La brisa de la tarde mecía suavemente las hojas de los árboles en un tranquilo parque de Gordes, un pequeño pueblo francés. James Potter, con el cabello revuelto y las gafas sobre la nariz, caminaba con paso decidido hacia el punto donde había quedado de encontrarse con un viejo amigo.
Llevaba una pequeña sonrisa en el rostro, impaciente por el reencuentro que logró organizar con ayuda de Andrómeda, ella lo ayudo a ponerse al día luego de reencontrarse con sus hijos, le comentó de la desaparición de repentina del ojo público de Remus luego del encarcelamiento de Sirius, incluso logró facilitarle un traslador a Lupin.
Pronto, luego de una caminata algo ansiosa, vio a un hombre de aspecto sereno sentado en el banco, el mismo hombre cuyo rostro pálido y cabello castaño rojizo reconocería en cualquier parte. Era Remus Lupin.
—¡Remus! –exclamó James, acelerando su paso. Remus se puso de pie, revelando una pequeña sonrisa cansada pero cálida, lágrimas se acumulaban en sus ojos mientras se acercaba a paso apresurado a su viejo amigo.
—James –respondió Remus con su voz tranquila pero levemente quebrada. Se dieron un fuerte abrazo que expresaba años de amistad, años de añoranza, años de cariño. James retrocedió ligeramente para mirar a Remus.
—Mira cómo has cambiado, ya estás viejo. Sigues igual de tranquilo, ¿a qué si? –Remus asintió, con una mirada de nostalgia en sus ojos dorados.
—El tiempo cambia a todos, James, incluso a ti a pesar del estado en el que estabas pero algunos rasgos aún permanecen –sus ojos dorados se posaron en el cabello desordenado de James– pero parece que tú a pesar de todo sigues teniendo problemas con tu cepillo.
—Algunas cosas nunca cambian, ¿verdad? Pero cuéntame, Rem, ¿cómo ha estado tu vida? ¿Qué has estado haciendo desde... el incidente?,
Remus compartió detalles de su vida después de la fatídica noche del 31 de octubre, su trabajo, que aunque no daba muchos ingresos le ayudaba a sobrevivir, y sus experiencias. James lo escuchó atentamente, asintiendo de vez en cuando y riendo ante anécdotas graciosas. La conversación fluyó con facilidad, como si el tiempo no hubiera pasado desde que compartieron aventuras en el castillo.
Conforme el sol comenzaba a ponerse, James y Remus continuaron compartiendo historias y risas, recordando los tiempos en que eran jóvenes y despreocupados. El reencuentro entre estos amigos perdidos en el tiempo fue un recordatorio de la amistad duradera que compartieron a lo largo de sus años en Hogwarts, James en su corazón añoraba esos años dorados pero la Madre Magia fue gentil con él a pesar de todo.
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Bloom y Harry estaban emocionados, su tía Andy les dijo que hoy su padre saldría de alta, luego de tres meses de recuperación, dijo que su padre los quería llevar de paseo.
—¡Harry, Bloom! ¡Qué felices estoy de verlos de nuevo! –ambos se lanzaron a su padre apenas cruzó el umbral de la puerta, el hombre los recibió gustoso entre sus brazos besando sus frentes.
—¡Papá! ¡Hemos esperado tanto este día! –expresó Harry con emoción.
—Te extrañamos muchísimo en éstos meses –dice la pelirroja oliendo el perfume que su padre traía.
Andy observaba desde lejos con una sonrisa a sus niños, sabía que su tiempo con ellos se acabó, pero estaba orgullosa de los niños que estuvo formando.
Para celebrar su reunión, James decidió llevar a sus hijos a un parque de diversiones, obviamentefue sugerencia de Andy y Ted, le habían dicho que ambos niños deseaban ir hace desde su último cumpleaños, pues le gustaban mucho los juegos de pesca, a Harry porque siempre ganaba y a Bloom porque su hermano siempre le regalaba los peluches que ganaba.
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A kingdom and a child
FanfictionCuando Lily y James Potter deciden adoptar a una niña mágica, creyendo que es una bruja pero no todo sale como esperaban.
