Capítulo 3

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Heraena permaneció todo lo que quedaba del día bastante intrigada por lo que su hermano le quería enseñar.
Sentada en su tocador, peinaba sus largos cabellos en busca de algo que apaciguara su ansiedad y miró una y otra vez su imagen para decidirse a realizar una trenza que abarcaba todo el cabello desde arriba hasta las puntas.
Impaciente, decidió matar el tiempo dirigiéndose a habitación de su hermana que se encontraba al lado.

La relación con su hermana era bastante buena. Heraena reconocía que a ella, no le gustaban que la asfixien con tanto contacto físico o con demasiada charla, es por eso, que su melliza encontraba una extraña conexión con ella aunque sea sólo en silencio.

Al entrar a su habitación, la encontró sobre un sillón, practicando realizar un dibujo sobre un telar.

- Sigues practicando- dijo la menor sentandonse en su cama para observarla desde ahí.

- Sí...- contestó ella- todavía sigue siendo difícil.

- Yo no podría hacerlo. Creo que no tengo tanta paciencia para ello.

- Todo lleva práctica, Heraena.

- Lo sé- dijo reincorporándose para sentarse a su lado.

- Estás inquieta- dijo con una sonrisa, mirándola de reojo.

- Puede ser. Estoy aburrida- acomodó su cabeza sobre el respaldar.

- Siempre lo estás. Eres como una hormiga.

- Y tú eres como un perezoso- dijo mirándola con una sonrisa- ¿Crees que cuando puedas terminar un dibujo, me lo puedas regalar? Quiero ser la privilegiada de tener el primero.

- Está bien. ¿Sobre qué quieres?

- El que quieras, el primero que te salga.

La mayor asintió con una sonrisa y siguió con su trabajo mientras su hermana se disponía a mirar al techo del lugar, suspirando de un momento a otro.

Al girar su vista, vio un pequeño librero que se encontraba abierto y con poco entusiasmo se dirigió hace él con el propósito de encontrar algo con qué entretenerse.

- ¿Estuviste leyendo?- dijo agachándose para ver su interior.

La mayor se giró en un movimiento rápido para observarla ya con un libro en sus manos.

- Emmm... sí. A veces lo hago- pronunció bajando su cabeza.

- ¿"La Princesa de Pozo Dragón"?, ¿Qué clase de libro es este?- levantó el objeto para enseñárselo con una sonrisa para luego echarle un vistazo- Es la historia de un principe... y una princesa que permaneció en cautiverio detrás de su enorme dragon... Waw. No sabía que leías esto, Hela.

- Es...- dijo nerviosa- es un libro de ficción, no de historia.

- ¿Dónde lo conseguiste?- preguntó con una sonrisa pícara.

La menor volvió a bajar su vista a su telar tratando de ignorar la pregunta.

- Vamos, Hela, no voy a delatarte- se acercó a ella- No sabía que podíamos leer esta clase de libros.

- No podemos. Madre lo había prohibido- dijo por lo bajo.

Heraena abrió sus ojos de par en par y rió feliz al descubrir que su hermana mayor había cometido una travesura.

- ¡¿Me estás diciendo que lo robaste?! No puedo creerlo.

- No lo robé- mencionó molesta.

- Entonces cómo lo conseguiste.

- Fue Aemond- dijo tímida- Aemond me lo dio.

De repente la sonrisa de la princesa se fue desvaneciendo de a poco.
"Auch". Fue lo que se dijo en su interior.
Su dulce hermano no le había dicho nada sobre eso. Le había hecho un enorme favor a su hermana mayor, olvidándose de ella.
Quizás pensó que no le interesarían ese tipo de historias, o que sin su ayuda, no podría leer un libro, pero... No hacía falta hacerlo para un libro de romance.
¿Por qué se lo regalaría a Helaena y no a ella?, Justo historias de ese tipo.
La princesa sin querer, sintió una especie de celos y trató de mantener la postura y su sonrisa para hacer lo que tenía en mente.

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⏰ Última actualización: Mar 22, 2023 ⏰

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𝐋𝐚 𝐏𝐫𝐢𝐧𝐜𝐞𝐬𝐚 𝐑𝐞𝐛𝐞𝐥𝐝𝐞  [ Aemond y Aegon]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora