CHAPTER TWO

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    Sirius sentía que sus primas se estaban burlando de él, ¿James vivo?, si eso fuese verdad hubiese hecho lo imposible por sacarlo de Azkaban. No creía que eso fuese posible.

   —Vendrá hoy a verte, créeme Sirius, él quizás la pasó peor que tú –Narcissa besa su mejilla y luego Andy para despedirse.

    —Si, como sea –Sirius suspira tranquilo cuando sus primas se van.

    Sirius sabía ya al pie de la letra su programa dentro de St. Mungo, dentro de dos horas debía venir su psicomago para la nueva sesión, luego nuevamente hora de visitas y la cena, su vida se volvía cada vez más monótona y lo odiaba.

    Alguien golpea su puerta y suspira, su momento de paz se ve arruinado.

    —Adelante –cuando la figura cruza la puerta Sirius alza la mirada, había unos ojos color miel que lo examinaban y su corazón empezó a latir como lo hacía hace diez años.

    —Hola Siri, ¿llegué tarde? –la voz de Remus se oía más cambiada para Sirius, pero igual de suave que siempre.

    —Nunca será tarde para ti –ambos sonríen como no lo hacían hace tiempo.

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    James estaba nervioso, ya dentro de dos meses sería el cumpleaños número once de sus criaturas y todavía no tenía nada preparado para el cumpleaños; también le estresaba la demanda que envió a los tribunales muggles por como los Dursley trataban a sus hijos, Ted al ser también abogado en el mundo muggle se encargaba de eso.

    También estaba el hecho de que estaba haciendo investigar a los goblins con mucha discreción sobre cómo pudieron sobrevivir Harry y Bloom a la maldición asesina. El caso de Bloom fue sencillo, por decirlo de alguna manera, era su sangre de Hada que la había salvado, su magia reacciona al peligro y la magia oscura para protegerla.

    Trataba de averiguarlo todo mientras hacía un curso para ser medimago en St. Mungo, porque ya estaba cansado de la vida de auror.

   —Entonces... ¿Quieres que nos casemos? –James miraba Lucrezia– hace dos semanas hablábamos de ser amigos.

   —Pues hay un imbécil que había hecho un contrato con mi padre que decía que si para mis 32 años no estaba casada estaba obligada a casarme con él –James la miraba expectante– tiene 60 años, James estoy a una semana de cumplir 32 años.

    —Entiendo tu desesperación Lu, pero tengo dos hijos, todavía no termina mis seis meses de luto y no quiero atarte a otro matrimonio sin amor...

     —En este momento eres mi mejor amigo, solo Cissy se quedó junto a mi después de tantos rumores, y ahora tu en vez de huir como todos los demás te quedaste para oír la verdad... por favor, sé que te pido demasiado, pero sinceramente prefiero estar casada contigo que con él...

    —dame tiempo hasta mañana, déjame pensarlo bien, ¿puedes? –Lucrezia suspira, si le pedía un favor tan grande debía dejarlo pensar primero.

    —Está bien, en serio gracias por pensarlo –Lucrezia toma la mano de James con aprecio. Quizás llevaban menos de un mes conociéndose pero esa conexión era clara.

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    Sirius miraba la puerta ansioso, Remus le contó lo sucedido, él no le mentiría, su Remus nunca miente. Después de recuperar el tiempo perdido le relató de todo lo que pasó James, como gracias a Malfoy y Madame Longbottom lograron  sacarlo de St. Mungo y llevarlo a un lugar seguro dónde se pudo recuperar.

    Espero horas, hasta que la puerta se abrió. Por la puerta entró James, se veía distinto pero era su hermano, su mejor amigo y salvavidas.

    —Entonces es verdad que estás aquí... ¿Cómo estás Prongs? –James trata de sonreír, pero es casi una mueca.

    —Te ves terrible, lo lamento –la voz de James se oía cansada y poco vigorosa para el gusto de Sirius– lamento no haber notado las señales a tiempo y hayas tenido que pasar por todo esto por mi culpa. Me encargaré que todos los que nos hicieron sufrir paguen las consecuencias.

    —Tranquilo amigo, ¿por qué no consigues algo que comer y hablamos? –James asintió y salió de la habitación.

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    James oía a Sirius hablar, sentía que su mejor amigo solo estaba centrado en recuperar su juventud, estaba haciendo planes para salir de noche cuando le den el alta. Parecía que quisiese sumergir sus penas en alcohol.

    —Sabes que no podemos... –James interrumpe a Sirius– tu debes seguir tu tratamiento dictado por el psicomago y yo tengo niños a mi cargo, no podemos emborracharse hasta perder la conciencia Sirius.

    —Oh, vamos –Sirius lo mira como esperando que estuviese bromeando– no me digas que tu también crees en toda esa mierda de consultar con un psicomago, eso es para esos locos que quieren hacer sus problemas más grandes de lo que son.

    —Yo voy con un psicomago –un silencio incómodo se instaló entre ellos por unos breves segundos– si prefieres evitar al psicomago entonces no me busques, porque estoy tratando de mejorar Sirius... Lily era la mejor parte de mí, pero ya no está, mis hijos no tienen madre entonces ya no es dar solo el 50% de mí. Debo dar todo de mí, ser mejor persona para dar ejemplo a mis hijos, para que puedan decir que su padre no es un tipo inmaduro y se avergüencen de mí. Así qué si no pretendes mejorar juntos, no interfiera en mi proceso Sirius.

    Sirius estaba atónito, no esperaba que James actuará de esa manera, esperaba encontrar al mismo chico de siempre, con él que siempre podría contar para una broma, con quién siempre hacía payasadas para hacer reír a los mellizos mientras Lily los regañaba y reía a la vez. Pero ahora era distinto, su seriedad incluso le hacía recordar a su propio padre.

    —Señor Potter, la hora de la visita terminó –una enfermera entró y aviso al hombre de ojos avellanas que debía retirarse.

    —Piensa en lo que dije Sirius, y si necesitas ayuda aquí estoy... pero no me lleves a ese callejón oscuro que evito por amor a mis hijos.

 pero no me lleves a ese callejón oscuro que evito por amor a mis hijos

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Es algo corto, perooooo ya habrá más cosas. Ojalá no les haya hecho esperar demasiado, problemas familiares, académicos y emocionales se entrecruzan en enero. Viva el 2024.

A kingdom and a childDonde viven las historias. Descúbrelo ahora