Taehyung es un universitario que sufre por su cuerpo que no encaja con lo que se considera "alfa". Para sobrevivir luego de mudarse por primera vez solo, consigue un trabajo en una nueva cafetería, donde conoce a Jungkook, quien no es un típico Omeg...
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La brisa era agradable y el cielo parecía adornarse de colores cálidos por primera vez en algunos días. Después de pasar dos días en un semi-celo por lo que pasó en la oficina de Minho Hyung, no había vuelto a trabajar. Sí bien el mayor ya sabía que estaba bien, estaba tomando un descanso por su semana de parciales. Afortunadamente, hoy había terminado así que volvería mañana, lo cual, coincidía también con el regreso de su Hyung.
Pensar en el Omega los últimos días lo ponía entre melancólico, romántico y ansioso. Sí bien deseaba pensar positivo, tenía miedo de perder a Jungkook por lo último que pasó. No lo tocó, pero aún así, sabe que podría estar demasiado avergonzado por todo lo que le dijo y como estuvieron por un momento en la silla. Claro que sí luego pasaban del cortejo tendrían que hacer eso alguna vez, pero era su costumbre sobre analizar todo.
Estaba tan absorto en si mismo que cuando el timbre de su departamento sonó casi deja caer la bebida que tenía en la mano. Sin embargo, se le hizo raro el hecho de que llamarán a su puerta cuando no había pedido nada pero igual, dejo su taza a un lado para pararse a abrir y verificar quién era. Los nervios le crecieron cuando a unos pasos de la entrada pudo reconocer el olor de Jungkook. ¿Él estaba ahí? Casi sintió sus piernas fallarle. No estaba preparado para su visita, literalmente tenía uno de sus pijamas más desgastados y tenía su tinte rojo sin retocar.
Esta vez, en lugar del timbre, se escucharon unos golpecitos suaves a la puerta junto a su nombre en el tono de voz suave de Jungkook. El alma se le salió del cuerpo, no podía salir así pero tampoco podía hacer al Omega esperar afuera.
— ¡Ya voy, estoy ocupado! — Gritó como si no supiera quien estaba en la puerta.
Probablemente nunca se había cambiado tan rápido en su vida como justo ahora. No cree que le haya tomado más de tres minutos, pero por lo menos tenía algo más decente. Su jogger negro era una línea fina entre cómodo y arreglado, añadiendo el toque de que su hoddie rojo podía confundirse con su cabeza y ocultaba las raíces. Con su problema solucionado, finalmente fue a abrir la puerta.
Se sintió peor al ver a su Hyung sentado a un lado, aún esperando.
— ¡Jungkook Hyung! — chilló, ofreciendo su mano para que se parara. — Lo siento mucho, no sabía que eras tú, estaba ocupado organizando una cosa y..
— No pasa nada, está bien, de verdad. Tampoco espere mucho aquí, en serio — Sostiene su mano y le da un apretón suave, como para asegurarlo.
Aún avergonzado le pide que pase, disculpándose por el desorden, aún que en realidad sólo es un par de libros sobre la mesa de la sala y la taza de la que estaba tomando antes. El silencio de la nada es bastante notorio, por su parte no sabe que decir, se había comido tanto la cabeza a pesar de los consejos del psicólogo que no esperaba que el Omega lo llegará a buscar.