con mascarilla y guantes, la gente lo miraba algo raro pero a él no le importaba, estaba acostumbrado.
Al terminar las compras decidió ir caminando hasta su casa, quedaba lejos pero prefería eso a que subir a un autobús o taxi.
Ese día hacia especialmente un calor más fuerte de lo normal, el sol se dirigía directo a su cabeza, era tan fuerte y molesto que traspasaba el gorro que usaba haciendo arder su cabeza.
Tuvo que hacer una parada en algún lugar cercano, vió una heladería y se dispuso a ir. El amaba el helado, pero jamás había probado un cono, pues este pasaba primero por la mano del que lo preparaba.
Entró sintiendo el aire fresco y se sintió aliviado.
- Buen día, ¿Qué puedo servirle? - Preguntó el chico que atendía en el mostrador.
- Lamento lo que le voy a pedir pero ¿Podría quedarme aquí unos minutos? No venía a comprar helado, pero es que me estoy asando allí afuera.
- Por supuesto, no hay problema. Soy consciente del insoportable calor de afuera.
- Muchas gracias.
Se quedó parado sintiendo el aire fresco golpear contra su piel, era una sensación exquisita, deseaba quedarse ahí por el resto del día.
- ¿No quiere sentarse? Estaría mucho más cómodo que ahora. - Ofreció el chico.
- No gracias, no se preocupe, estoy bien. - Respondió con una leve sonrisa al chico.
El chico del mostrador se sonrojó un poco y volvió a su trabajo.
- No sabía que te gustaba coquetear con los heladeros. - Susurró una voz detrás de el pelirrojo, este se volteó y se encontró con Aki mirándolo algo divertido.
- ¿Cuándo entraste? No te oí. - Preguntó Angel.
- Cuando le coqueteaste al heladero. - Respondió pasando por su lado. - No me escribiste más, asumí que estarías bien, pero veo que estás espectacular. - Dijo aguantando una risa.
- Que no le estaba coqueteando, solo era amable.
- Mmhjh si, ¿Quieres helado? Yo invito. - Preguntó dirigiéndose al mostrador apoyando sus brazos haciendo que Angel vea como eran estos de marcados y fuertes.
- Jamás comí helado de una heladeria, siempre compro los envases sellados.
- Entonces compraré uno para mí, espérame ahí.
Angel lo miró confundido. ¿Porqué debería esperarlo? Ni habían venido juntos.
- Sé lo que piensas, tu sólo quédate ahí. - Respondió Aki como leyendo los pensamientos del pelirrojo.
Angel obedeció sin comprender, vió que compraba un cono y también tres envases de helado sellados. Se sentó y le hizo señas al pelirrojo para que lo acompañe, este se sentó un poco asqueado pensando en que seguramente unas diez personas se habían sentado justo ahí antes que él y miró como el pelinegro le ofrecía uno de los helados sellados junto con una cuchara.
- Provecho. - Dijo Aki guiñándole un ojo y comenzando a lamer su cono de helado.
- Muchas gracias, no hacía falta. - Agradeció algo sonrojado el pelirrojo.
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Puedes Tocarme
Fan-FictionAngel es un chico que padece Transtorno Obsesivo Compulsivo de manera en la que no deja que nadie lo toque. Pero todo comienza a cambiar cuando conoce a Aki Hayakawa. ~Los demonios no existen en este fanfic. ~Angel es bailarin de pole dance. ~Conte...
