¿Celos? (Cap. 4)

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¡ESTE CAPITULO CONTIENE LEMON!

-entonces ven- tomó a Sanji de la muñeca y lo llevó en dirección a su habitación. Al llegar al lugar lo tiró sobre la cama y se recosto sobre él, comenzaron a besarse nuevamente y las caricias no se hicieron esperar, Sanji se aferraba de su espalda a medida que el beso se profundizaba.

-es...espera... - dijo el rubio cuando se separamos por falta de aire.

-¿qué quieres ahora?- Sanji respiraba de manera agitada.

-así no- susurro algo agitado.

-¡¿ah?!- dijo sorprendido mientras le tomaba del hombro y le ponía en la cama, sentándose sobre él y dándole un beso.

-así...- comenzó a sacarse la camisa mientras Zoro pasaba sus manos por su torso, se detuvo unos momentos en sus pezones, tenían un color rosa pálido y Sanji soltaba leves gemidos ante el contacto- mm... ngh... ah... Zo... Zoro...

Sanji empezó a manosear su miembro por sobre la ropa, y se sentía muy bien, el rubio era bueno en ello. De pronto el rubio se detuvo y comenzó a sacarse la ropa que le quedaba y, de paso, sacarle la suya. Estaban ambos desnudos, uno frente al otro, el único sonido en la habitacion era la respiración entrecortada de ambos. 

Sanji sujetaba el miembro de Zoro, mientras en un impulso, el peliverde comenzaba a tocar el suyo.

-Z...Zoro... dame... dame tus dedos...- Sanji tomo su mano e introdujo unos dedos en su boca, preocupándose de que estos quedaran muy húmedos- ahora empieza de a uno...

El rubio llevo sus dedos a su entrada, comenzó a besarle de una manera apasionada, por su parte, Zoro no necesitaba un manual para entender que era lo que él quería que hiciera.

Comenzo a poner un dedo en su entrada, haciendo que Sanji soltara unos gemidos excitantes, cuando ya estuvo más dilatado, procedió a meter un segundo dedo, Zoro los abría y cerraba en su interior, como si fuesen tijeras, luego de unos segundos, metió el tercero para moverlos de adentro hacia afuera.

-Zoro... ya... ya estoy listo... mételo...- dijo el rubio entre jadeos.

-¿meter que?- pregunto malvado, a pesar de estar excitado, Zoro quería verle sufrir un poco.

-¡Joder, marimo! Ya sabes que...- me dijo un poco más desesperado.

-no puedo entenderlo si no me lo dices...- dijo mientras sonreía y el rubio se ponía rojo.

-¡Arg! Está bien...- puso sus manos en su cara para que nuestras miradas chocaran- ¡Fóllame maldito marimo!

Sin esperar más, comenzo a entrar en el cocinero, como este se encontraba sobre mi comenzó a moverse de forma frenética mientras soltaba unos sexys gemidos.

-mmm... ah... Z...Zoro...- comenzó a gemir el rubio mientras aumentaba la velocidad de las embestidas- ¡Ah!- de repente soltó un gemido muy fuerte- ¡ahí! ¡Zoro!

-¿Aquí?- comenzo a embestir en un punto específico, Sanji se veía casi al límite y Zoro también estaba llegando. Luego de unas embestidas más rudas, Sanji se corrió en su abdomen y Zoro en su interior.

-eso... eso fue increíble...- dijo el rubio con la respiración entrecortada.

-lo siento... me... me vine dentro...- estaba un poco incómodo frente a eso.

-¿Hm? Ah, no te preocupes- el rubio saco un cigarrillo de sus pantalones y soltó una bocanada de humo- no es como si me fuera a quedar embarazado, aunque si tendrás que dejarme usar tu ducha.

-claro... emm... bueno, hay de todo en el baño... úsalo como gustes- habló un poco nervioso con la situación.

-ok- Sanji fue al baño, desnudo, mientras recogía su ropa, Zoro debía reconocer que hace mucho que no se sentía tan bien, bueno, también ha pasado un tiempo desde que hacia eso- ¡Zoro! ¿Puedes venir?- Los gritos del rubio le sacaron de sus pensamientos, a lo que se puso un boxer antes de ir al baño, aunque no se esperaba lo que vería.

Mi mala suerte (En Edición)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora