A regañadientes[2] empiezo a hacer las maletas para ir al internado, la verdad es que no les he puesto pegas ni me he enfadado con ellos, al principio sí, lo admito, pero después estuve un largo rato dándole vueltas y he caído en la conclusión de que es una muy buena oportunidad para mi, para cambiar mi vida y empezar a ser yo misma. Esto no significa que estuviera siendo una versión de mi diferente, simplemente el hecho de comenzar de nuevo en un lugar me otorga la oportunidad de crear una nueva yo o una versión mejorada de mi misma.
- Hija, te traigo una lista que nos han enviado sobre el internado para que resuelvas algunas dudas que puedas tener sobre tu estancia en el lugar, ¿necesitas ayuda con la maleta? - Niego con la cabeza, la verdad es que es una lista corta y son cosas sencillas, es decir lo básico para poder vivir. Me entrega la hoja y empiezo a leer.
"Estimados alumnos/padres,
En el siguiente documento os resolvemos algunas de las dudas más comunes para la convivencia en el internado y esperamos que se cumplan cada una de ellas sin excepción, si surge alguna pregunta no duden en ponerse en contacto con la directora. Dr. Wayne
Los alumnos de la residencia pueden permanecer en el colegio todos los fines de semana, en los puentes, y vacaciones si es posible deberán ir a casa, y sólo muy excepcionalmente podrán quedarse.
Hay muchas formas de estar al día de la evaluación académica, por tutor académico, el educador de la residencia y la app. El teléfono móvil está permitido y no es necesario traer el ordenador, puesto que el internado cuenta con salas de informática."
Termino de leer y retiro mi ordenador de mi maleta, en su lugar añado un cuaderno nuevo que utilizaré de diario personal en mi estancia allí. La verdad es que llevo un diario desde que aprendí a escribir prácticamente y tengo un cuaderno por cada año. En él me gusta reflejar cada pensamiento y "ocurrencia" que me pasa o incluso si doy con alguna idea para hacer algún plan el fin de semana. Siempre, al llegar la noche, después de cenar me dirigía a mi habitación y comenzaba a escribir, al terminar lo cerraba con el candado y lo guardaba en su respectivo puesto de la estantería, así día tras día.
- ¡Noah! ¡Debemos irnos ya o llegarás tarde! - Cierro la maleta como puedo y bajo al porche donde mi padre me ayuda a cargar la maleta en el coche. - ¿Lo has cogido todo? - Asiento en dirección a mi madre y subo en el asiento de atrás. El trayecto al internado es largo, a las afueras de la ciudad.
- ¿Está muy lejos de la ciudad mamá?
- A unos 40km hija, llegaremos en 10 minutos más. - Saco mi teléfono móvil del bolsillo y escribo un mensaje a Megan, con el lío de prepararme todo no he tenido apenas tiempo de contarle lo del internado. La verdad es que he tenido mucha suerte con ella, tenemos una amistad que pese a los cambios que da la vida siempre estamos la una para la otra y me parece lo mejor. Con ella no tengo esa sensación de tener que estar pendiente o de tener que rallarme si conoce a nuevas amigas, cuando una amistad de tantos años es buena no hay que temerle a nadie. De hecho podríamos estar semanas sin hablarnos que siempre volveremos a comunicarnos de la misma manera y con la misma locura de siempre y eso a ambas nos parece mágico.
Pasan unos veinte minutos más hasta que llegamos, papá se ha perdido dos veces durante el trayecto, ¿os ha pasado alguna vez que vuestra madre dice que debe girar a la derecha en la siguiente pero vuestro padre gira a la izquierda? Nunca lo he entendido ¿no quiere hacerle caso o simplemente pierde el sentido de la orientación?
Cruzamos unas grandes puertas y nos adentramos al campus, es un lugar bastante grande, la verdad es que más que un internado parece una universidad, tiene de todo, durante el camino a la residencia veo una biblioteca, una cafetería, una tienda de material escolar y ¡una tienda de ropa!
Cuando llegamos a las puertas de la residencia nos espera una mujer más o menos mayor, yo diría que se encuentra entre sus 40-50 años o quizás su apariencia engaña, es de estatura baja, morena con ojos azules, intuyo que se debe de tratar de la directora ya que nada más bajarnos del coche nos da la bienvenida.
- Buenos días familia soy la Directora Wayne, tú debes de ser Ainoah Davis - me estrecha la mano. - Encantada.
- Prefiero que me llamen Noah. - Ella en respuesta asiente y sonríe dirigiéndose a mis padres ahora.
- Vosotros debéis de ser los padres. No se preocupen su hija está en buenas manos. Acompañadme, enseñaremos la habitación a Noah y hablaremos en mi despacho.
Entramos en el edificio y, al entrar encontramos una recepción enorme. A la izquierda se encuentran los despachos de la residencia y las habitaciones de los revisores, si, esos profesores que no llegan a ser profesores sino que son sustitutos y se encargan de vigilar los pasillos y que todo el mundo esté en su habitación a la hora de dormir o al toque de queda [*]. Además, son los responsables de firmar las autorizaciones para poder salir a comprar, ya sea ropa, comida o material escolar fuera del campus. A la derecha se encuentran los sofás donde hay estudiantes hablando y bebiendo café, en el centro de todo esto se encuentran las escaleras que sube a todas las habitaciones y, ah! los ascensores, aparatos elevadores que solo pueden usar unos privilegiados.
Subimos hasta la segunda planta del edificio y andamos por unos pasillos larguísimos hasta pararnos en una de las puertas, la 231.
- Bien Noah, este será tu cuarto. - abre la puerta y en su interior hay una chica de mi misma estatura diría yo, rubia y con ojos verdes. - Te presento a Samantha, ella será tu compañera de cuarto y tu "orientadora" estos primeros días.
Me dirijo hacia donde ella se encuentra y le tiendo mi mano. - Hola Samantha, soy Noah.
- Hola, puedes llamarme sam - la verdad es que la primera impresión es buena, parece bastante maja y quizás pueda llegar a ser una amiga en algún momento.
- Samantha por favor, ayuda a Noah a instalarse y enséñale el campus.
- Sí, directora. - La directora y mis padres se van y me dejan con Samantha, cojo mi maleta y la abro encima de la cama que está libre. - ¿Quieres desempaquetar tus cosas primero y luego te enseño todo esto? - Asiento y desempaqueto de las maletas mis sábanas de cama. He traído mis favoritas, unas donde se puede ver la Torre Eiffel de París. Es uno de mis lugares favoritos a los que solo he podido viajar una vez, hace un par de años. Mi abuelo me llevó a visitar aquella ciudad. La verdad es que me llevaba muy bien con mi abuelo, parecía que era el único que realmente me entendía y me sentía muy bien a su lado. Hace unos pocos meses que nos dejó y no voy a mentir, lo pase muy mal. Lo escondí, nadie realmente lo sabía, todo el mundo pensaba que no me importaba pero si lo hacía, vaya si lo hacía. Siempre he preferido llorar donde nadie pudiera verme. Mis padres siempre decían que llorar es de cobardes pero para mí es el modo de desahogarme.
[2] - Regañadientes. Palabra que se utiliza en la expresión a regañadientes que indica que una cosa se hace a disgusto, protestando o de mala gana.
[*] Realmente no sé si es así, que me corrija quien pueda, esta parte es fruto de mi imaginación. Jamás he estado o visto un internado.
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¡Hola Hola! ¿Cómo estáis pasando los días? Quiero anunciaros que voy a estar actualizando la historia cada martes. La estoy programando para que no se me olvide el publicar.
¡Nos vemos pronto! No olvides dejar tu comentario.
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Entre sombras y secretos
Teen FictionLa vida de Noah es transformada de la noche a la mañana cuando es llevada a un internado. Una vez allí un halo de secretos y sombras entrelazan su destino de maneras inesperadas. A medida que intenta adaptarse a su nueva realidad, se encuentra con...
