Castigo (Cap. 6)

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Se acomodó en su lugar y comenzaron a ordenar comida, todos pedían cerveza, excepto Ace y Zoro, ya que, ambos debían manejar hoy (N/A: si van a beber no conduzcan :) a los pocos segundos se les unió el rubio, quién tomó su lugar a un lado de Zoro.

-Hey, Kuroashi-ya ¿quién te llamaba? -preguntó un tipo moreno con unas enormes ojeras, Law, o algo así era lo que recordaba el peliverde.

-Mm... Digamos que nadie importante -dijo el rubio mientras daba una mirada lasciva hacia Zoro, por otro lado, el moreno dirigía su mirada a Luffy, ambos hablaban alegremente, bueno, Luffy hablaba más que el otro chico, pero aún así, parecían estar en su propio mundo.

Frente a ellos estaban Ace y el otro chico, Marco, Ace estaba demasiado sonrojado a su parecer, puesto que este no estaba ni bebiendo, demasiado para el calor del lugar. El otro tipo estaba muy apegado a el y le sonreía el mucho. Era extraño. Todos parecían estar en su propio mundo.

Mientras se perdía en sus pensamientos, Zoro sintió una mano sobre su pierna. Al voltear, el rubio sólo miraba al frente mientras seguía moviendo su mano, poco a poco, iba subiendo hasta llegar a su entre pierna.

-Oi... Basta... -El rubio se le acercó al oído y susurro con voz provocadora.

-te diré algo- susurra sin apartar l mano- No deberías contestar teléfonos ajenos, así que, ahora te enseñaré a no tocar lo que no es tuyo- soltó una pequeña risa traviesa y luego se separó un poco para comenzar a mover su mano con mayor rapidez. Zoro sentía que estaba pálido, no sabía cómo reaccionar a ese tipo de situaciones, algo que nunca le había pasado.

Zoro nunca imagino que Sanji hiciera aquello frente a los demás, o en público.

Mientras más movía su mano más duro se ponía. Quiso retirar su mano, pero el con una mirada lasciva y una risa prosiguió, sólo movió su labios para decir "no podrás librarte de esto".

Y así pasaron los minutos, minutos que se volvieron horas para Zoro y horas que se volvieron eternas frente a su tortura.

Cerca de media noche, Zoro estaba en su límite, notó que uno de los chicos que venían con Sanji estaba más que ebrio, así que decidió que era momento de ir a casa y terminar con su tortura.

-Oi, Law ¡despierta! - el rubio gigante trataba de despertar a su muy ebrio amigo, meciendole poco amable.

-S...Si quieres yo lo llevó a su casa... Digo, puedo dejarte a ti y a él... Para que no tomen un taxi- dijo Ace muy sonrojado y nervioso, algo poco común en el.

-Gracias, pero no me gustaría molestar, Además...- no pudo terminar de hablar.

-¡Pero tu y Torao se pueden quedarse en casa!- Dijo Luffy emocionado, mientras estaba tratando de mantener en pie al moreno.

-Enserio, muchas gracias pero no queremos ser una molestia...

-¡No serás una molestia!- grita para luego sonrojarse- Digo, vivimos solos así que no molestarán para nada... -dijo Ace avergonzado por gritar, Zoro podía notar como había algo extraño entre Ace y el rubio, pero no quiso decir nada.

-Bueno, gracias entonces- sonríe para luego mirar al rubio- Sanji, tu... ¿Tomarás un taxi o algo?- preguntó mientras ayudaba a Luffy.

-El se ira conmigo...- contestó Zoro antes de que el otro pudiese abrir su boca- yo le dejaré en casa...- el rubio sólo sonrió y al parecer su amigo entendió todo.

Luego de batallar para meter al ebrio en el auto de Ace, Zoro y Sanji subieron al auto del peliverde y fueron en dirección del hogar del mismo. Zoro no dejaría que este chico jugara con él, era el gran Roronoa Zoro, el segundo mejor espadachín de todo Japón y de todo el mundo, no dejaría de ninguna manera que viniera alguien y jugara con el de esa manera.

Definitivamente, Sanji no sabía dónde se estaba metiendo.

Llegaron a casa a los pocos minutos, sin embargo, la puerta estaba abierta. Sólo dos personas a parte de Zoro tenían la copia de la llave. Mi padre y Tashigi, quien se supone no tendría que estar aquí, al menos eso quería pensar Zoro.

Al entrar pudo respirar con tranquilidad, ya que, en la sala estaba sentado Mihawk, bebiendo uno de los vinos que tenía guardados con mucho cuidado.

-Hijo, bienvenido de vuelta... Oh, buenas noches, mi nombre es Dracule Mihawk, soy el padre de este chico- el viejo estiró su mano para presentarse a Sanji, quien no había pronunciado palabra alguna en todo el trayecto.

-Un gusto conocerle, mi nombre es Kuroashi Sanji- dijo el rubio correspondiendo el saludo.

-¿Kuroashi? Hm... Eres el hijo de Zeff ¿Cómo ha estado el viejo?

-Bien, el es un viejo roble, nunca tiene problemas- sonríe Sanji al acercarse.

-Claro que no- Mihawk suelta una pequeña risa y Zoro siente como cada vez más y más rápido, perdía la paciencia para ver eso, no estaba de ánimo para seguir esperando.

-¿A que haz venido viejo?- pregunta fastidiado.

-te he dicho, un montón de veces, que me llames padre- habla enojado, dándole un pequeño golpe en la cabeza- y vengó a decirte que iré a ver a Shanks mañana, me llamó y no se oía nada bien- suspiro- Así que decidí hacerle una visita rápida, por eso deje tu rutina en el gimnasio para que la sigas.

- ok. Dale mis saludos al pelirrojo, y ahora adiós- respondió de manera seca.

-ah...- el viejo soltó un gran suspiro- no te cuesta nada ser un poco más amoroso con tu padre- niega levantándose- Nos vemos hijo, no descuides tu entrenamiento o lo sabré- mor a Sanji con una sonrisa- Hasta luego chico, dale mis saludos a Zeff.

-Hasta luego señor, que tenga un buen viaje- responde con una sonrisa amable.

-Gracias

Sin decir más, el ojos de Halcón se retiró, dejando a la joven pareja a solas.

El rubio se sacó su chaqueta para dejarla en una silla, iba a sentarse en el gran sofá de la sala pero el brazo del espadachín no se lo permitió y lo jaló a la habitación.

-No te podrás salir de esta tan fácilmente ero-cook- sonrió coqueto- Ahora te haré pagar por lo que me hiciste pasar en el bar.

El marino cerro la puerta detrás de él para tirar al rubio a la cama...



Mi mala suerte (En Edición)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora