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Valeria.

Mierda y más mierda, todo se complica cada vez más. Volteo a mirar a Alexandra que al parecer ya se dio cuenta de la presencia de aquel chico.

Mantengo la calma y me concentro en Alan quien me agarra la mano al ver que estoy algo nerviosa.

—¿Todo bien linda?—Le sonrío y asiento.

Hablamos un rato más con Gabriela y luego vamos al auto de Alan, sigo sintiendo esa fuerte mirada en mi espalda pero no le doy importancia y solo sigo caminando.

—¿Quieres ir al cine? Podemos ver Fast and Furious 10, claro solo si quieres no te sientas obligada.

Tengo miles de cosas que hacer, sobre todo de lo que me encargo Alexandra, pero relajarse un rato no le hace mal a nadie.

—Claro, ¿por qué no?—Me sonríe y nos abrazamos mientras quedamos en que me busca a las siete.

Camino un poco y veo el auto negro que ya me espera. Miro a los lados en busca de él y al no verlo subo más rápido que un rayo al auto.

—Hola señorita Grey ¿cómo le fue?—Antony me da una cálida sonrisa y yo se la devuelvo mientras le cuento un poco de lo que fue hoy.

—Por cierto, Alan me invitó al cine y me busca a las siete, no sé si ustedes podrían seguirme para estar más tranquila.—De inmediato los dos se miran.

—No creo que sea buena idea señorita Grey, pero si es muy importante no dude en que la acompañaremos.—Por primera vez Charlie me dice una oración de más de cinco palabras, es un milagro.

—Me gustaría ir así que cuento con su compañía, nos vemos a las siete.—Me despido de ellos y subo corriendo a mi habitación.

Al llegar cierro la puerta con seguro y tiro mi mochila en la cama, justo cuando voy a voltear un carraspeo se hace presente y me pongo tiesa de pies a cabezas, mierda.

Me volteo lentamente y llevo mi mano a mi cabello en donde se encuentra una navaja, cuando termino de voltear solo suelto un suspiro, joder que susto.

—Hola Mar, ¿qué haces acá?—Le sonrío a mi hermanita pequeña y me siento en mi escritorio.

—Ya que mi hermana no se digna en hablar conmigo tendré que hablar yo con ella.—Se cruza de brazos y me mira desafiante.

Genial, se viene un discurso en 3...2...1...

—Te la pasas todo el día encerrada, no saludas, no te despides, no me hablas, ni siquiera sé si comes o si estás viva, de un día para otro te volviste paranoica, ahora hasta cierras la puerta y las ventanas con seguro. No se nada de ti desde hace dos días Val, no es justo, tu eres la mayor se supone que eres tú quien tiene que estar al pendiente de mi, no al revés. ¡Y eso no es todo, si no que ahora hay un auto con guardias Valeria, guardias que te cuidan el trasero de no sé qué! Ya ni siquiera te hablas con las chicas, hablé con mamá y papá y también están preocupados, todos lo estamos, esto no es normal Valeria y no es justo que me trates así a mí.—Su respiración está acelerada y sus ojos llorosos y no puedo sentirme peor en estos momentos.

Me enfrasque tanto en lo que está pasando que me olvidé que tenía una familia, mis ojos se ponen llorosos y solo me acerco a abrazarla y ella se rompe en mis brazos.

—Lo siento Mar, lo siento tanto—la abrazo más fuerte tratando de reconfortarnos a ambas y...y yo también me rompo al recordar todo lo que ha pasado.

Paso el resto de las horas compartiendo con mi hermanita hasta que llegan las siete, ella me ayuda a buscar mi ropa y al final nos decidimos por una falda blanca y un top negro de cuero, mi cabello lo amarre en una coleta alta y me hice un maquillaje sencillo que consiste en rímel, blush, delineado, iluminador y gloss.

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