9 de agosto de 1589
Turquía, Estambul
La tormenta no cesaba, los relámpagos iluminaban la oscuridad de la habitación, el ambiente era tenso, muchas mujeres corrían de un lado a otro trayendo toallas, agua, sabanas y todo lo necesario para aliviar el dolor de la madre que daba a luz a una nueva vida.
—Solo puja una vez más, pronto tú pesar se irá mujer, vamos, no dejes de luchar o nuestro sultán nos cortará la cabeza. —
La mujer hizo un último esfuerzo y pujo con todas las fuerzas que le quedaban, entonces el llanto de un bebe los sorprendió, el color abandono la cara del doctor y callo desmayado, las mujeres que se hallaban a su alrededor corrieron a auxiliarlo.
—¿Y mi bebe? —La mujer que apenas recuperaba fuerzas miro a las sirvientas que se encontraban a su lado secando el sudor de su frente y estas se quedaron calladas.
Algo estaba mal y lo supo cuando unos pasos se oían a lo lejos, era él.
—¡El Sultán está aquí! —
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—Que Ala te otorgue una larga vida y prosperidad en tu vida, que tu corazón siempre esté limpio y lleno de amor para dar, se honestó y sonríe ante cualquier tempestad. —
—Que dios te dé fuerza y coraje para enfrentar la vida, sé siempre firme y nunca te dejes caer, que el amor nunca te ciegue y nunca te permitas mostrarte débil, confía en ti y solo en ti, habrá una sola persona que jamás te traicionara y siempre estará contigo y esa persona eres tú mismo. —
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1606
Turquía, Estambul
Taehyung en su corta vida siempre escucho de las personas que lo rodeaban, "el dinero te da la felicidad", pero él siempre pensó lo contrario porque a él su familia le hacía muy feliz, eran lo más preciado e importante en su vida.
No necesitaba joyas, telas finas, ni un palacio, él era feliz solo viviendo en el campo con sus padres, comiendo semillas y carne cada vez que su papá salía de caza, no necesito nada más que a ellos, pero ahora ya no los tenía, ahora ya no era feliz.
Le arrebataron lo más preciado que tenía por un simple capricho de un hombre avaricioso y poderoso que ni siquiera conocía, pero ahora no sabía que era peor el haber perdido a sus padres o ser llevado como un vil premio a ese hombre culpable de su desgracia. Todo lo hacía sentir repudio y odio, tan solo pensar que tendría que servir al hombre que lo arruino sonaba tan mal, prefería morir antes de complacer al sultán. Ahora ya no estaba en su hogar ni mucho menos con su gente, ahora estaba en un nido de víboras y en cualquier momento podría se picado.
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Ni siquiera le importo cuando lo bajaron sin delicadeza alguna de la carreta donde venía, cuando llego a las grandes puertas de madera que le dieron acceso al interior miro todo con atención memorizando el número de guardias y sirvientes que se cruzaban por su vista, el castillo se veía muy grande e infinito, pero agradecía a su buena memoria, así podría usarlo después para poder escapar, porque no pensaba quedarse y vivir con el asesino de sus padres.
—Señora Alev, aquí está el regalo del sultán. —
Ambos hombres acercaron al joven a una mujer de mayor edad que lo miro con curiosidad y después asintió.
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Yo Soy El Imperio || YM
FanficQuien este libre de pecado que lance la primera piedra por que al final de todo, cada uno tiene que sobrevivir en un mundo echo para Alfas. Obra completamente de mi autoría Prohibida cualquier tipo de adaptación o copia Portada echa por mi @yanmilo...
