Seis días ya habían pasado desde el incidente con el lobo y Álvaro ya lo había cuidado al lobo lo suficiente para que pueda depender solo de nuevo, pero extrañamente el lobo no quería alejarse del chico le traía comida y agua y Álvaro en compensación le revisaba la herida, "muy bien creo que saldré a buscar más alimentos" le dijo al lobo el cual ya había cambiado su actitud por completo, ya se dejaba abrazar, dormía acurrucado a él y para sorpresa de Álvaro ya no le gruñía cuando le acariciaba o mostraba afecto hacia él, incluso el lobo tomó iniciativa de cubrirse del frío con su pelaje en algunas noches, parecía que el lobo ya no veía con malos ojos al chico en estos momentos y eso le parecía bien a Álvaro seguro así los lobos no el atacarían cuando se vuelvan a encontrar con su compañero.
La mañana del séptimo día llegó, una semana completa del canino y el humano en al cueva y mientras Álvaro despertaba por una fuerte sensación de calor en su cuerpo logró notar que el lobo estaba completamente acurrucado encima de él, Álvaro no dudó en sonreír ante el gesto del lobos e tratar de mantenerlo caliente con su cuerpo en las heladas noches y más dentro de la húmeda cueva, -si que parece que ya no me odias cachorrito- pensaba mientras empezaba a acariciar la cabeza del lobo como si de un perrito se tratasen, caía el instante su cola comenzaba a moverse muy rápido y parecía que en su rostro se formaba una sonrisa, Álvaro miraba atento las acciones del canino sorprendido "actúas como humano en ocasiones y parece que razonas como uno pero también tienes comportamientos de un lobo o más parecido a un perro" se decía mientras continuaba dándole afecto al lobo.
Los minutos pasaban y la luz ya parecía adentrarse en la cueva llenando la de una tenue luz y brindando algo de calor al interior, "uff de seguir subiendo la temperatura aquí necesitaré despertar al lobo" decía mientras veía aún dormido al lobo en su pecho, poco a poco los ojos del canino se empezaban a abrir y conecto mirada con el humano, "buenos días" soltó Álvaro al somnoliento lobo encima de el, lobo solo lanzo un gentil ladrido seguido de lamidas por todo su rostro con una cola meneante de felicidad. -esta nueva actitud del lobo difiere mucho de nuestro encuentro en el lago- pensaba entre risas por las lamidas mientras se dejaba llevar por el afecto del canino.
Una vez el lobo términos e lamer volvía a acurrucarse en el pecho del joven, parecía que no quería dejarlo ir como si solo desearía estar a su lado, "uff ya hace calor par aguantarte así lobito" decía empezando a sudar por el calor, lobo noto su respiración y parecía q entendía que necesitaba pues acto seguido se salón de enzima de el para solo apoyar su cabeza en le pecho con ojos de cachorrito. "Aww que tierno se te ve así" seguía acariciando al lobo por su expresión tierna, "pero por las lindo que se te vea así debo buscar agua para la sed" dijo mientras se levantaba y sacudía un poco el polvo. Pero sin previo aviso el lobo le agarró y sentó en la cueva dando pequeños ladridos y poniendo su mano en el pecho. Álvaro miraba extrañado al lobo, si bien ya salía a veces el a traer comida normalmente era por qué el mismo olvidaba traer más o traía poco para comer y no le alcanzó, pero esta vez aprecia que el lobo quería tirarle agua y comida sin necesidad de que el busque primero, era extraño y nuevo. Solo unos minutos fueron necesarios para ver regresar al lobo con un tronco hueco lleno de agua como de un recipiente casero se tratase.
Álvaro no dudo en tomar el tronco y empezar a beber de él, cuando salió su sed pensó en darle de tomar un poco al lobo pero de golpe noto que ya no estaba parado sino a su costado apoyando su cabeza en su hombro, -si que me traes sorpresas en la mañana actuaste como si fueras un perrito y después me ladro y me trató como si fuera su amigo de toda la vida y ahora actúas como una persona apoyando su cabeza en un ser querido- pensaba mientras miraba confundido al lobo. "Se que no me entiendes pero en serio gracias por el agua" dijo al lobo el cual este solo lo miro con los ojos llenos de alegría.
El tiempo pasó y el. Humano siguió dándole seguimiento a las heridas, "parece que ya casi sanas por completo, creo que ya solo serían unos cuantos días más y no necesitarás más las vendas que te hice" dijo mientras volvía a colocar la venda mirando al lobo sonriéndole, este último solo le mostró una sonrisa y cuando noto que terminó de venderle le dio unas cuantas lamidas. "Me hace cosquillas lobito" decía entre risas por los lengüetazos que recibía. Un silencio apoderó el momento cuando de golpeo la panza del lobo sonó. "Supongo que ya es hora que busque comida" se levantó y recoge su arco con flechas, dirigiéndose hacia la salida de la cueva "espérame aquí no demoró mucho" dirigiéndose al lobo el cual este solo miro con tristeza mientras veía al chico alejar se de la cueva, lobo se asoma por al salida de la cueva y mientras ve al joven humano entrar al bosque lanzo un aullido hacia el suelo con un tono de lamento mientras perdía de vista al humano.
Álvaro seguía caminando por el bosque adentrándose cada vez más en su interior en busca de una presa para el lobo y el, pese al gran tiempo que tenía experimentando la caza aún no era muy bueno en ello mejor era en la pesca pero no sabía si el lobo comería pescado, lanzo un suspiro de frustración ya había pasado más del medio día llegando al tarde y no encontraba nada, está a punto de rendirse cuando noto que unas pisadas en el suelo cerca a él, siguiendo su rastro no tardó en encontrar una presa perfecta, los suficientemente grande para los dos y muy voluminosa, con determinación y precisión apuntó su flecha hacia la indefensa ave dando un disparo certero. "Y así comeremos lo que sea está ave el día de hoy" dijo el joven acercándose al cadáver para recogerlo usando la flecha como si de una pala se tratasen para llevar el animal. Silbaba una canción mientras regresaba victorioso a la cueva, -sin duda espero que no se coma todo de nuevo, pero por si acaso buscaré frutas para mí no debo solo comer carne- pensaba mientras subía entre las piedras hacia la entrada de la cueva, ahora era un poco más fácil gracias a que el lobo en el tercer día ayudó a lanzar rocas haciendo una especie de escalera improvisada que hacía la subida fácil, segura y no que no sea necesario escalar. "Traje un ave para comer" dijo dejando al presa en el suelo mientras sacaba la flecha ensangrentada y veía al lobo acercarse al cadáver haciéndose agua la boca "disfrútala solo deja algo para mí mientras lavo mi arma" finalizó retirándose de la cueva rumbo al pequeños arroyos no muy alejado, lavo su flecha y recolectó algo de frutillas para comer no solo carne, -muy seguro casi ni dejo nada para mí- pensaba mientras comía la frutillas.
Cuando regresaba a la cueva un sentimiento de peligro se apoderó de él, ocultándose entre arbusto logró divisar que en la entrada de la cueva por el suelo se encontraban cientos de lobos humanoides y en la misma cueva salía el lobo que cuido todo este tiempo, los ladridos se escuchaban pero aprecian no ser agresivos aún así Álvaro no se confío y siguió oculto, los minutos pasaban y los lobos parecían seguir conversando entre ellos, Álvaro ya estaba aburrido de esperar cuando noto que el lobo que cuido dirigió su mirada disimuladamente hacia el. Teniendo por su vida y que los lobos le ataquen escapó del lugar lo más rápido que pudo sin mirar hacia atrás.
ESTÁS LEYENDO
un mundo salvaje
Romancela historia de un humano que por azar del destino termina cayendo en un bosque inimaginable lleno de magia y seres fantásticos.
