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03.- Ironía.

...

El paso de los días comenzó a adquirir un ritmo distinto, uno más lento y  pesado. Sakura podía sentirlo en cada aspecto de su vida, en la forma en que su cuerpo respondía con mayor torpeza, en el leve cansancio que se instalaba incluso sin esfuerzo, en esa constante sensación de alerta que no lograba desaparecer del todo. No era únicamente el embarazo, era todo lo que lo rodeaba, todo lo que estaba intentando evitar sin tener aún un plan claro de cómo hacerlo.

Aun así, había algo que no había anticipado.

—¡Sakura-nee!

El niño volvió a aparecer.

Como si la hubiera estado esperando.

Sakura ni siquiera se sorprendió. Su mirada se deslizó lentamente hacia un costado, encontrándose con ese cabello rubio y desordenado, con esos ojos llenos de curiosidad inquieta y una energía difícil de contener. Era el mismo niño del puesto de dangos, el que había decidido —sin consultarle— que ahora formaba parte de su vida.

—No soy tu hermana mayor —respondió con sequedad, sin detener su paso. No debió decirle su nombre.

—Pero te comportas como una —replicó él, completamente despreocupado, ajustando el paso al suyo.

Sakura no respondió de inmediato. Había algo que no terminaba de encajar, una sensación persistente que le rozaba la conciencia desde el primer encuentro, pero que hasta ahora no había logrado definir con claridad. Frunció levemente el ceño, observándolo de reojo, analizando cada pequeño detalle con una atención que iba más allá de lo superficial. No era solo insistencia infantil. Había intención. Y algo más... algo que le resultaba incómodamente familiar. La forma de las cejas y esos ojos azules brillantes.

—¿Cómo te llamas?

El niño parpadeó, ladeando ligeramente la cabeza, pero respondió sin dudar.

—Minato.

El silencio que siguió fue absoluto.

Sakura se detuvo en seco. Giró lentamente la cabeza, clavando los ojos en él con una intensidad que habría hecho retroceder a cualquiera.

—...¿Cómo?

—Minato —repitió con total naturalidad—. ¿Por qué?

Sakura lo miró durante unos segundos más, intentando procesar la información sin que su expresión la delatara. Luego exhaló lentamente, llevándose una mano al rostro.

—...Claro —murmuró por lo bajo, más para sí misma que para él.

Todo encajaba ahora.

La inteligencia en su mirada, la forma en que observaba, cómo absorbía cada detalle sin parecer hacerlo. No era simple curiosidad infantil. 

Era potencial.

Era peligro.

Porque su vida no podía ser simple. 

—Si vas a seguirme, al menos no estorbes.

—¡No estorbo!

—Entonces deja de hablar.

El niño guardó silencio... durante exactamente tres segundos.

—¿Qué estabas haciendo antes?

Sakura ignoró la pregunta.

—Quiero aprender.

Minato sonrió, y esa expresión confiada resultaba desconcertante en alguien de su edad. Sakura dejó escapar un suspiro lento, desviando la mirada por un instante antes de volver a fijarla en él.

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⏰ Última actualización: May 03 ⏰

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