Capítulo 5

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Cristian

Una semana, una semana desde que no sé nada sobre Emma, desde el beso que nos dimos el otro día en mi cuarto no he sabido nada, la he llamado, pero no contesta o rechaza las llamadas. Emma es mi mejor amiga y no me gusta nada esto de no hablar con ella a diario o verla.
Ya sé que hacer, voy a salir por la ventana e iré a la suya a través del tronco de árbol que conecta nuestras ventanas. Espero que me abra y podamos hablar.

Así que eso hice, abrí mi ventana y salí con cuidado de no caerme del árbol, llegué a su ventana y di leves golpes, al cabo de unos minutos vi a Emma entrar en su cuarto y sus ojos se encontraron con los míos, ella rápidamente se acercó y me abrió.

—Hola... —dijo ella triste, ¿por qué esta triste?

—Emma, hola, por fin sé algo de ti. Estaba preocupado ya que no te veía salir y casi siempre tenías la persiana de la ventana bajada —dije al entrar y la quise abrazar, pero ella se apartó y se sentó en un rincón de su cuarto, se abrazó a sus rodillas y enterró su cara en estas.

—Emma, ¿qué te pasa? —dije y me agaché delante de ella para ver si me decía algo.

—N-nada —murmuró.

—Sé que te pasa algo, venga, sabes que puedes confiar en mí —acaricié su hombro.

—Está b-bien —alzó su cabeza y me miró, pero al instante desvío su mirada hacia otro lado.

—Estoy aquí para escucharte —me senté y cogí sus manos para acariciarlas suavemente.

—P-pues mi padre el martes recibió una llamada de mi abuela diciendo que mi abuelo estaba muy mal en el hospital y una hora después le volvieron a llamar para informarle que ha...—se echó a llorar —mu-muerto —completó la frase y lloró más.

Me levanté un poco y la rodeé con mis brazos, pobre Emma, solo tiene diecisiete años y ya ha sufrido mucho.

—¿Por qué la gente que más amo en el mundo se tiene que ir de mi vida? —me preguntó con sus ojos rojos y llenos de lágrimas.

—No lo sé Emma, pero recuerda que siempre puedes contar conmigo y que yo nunca me iré a tu lado, ¿de acuerdo? —ella asintió y me abrazó, ya se había calmado un poco.

Decidí no sacar el tema del beso en este momento, ya otro día lo hablaremos cuando Emma no lo esté pasando tan mal.

—Eres muy importante para mí Cris, eres mi único amigo —me dijo.

—¿Cómo es que no tienes amigas? Con lo simpática y buena persona que eres —le dije y ella sonrió levemente pero luego vi que lágrimas comenzaron a salir de sus ojos nuevamente.

—Emma, ¿dije algo malo? —ella negó varias veces y luego habló.

—Es que cuando yo iba al instituto pues había chicas en mi clase, pero ellas solo se dedicaban a molestarme hasta el punto de burlarse de mí a diario y cada vez que recuerdo eso me pongo muy mal. Lo siento Cris, solo te estoy cargando con mis problemas y tú ya debes estar aburrido de —dije ella.

—No, claro que no, me gusta que tengas confianza en , pero cambias de humor muy rápido ¿no te has dado cuenta? —pensé que eso le molestaría, pero fue todo lo contrario, ella se echó a reír y yo me quedé confundido.

—Lo siento —rio levemente —es que hablar contigo siempre me hace sentir como si la vida fuera más fácil.

La quierodemasiado, que suerte tengo de tenerla en mi vida. 

Hasta SiempreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora