Sasuke llegó un poco tarde al día siguiente, cómo era de esperarse, por la cansada velada que tuvo. Estaba expectante con ese alfa rubio, ¿Será que tendría el valor de presentarse después de esa incómoda situación? Y si es así, ¿Siquiera voltería a verlo? Sería emocionante que lo hiciera, esperaba haber hecho buena promoción de lo que podía ofrecerle.
Entró al aula, había tomado una buena ducha y usó todos los productos posibles para quitarse el olor de las feromonas, antes de que alguien del salón o su padre, se dieran cuenta de que apestaba a alfa, así que no había problema, simplemente dejó fluir un poco de las suyas para tener su olor natural. Siempre solía ser cuidadoso con eso.
Dió el primer paso dentro, y ahí estaba, sentado en la silla de la esquina hasta el frente dónde normalmente se sienta, aparentemente tranquilo, involuntariamente volteó hacia el Uchiha apenas había entrado, se maldijo internamente.
—Buenos días, Naruto.— Saludó al notar su mirada, no esperaba que le contestara realmente.
—Buenos días, Sasuke.— Respondió tranquilo.
Sasuke sólo sonrió y pasó a acariciar su brazo, no podía esperar a tener más de él. Parecía haber soportado bien lo que le hizo, no le habló feo, no sé acobardó ni le hizo un escándalo, se mantenía deliciosamente tranquilo.
Pasó a sentarse en su lugar y no pudo dejar de verlo por un sólo momento. Si le dejaba pasar lo que hizo, estaba seguro de que era porque realmente lo quería, y sí lo quería en verdad, podría ser el alfa que tanto esperaba tener. Uno que lo apoyara en todas sus cosas, y que lo entendiera.
No es que Kakashi no fuera bueno, simplemente no era lo que necesitaba.
—¿Qué tanto le ves?— Karin lo sacó de sus pensamientos de un codazo.
—Agh, nada, ni siquiera estaba viéndolo.— Negó de forma desinteresada, para no levantar sospechas. No por pena, si no porque no quería que sólo porque a él le gusta, alguien más se fijara en su rubio, porque así es la gente.
—Ajaa, no te creo.— Sonrió socarrona. —Es mi primo, ¿Lo sabías?—
—Nadie te preguntó.—
—Maldito.— Masculló. —Ojalá tengas que mantener a 7 hijos con el salario mínimo.—
—Era broma. Ahora retira lo dicho.— Espetó molesto.
—Está bien, está bien. Ojalá no tengas que mantener a 7 hijos con el salario mínimo.— Rió. —Ahora dime, qué tanto le ves.—
—Nada, mi vista se cruzó con él y ya.— Regresó la mirada a su libreta y siguió apuntando lo del pizarrón, ya le habían cortado la inspiración.
Y cómo siempre, al terminar las clases, Naruto esperaba a que todos se fueran para guardar sus cosas e irse. Así se evitaba problemas, ya que salían cómo estampida, un día alguien podría morir aplastado.
Al percatarse de que el mismo omega descarado seguía ahí, se apresuró a guardar sus cosas, quién sabe con qué ocurrencia saldría ahora. Y sabía que volvería a caer si se acercaba.
—Que bueno verte, pensé que no vendrías.— El azabache se paró frente a él, impidiendo su paso. Justo lo que quería evitar.
—Siempre vengo a clases.— Intentó no ver su rostro, fijó la mirada en un lunar situado en la parte derecha de su clavícula.
—Mh... ¿Y qué tal la demostración de ayer? La hice pensando especialmente en tí.— Ladeó la cabeza esperando su respuesta.
—Estuvo bien, anoche pude masturbarme pensando especialmente en tí.— Esperaba que tuviera al menos un poco de vergüenza, de lo contrario, su confesión no serviría de nada.
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Dulce Y Amargo (NaruSasu)
Hayran KurguDetrás de cada momento dulce, había uno amargo. Hasta que el amargo perdió sabor y todos los momentos fueron dulces. "Seguiste rezando, ¿Verdad? Dándole agua a las flores artificiales." Las manos de Sasuke rodeaban su cuello, la lastímera mirada de...