Carrera despierta luego de un sueño que no recuerda, pero que lo tiene de buen humor. Se levanta casi de un salto, y tararea risueño, casi demasiado como para pasar desapercibido incluso para él mismo. Aún así, no se lo cuestiona mucho. Sabe que Unicornio lo nota también tan pronto como lo abraza y le revuelve el pelo como saludo de buenos días, sonriéndole dulcemente.
—Tas contento, primo —le dice, y Carre murmura de acuerdo, desparramándose a su lado y tomando un poco de su desayuno.
El refugio temporal de Unicornio es mucho más ordenado que el suyo, resistente y abastecido de todo tipo de recursos útiles. Es algo que Carre aún debe aprender de la supervivencia, pero tendrá tiempo. Mientras tanto tiene a Uni.
—¿Soñaste lindo? —insiste Uni, genuinamente interesado.
Por eso Carre se detiene por un segundo y hace el esfuerzo de recordar, pero en su mente sólo aparecen movimientos fugaces, figuras borrosas, apenas diapositivas de una sonrisa vivaracha, hipnotizantes ojos marrones de bonitas pestañas. Son más sensaciones que imágenes que pueda distinguir, destellos furtivos que incitan emociones tranquilas, como tener risa constantemente.
Sonríe un poco más para sí mismo ante el recuerdo de dos orejitas negras, y se encoge de hombros para Unicornio.
—Mm, no me acuerdo.
—¿Tendrá algo que ver con el olorcito a Alfa con el que llegaste ayer? —dice Uni, no tanto como una pregunta, arqueando una ceja—. Bastante tardecito apareciste. ¿Qué andabas haciendo? ¿Me vas a contar, primo?
Carre no puede contener el impulso de la risa, sobre todo por la cara que tiene Unicornio. Su amigo no está mintiendo; Spreen lo mantuvo ocupado por horas y horas, ni siquiera él mismo se había percatado del tiempo, le fue imposible por lo bien que se la estaba pasando simplemente correteando con el oso por el bosque. Cuando finalmente se despidió del Alfa y pudo encontrarse con Unicornio, lo hizo cargando su aroma ambarino consigo, y el recuerdo de su sonrisa que lo acompañó en sueños.
—Ya te dije, un loquito que conocí por ahí —responde, todavía riendo un poco—. Perdón por llegar tarde, no me di cuenta de la hora.
—Primo —dice Uni, golpeándole el hombro con la cabeza, con tonito acusador y mirada escéptica. Carre lo mira y carcajea sin poder evitarlo.
—¿Qué? —suelta, simpático y juguetón. Uni insiste con la mirada y Carre se muerde el labio, intentado y fallando en retener su sonrisa. Niega lentamente con la cabeza y dice—: Qué chusma que sos, primo.
—No es de chusma, primito. Bueno, un poco sí pero también porque me importas mucho y me alegra verte así de feliz.
Carre hace un pucherito enternecido y abre los brazos. —Ay, primo.
Ambos se abrazan fácilmente, diciéndose lo mucho que se quieren, y así los encuentra Robleis, que en ese momento entra al refugio de madera y los mira como reclamándoles.
—Al fin se levantaron, dios —dice, y se sienta frente a ellos, aplaudiendo dos veces para llamar su atención—. Tengo data muy, muy importante. Escuchen.
Carre quiere hacerse el chistoso en un principio, pero tan pronto como Robleis comienza a hablar sobre el torneo, calla y escucha atentamente, asintiendo de vez en cuando y haciendo preguntas cuando es necesario. Robleis, apreciando su atención, le dice todo lo que pudo averiguar al respecto, desde la dinámica de las distintas instancias hasta los requerimientos y algunas pautas básicas, comunes para la gran mayoría de competencias de ese estilo.
—¿Empieza mañana entonces? —pregunta Uni al final de la explicación.
—Sip —termina de decir Robleis, y mira a Carre—. ¿Pudiste prepararte bien como querías?
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Bloom | happybear
FanfictionEs Spreen, el Alfa más joven de la manada, el primero que distingue aquel aroma desconocido. Omegaverse. Omega!Carrera Alfa!Spreen Manada!EquipoTryhard
