Jeongin desde muy pequeño evitaba a toda costa regresar a casa, Siempre escuchó peleas de sus padres, en ocasiones hasta habían llegado a rematar con el, dejándolo inconsciente o en el hospital, hasta que no aguantó más todo eso que pasaba.
— ¡Yang Jeongin, tu no te mandas solo!
— ¡No puedes controlarme, si lo único que haz hecho es joderme la puta vida desde niño!
Jeongin sintió como un fuerte golpe caía en su rostro, tirandolo al suelo.
— Soy tu madre, y eres menor de edad, no te mandas solo, te dije. ¿¡O acaso no entiendes!?
— Suéltame... Me das asco, ni creas que te concidero mi madre, que eres todo lo contrario a eso.
Aquella señora solo se limitó a dar un paso atrás, sus ojos cristalinos y rostro maltratado, ese comentario que su propio hijo había hecho le dolía.
Vió como jeongin se levantó del suelo y tomó una maleta, comenzó a guardar ropa y cosas de su propiedad, haciendo que esta enojara.
— ¡Toda esta mierda que llevas, es mi dinero! Así que si piensas irte, te vas sin nada.
Jeongin soltó aquella maleta y salió de su habitación, vió que su padre entro a la casa, este estaba en estado etílico, sabía que si no se iba ahora terminaría peor todo esto.
— ¡Tu, bastardo a dónde vas?!
— No te incumbe.
— ¿Que?... Mira hijo de puta, me respetas o te enseño a respetar a golpe limpio.
— Me tengo que ir.
Antes que Jeongin lograra irse de su casa aquel hombre lo golpeó, tirandolo al suelo, luego este empezó a golpearlo, Jeongin por instinto se defendió tirandolo a el al suelo.
— ¡Que mierda haces!? Acaso no puedes respetar a tus padres!? Eres una mierda de hijo sabes?
— ¡Jamás fui su hijo! Nunca supieron ser padres así que no me importa que me llames de esa manera, que para mi ustedes dos están muertos!
Jeongin salió de aquella casa y corrió hasta estar alejado de ellos, estaba completamente solo, estando en un lugar seguro pudo respirar y llorar en paz, no sabía si lloraba por dolor o por felicidad de por fin haber abandonado a esa gente.
Con tan solo diecisiete años había quedado en la nada. En aquella banca de parque desahogó su dolor, se sentía un alienígena en este mundo incomprendido.
X oye chico, tienes para un gramo?
— ¿Que es eso?... Y N-no tengo dinero.
X uh, conque eres niño bueno, me alegro.
— a qué te refieres con un gramo?
X es un pase al cielo, pero cuesta ganarlo.
— Cielo?
X si, te sientes como si la felicidad llegara a ti sin ningún costo, pero por poco tiempo.
Jamás se había sentido feliz, quería serlo.
— ¿Hay manera de que yo pueda ganar uno?
X si... Si vendes si.
— Donde puedo conseguirlo.
X aah, eres muy joven, no te jodas así.
— porfavor!... No tengo nada ni a nadie...
Aquel hombre al ver el estado de Jeongin supuso que era buen gancho para compradores, lo llevó a una casa, dónde por primera vez Jeongin vió que era el negocio sucio.
X Joven y carita linda ¿Que le parece jefe? Le vendería a muchos con esta carita de nene que tiene, aparte los guaruras no sospecharian de un menor.
Aquel hombre alto y tatuado por todo el cuerpo vió a Jeongin de pies a cabeza.
X ¿Y tus padres?
— M-me fui de casa...
El hombre rió al escucharlo, aquella voz suave y temblorosa le daba a entender que Jeongin sabía que estaba en malos pasos.
X ¿Nombre?
— Jeongin, señor.
X I.N desde hoy en adelante, llevenlo a la observación, a ver si aguanta.
--
Unas horas después Jeongin despertó en el suelo de un garaje, lo habían golpeado repetidas veces, todo su cuerpo dolía y ardía, este se levantó del suelo y caminó hasta donde había luz, aquel hombre al ver que si había sobrevivido le aplaudió.
X ya te iba a mandar a un basurero, pero al parecer aguantas... Bienvenido a la familia.
--
Luego de una semana de reposo, Jeongin empezó a vender, aprendió el lenguaje el cual ellos usaban, por ser lindo y carismático vendía mejor que otros, así ganándose un lugar donde estar. Sentía que la calle era su verdadero hogar, vivía como quería.
El jefe de la clica le había agarrado tanto cariño que se hizo pasar por su padre para inscribirlo a la universidad. Jeongin no le molestaba nada, vivía bien de esta manera.
--
— recuerda Innie, no te juntes con personas malas!
Pero, si esas personas "malas" fueron las que te sacaron del infierno? Lix jamás conoció a los padres de jeongin, solo a sus amigos de calle.
Poco a poco Jeongin se convirtió en el jefe de aquella clica, se hizo dueño de bares y discotecas para lavar dinero, distribuir y matar a quien se le pusiera enfrente.
Aquel "mal hombre" que lo tomó como su propio hijo fue capturado y puesto en prisión a cadena perpetua, pero tenía tantos enemigos que al poco tiempo informaron que lo habían matado, Jeongin a ese punto no podía ponerse a llorar, tenía un negocio el cual seguir y sacar adelante.
Paso tanto tiempo que ahora la policía lo buscaba a él, era la mira de toda clica y policía.
--
X ¡Jefe lo buscan!
Jeongin se levantó de aquella silla a ver de quién se trataba, al ver aquel rostro se enteró de quién era.
— ¿Que quiere?
— Hijo...
— I.N, porfavor.
— perdóname...
— Sabe? Por su culpa ahora la policía me busca, usted me inclinó a este mundo, no se merece perdón de nadie. ¿Porque está aquí?
— Tu padre... Está muy enfermo, puedes... Ayudarnos?
Aunque Jeongin le guardaba rencor a esas dos personas, no podía ser malo. Se hizo cargo del tratamiento hospitalario de su padre por casi seis años, hasta que el cáncer llegó a su final, también se hizo cargo de su madre cuando cayó enferma, pagó tanto por ellos, se hizo responsable de sus padres, aunque ellos jamás lo fueron con el, Jeongin demostró lo contrario.
Jeongin murió a sus 27 años sin ningún rencor, no odio a nadie, saldó sus cuentas y perdonó a cada uno que le había hecho daño, murió en paz, sin deber o necesitar de alguien.
Yang Jeongin.
ESTÁS LEYENDO
Do Not Disturb Season 2
Fanfiction- Hyunjin... No soy el indicado para tu vida. - me enamoré de ti con todo mi corazón... Porfavor no escapes de ese sentir. Historia HYUNLIX. contenido: vulgar sexual ofensivo.
