Álvaro había perdido la cuenta de los días, el felino ya parecía completamente recuperado y listo para que ambos separasen su camino, " fuiste un gran paciente, pero ya es momento de que regreses con tu manada" dijo intentando comunicarse con el felino blanco de ojos verdes, " se que no me entiendes pero no podemos seguir juntos tus compañeros me podrían..." un escalofrío le recorrió el cuerpo al recordar la escena del lobo con su manda en la cueva, "matarme" dijo casi susurrando con un gran temor.
Tan pronto como término de decir eso sintió un cálido pelaje a su alrededor, levantó la vista para ver al tigre sonriéndole, "veo que no entendiste nada de lo que dije verdad" río un poco ya más calmado, la mañana sigue sin inconvenientes, el tigre había salido la río no alejado del refugio improvisado mientras el chico seguía esperando pensando en los recientes eventos.
-cómo es que aquel lobo y este tigre se recuperan tan rápido, esa herida del lobo y esa mordida debieron ser mortales hasta para un animal normal- pensaba mientras mantenía la vista al cielo despejado, "si que es un hermoso día" se dijo para sí mismo mientras se recostaba hasta que un escalofrío le recorrió su cuerpo por el repentino aire helado -el invierno ya debe estar por llegar y debo regresar a la cabaña sino deseo morir- pensó mientras trato de entrar en calor "pero ese tigre no me debe seguir, me podría traer problemas" dijo casi en susurros dejándose llevar por el miedo.
Una peluda mano se posa en sus hombro liberándose del transe que el mismo se había puesto, el tigre regresó con pescado y frutillas, "gracias" dijo mientras agarraba las frutas y un pescado haciendo que el tigre muestre una sonrisa muy amplia en su rostro, para después regresar a su intento de fogata que había creado. "Tanto tiempo estaba inmerso que ni vi que llegaste, déjame ayudarte con el fuego" dijo mientras se acercó a la casi hoguera, solo le bastó unos segundos para preparar correctamente la madera y encender el fuego.
"Puedes entenderme" dijo mientras ponía su mano en el pecho del animal "gracias por la comida estuvo deliciosa" intentaba torpemente comunicarse con el tigre "me gusta tu ropa" refiriéndose a la túnica que llevaba el tigre. Sin embargo el felino no aprecia entender ninguna palabra, "esto es inútil " sentándose al lado opuesto de la hoguera mirando directamente al felino. "Cómo se supone q nos comunicaremos si no hablas mi idioma y yo no sé hablar animal" dijo con un tonos de tristeza, solo bastó que sonara triste para que el gran felino se percate de sus sentimientos y lo abrace nuevamente, "al menos sabes cuándo estoy deprimido pero no es por afecto sino oro miedo" dijo mirando a los ojos al tigre.
Cayendo la tarde Álvaro notó que el tigre aún tenía en su pata su vendaje improvisado que días atrás le coloco para ayudar con la mordía de la serpiente, "no deberías tenerla aun puesta, ya parece que ya no te afecta la mordida" decía mientras acerco su mano a la tela. Un fuerte gruñido se escuchó, el joven no necesito ver para saber que era del tigre. "Bueno al menos déjame ver si no te hará daño tenerla aún y no sería malo que la limpies" dijo en un tono serio" sorprendentemente parecía que entendió pues el tigre de mala gana sacó su vendaje y se dirigió al río.
Álvaro no dudo está oportunidad, el tigre estaría distraído llevando su vendaje y no notaría cuando se escapara, "es ahora o nunca" dijo mientras recogía sus instrumentos, aunque su mala suerte le jugó una mala pasada, antes de siquiera dar su primer paso un crujido de rama rota llamo sus atención y la del tigre, para sorpresa de todos aquel lobo con su manda apareció entre arbustos, la tensión era envolvente amor animales se vieron directamente y comenzaban a gruñirle, Álvaro sabía que esto seria una pelea segura aunque no entendía los motivos, según él era territorio de tigres este lugar, o a lo mejor estaba en su frontera.
El gran tigre blanco rugió amenazante y en cuestión de segundos aquellos tigres que lo acompañaron hace varios días llegaron acompañado de más especies. El miedo se apoderó del joven humano, "1 2 3 4 ... 17 lobos y creo q coyotes también" dijo Álvaro al terminar de contar la manada de aquel lobo que atacó y curó lo reconoció fácilmente por su vendaje que solía ser parte de su ropa que llevaba como si de un premio se tratase, el joven voltea su vista hacia los felinos y repite su acción "7 felinos" dijo viendo al séquito del tigre blanco conformado por esos dos tigres, panteras, leones y más felinos que no reconoció por estar ocultos detrás de los más grandes.
La adrenalina la tenía a máximo, a lo lejos se escuchaba lo que sería una gran pelea de felinos y caninos, pero solo vio el único de ese enfrentamiento antes que el mío o instinto de preservación le ayudó a escapar, entre ellas se alejaba más tenue era el sonido de la pelea, solo basto unos minutos más corriendo para que los sonidos de pelea sean perdidos en el horizonte y Álvaro se alejara lo suficiente, no le tomo mucho encontrar una ruta segura hasta una zona que conozca del bosque. Una vez caída la noche el joven humano ya se encontraba en camino a su cabaña -esto estuvo cerca- pensaba mientras se acercaba a su cabaña, -los lobos me encontraron- peso al entrar a su cabaña "ahora debo ser mas cuidadoso con mis movimientos y ocultarme mejor" dijo mientras se disponía a dormir en su cabaña.
Mañana llegó y con ella una nueva preocupación, Álvaro confinó su sospecha de que los lobos posiblemente los felinos lo encontrarían pues ya lo hicieron en aquel árbol, pero su plan era más sencillo de lo que parecía, con el pase de los días, logró curar rutas segura a su cabaña y ocultar su aroma, además de poner caminos falsos hacia la cueva y el árbol para que los animales antropomórficos cayeran en una búsqueda sin sentido dejándolo completamente seguro y sin problemas.
El invierno llegó antes de lo esperado para el humano, por suerte tenía provisiones de leña más no de comida por los días ausente en la cueva y el árbol, la caza y pesca serían su única alternativa, la nieve pinto de banco el bosque y no parecía. Haber frutos a la vista.
Cómo todos los días Álvaro se encontraba regresando a su cabaña con el cuerpo de un conejo con astas de reno, a estas alturas de su permanencia ya se había acostumbrado a la rarezas de los animales aquí, separando los en dos grupos los carnívoros bípedos humanoides y los que parecían más normales con ligeras variaciones, en su mayoría eran herbívoros, incluso había mejorado en su estudio de las especies para identificar mejor el comportamiento del último grupo para mejorar su técnica de cacería, logrando ser más efectivo.
La nieve ayudó aún más a ocultar su camino ya tenía completa confianza en su cometido, un leve sentimiento de mareo se le hace presente seguido de un pequeño dolor de cabeza, Álvaro se agarra la cabeza con mucho dolor tratando de mantenerse en pie. "Parece que funcionó mejor de lo esperado" una voz se escuchó a su espalda. "¿Quién es?" preguntó Álvaro tratando de no sonar asustado.
No hubo respuesta pero se sentía una presencia acechándolo "quien me habló" Álvaro sentía curiosidad y temor acaso otro humano estaba aquí presente, "no soy humano si eso crees, y no revelaré mi ubicación teniendo el elemento sorpresa a mi favor" se escuchó la misma voz ahora apareciendo estar más cerca que antes. El miedo se apoderó del joven. Pero su cuerpo no se movía parecía estar petrificado en el lugar. "Si preguntas oro w no puedes correr yo evite que tú cuerpo se mueva" fue lo último que escuchó antes de ver por entre unos árboles cubiertos de nieve como una silueta se acercaba a él.
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un mundo salvaje
Romansala historia de un humano que por azar del destino termina cayendo en un bosque inimaginable lleno de magia y seres fantásticos.
