Una castaña estaba sentada en una de las mesas del cafetín de la universidad donde estudiaba comiendo su pastel favorito, mientras leía unos apuntes, cuando de repente su celular que estaba sobre la mesa empezó a vibrar.
La joven tomo el mismo, y al verlo su mirada se tornó confundida, era un número que ella no tenía registrado, pero lo que más la confundía era la insistencia del mismo. Cansada ante el sonido que emitía la vibración de su celular, decidió contestar la llamada.
¡Alo! dijo en tono intrigado la castaña.
¡Sanae! escucho, al tiempo que su corazón pareció paralizarse, era la llamada que había esperado desde que él partió, y de ello ya había pasado un poco más de 2 años, ella a pesar de todo su optimismo y esperanza, se estaba ya resignando a ninguna posibilidad con él, pero con esa llamada, él sin que lo supiera le devolvió la ilusión que ella había empezado a perder.
¡Tsubasa! ¿en verdad eres tú?, agrego con voz temblorosa la castaña, mientras pensaba: Sanae, se fuerte, se fuerte, no vayas a llorar, no lo hagas, no lo hagas.
Sí, soy yo, ha pasado mucho tiempo, ¿verdad?, ¡disculpa que sea tan mal amigo! escucho.
Amigo, pensó Sanae, mientras sentía su corazón estrujársele.
Pero tenía dudas de si sería correcto llamarte, escucho.
¿Por qué?, dijo con la mayor calma que pudo la castaña.
No lo sé, escucho.
Me imagino que debe estar amaneciendo por allá, acotó Sanae.
Así es, van hacer las 6:30 de la mañana, escucho, seguido de un silencio de algunos segundos, tras los cuales escucho: Te soñé.
¿Qué?, dijo la castaña.
Estabas muy delgada y ojerosa, entonces pensé que a lo mejor estabas enferma, y decidí llamarte, escucho.
Claro, contesto Sanae, haciendo una pausa para agregar: No te preocupes, no estoy enferma.
Me alegra oír ello, escucho.
¿Por qué no me has llamado hasta hoy?, dijo la castaña, ya no pudiendo guardarse más aquella duda que le provocaba tanto dolor.
Pensé que no debería hacerlo, no quería confundirte, solo somos amigos, volvió a escuchar la joven.
Ello lo tengo claro, y por lo mismo debiste al menos llamarme en estos años, ¿no?, agrego a manera de reproche la castaña, al tiempo que los presentes posaban su mirada en ella, ante ello, la joven decidió ponerse de pie, tomar su bolso, su cuaderno, y salir del lugar.
Lo lamento, como ya te dije no quería que malinterpretaras mis llamadas, pero tras el sueño que tuve me preocupe mucho,...., escucho.
No me des más explicaciones, no las necesito, solo quiero que nuestra amistad no termine como tú mismo dijiste, pronunció Sanae, mientras caminaba hacia un pequeño parque que había cerca del cafetín.
No terminará, claro que no terminará, escucho.
Cuéntame, ¿Cómo has estado?, ¿Cómo te está yendo?, dijo Sanae.
¿Estás en tu casa ya?, escucho.
No, aún tengo una clase más en media hora, acoto la castaña.
Bien, entonces tenemos 30 minutos para ponernos al tanto de nuestras vidas, escucho.
Sí, respondió la castaña, sin notar que desde el segundo piso de una facultad un joven la miraba.
Sanae, mi linda Sanae, sé que aún no estás preparada para una nueva relación, ¿Cuánto tiempo necesites?, no lo sé, solo sé, que yo seguiré como hasta ahora junto a ti, esperando esa oportunidad que necesito para demostrarte todo el amor que tengo para ti, pensaba un joven.
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INEVITABLE
De TodoTras el termino de su relación, cada quien tomo su propio camino, eso si deseándose siempre lo mejor, 10 años más tarde se han vuelto a encontrar, pero uno de ellos ya tiene un compromiso y el otro quiere recuperar a la persona que considera fue un...
