Extra IV

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—¿Quieres helado?

Tanjiro miró sobre su hombro en dirección a donde Kanao no había dejado de ver mientras pasaban frente a una tienda de conveniencias.

Su novia lo miró asustada, tan rápidamente que él también se asustó.

—No, no. Estaba pensando en que Nezuko-san había pedido una bebida fría para cuando terminara de ejercitarse.

El pelirrojo la observó.

—Mm... bien, compremos eso y helado.

—No dije que quería helado...

Entraron, compraron, salieron y comieron helado en los columpios del parque donde la hermana menor del varón hacía ejercicio junto a algunos ancianos mayores del barrio.

—Nezuko-san es muy buena persona.

Comentó ella mientras sacaba una cucharada grande de su helado y se la pasaba al recipiente de helado de Tanjiro. Comían sabores distintos.

—Aunque a veces pienso que viene solo para chismear con algunas vecinas. Si la miras bien, nunca deja de hablar —dijo mientras hacía lo mismo que Kanao, pasándole de su helado.

De fondo, podían ver a Nezuko con una alegre expresión hablando con una de las señoras que tenía a su lado. Ellos hacían ejercicios al son de la radio. Eran al rededor de 10 personas mayores, y una Nezuko.

La pareja que comía helado observó al grupo mayor y a la joven ejercitarse por un tiempo, hasta que la rutina terminó y Nezuko junto a dos ancianas se acercaron a él.

—Tanjiro-kun, buenos días. Kanao-san, también, buenos días —saludó la que parecía mayor de las dos.

—Jo, jo, jo. Siendo hijo de Tanjuro-kun no esperaba menos de tu pareja. Buenos días parejita.

Ambos saludaron e inclinaron su cabeza ante las recién llegadas y fue Kanao quien le entregó la bebida a Nezuko.

—¿Ya terminaron? Mamá se estaba preguntando si habías desayunado algo antes de venir —preguntó Tanjiro, mirando a su hermana menor.

—Hashibira-san me invitó a desayunar, así que comí en su casa.

Tanjiro y Kanao se levantaron de los columpios y empezaron a caminar junto a las tres atletas.

—¿Kotoha-san? —preguntó, recibiendo una negación como respuesta—. ¿Inosuke?

Nezuko asintió.

—Dijo que estaba muy flaca y me preguntó a dónde iba. Le dije que a hacer ejercicio y entonces me preguntó que si había comido algo. Le dije que tomé un yogurt y me regañó porque eso no llenaba, luego me arrastró con él y le pidió a Kotoha-san que me hiciera algo. Fue muy tierno.

Ante tal historia, Tanjiro empezó a reir.

Aunque no lo pareciera por fuera, su excéntrico y mal educado amigo era uno de los que cuidaba muy bien de sus relaciones, y la familia de un amigo quizá no escapaba de eso.

—¿Hashibira-san es el rubio? —preguntó Kanao luego de unos segundos de Tanjiro riéndose.

—No, es el de pelo largo —respondió Nezuko—, tiene una cara bonita pero siempre que habla debe insultar. Es como un niño.

—Aunque a veces pregunta si tenemos algo en lo que ayudar. Es extrañamente educado —comentó una de las abuelas fitness.

—Sí, la otra vez me ayudó cargando las cosas desde el supermercado y cuando le ofrecí una bebida, dijo que no lo hacía por eso y salió corriendo. ¿Por qué será? —dijo la otra anciana.

Los cuatro presentes que conocían al Hashibira bien les resultaba eso bastante extraño.

—¿Habrá conseguido novia? —comentó Nezuko al aire.

Todos la miraron.

—La gente cambia por amor ¿no? Nii-chan dejó de tomar café con leche.

Todos miraron a Tanjiro.

—Creo-, Creo que es algo que todo adulto debe ser capaz de hacer —expresó, con la cara roja como un tomate y hecho una bolita de nervios.

—Yo no tomo café sin leche.

Todos miraron a Kanao, quien luego miró achantada el suelo.

—Hacéis una pareja muy bonita.

Ante el comentario de una abuela fitness, la sobrante y Nezuko dieron sus signos de aprovación.

Todo el barrio sabía ya que el hijo mayor de los Kamado tenía una muy linda novia.

[ • • • ]

—¿Querías declarártele a esa senpai?

A la pregunta susurrante de Genya, Tanjiro y Zenitsu miraron hacia donde el de cresta lo hacía.

—Bueno...

—Te iban a rechazar ¿no?

Al comentario metiche de Zenitsu, Genya lo miró enojado y Tanjiro sonrió con vergüenza.

—¿Puedes no oír conversaciones privadas de las personas? —regañó Genya, pero Zenitsu solo rodó sus ojos.

La senpai de la que hablaban estaba, como siempre, rodeada de su grupo de amigas.

—Habría sido rechazado, sí...

—Pero terminaste con Kochou-senpai al final. Bien está lo que bien termina.

Tanjiro habló y Genya contestó con sabiduría.

—¿Cual senpai? —preguntó Zenitsu.

Ambos lo miraron, luego continuaron su camino.

—¡Hey! ¡¿En verdad este cabezón consiguió novia?! —gritó. Tan Zenitsu como solo él podía hacerlo. —¡Oigan!

Un día más en la semana de Tanjiro se desarrolló con una normalidad complet-

—Me gustas.

Tanjiro parpadeo ante su senpai.

—¿Perdón?

—Oí que tienes novia, perdón por decirlo hasta ahora —dijo ella.

Él asintió.

—Entiendo...

Su tez se puso mortalmente pálida y las esquinas de su boca se inclinaron hacia abajo.

—Tengo novia.

La senpai asintió.

—Lo sé.

La expresión de Tanjiro se tornó casi que espantada.

—Tengo novia.

—Ya, entendí eso. Perdón.

La senpai tuvo que alzar su mano y deter tal farsa.

Tanjiro era muy serio.

[ FIN: EXTRA IV ]

Improvisto - TanjiKanaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora