5. Tesoro

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―¿Ya tenés la lista?

La pregunta de Farfa pasa sin respuesta de Spreen, por lo que vuelve a hacerla, pero nuevamente; silencio. El otro ni siquiera le devuelve la mirada, y es imposible que sea por no escucharlo porque lo tiene al lado, sin embargo, su mente no parece estar allí con él.

―Eu. ¡Eu! ―insiste luego, moviéndole una mano en frente de la cara a lo que Spreen finalmente voltea hacia él, sobresaltado, lo que lo hace reír.

―¿Eh? ¿Qué? ―hay cierta irritación en su voz, y Farfa hace un gesto confundido por eso.

―¿Tenés la lista o no, boludo? ―repite, sonriendo incrédulo y entretenido, a punto también de preguntarle en dónde tiene la cabeza.

Spreen parpadea varias veces, como procesando lo que le dice, luego toca la placa colgada en su pecho, le echa una mirada vaga y vuelve la vista al frente.

―Sí, sí ―responde así nomás, todavía distraído, y Farfa lo nota, por lo que frunce un poco el ceño, extrañado pero aún así con cierta diversión.

―Che, ¿estás bien vos? Ya arrancó el torneo y no te veo speedruneando. De hecho, es raro que sigas por acá, qué onda.

―Ah, no te preocupes por eso ―dice Conter, deteniéndose un momento junto a ellos para meterse en la conversación―. Está esperando a verse con yasabesquién, no quiere irse muy lejos por si lo pierde de vista.

Spreen chasquea la lengua y le tira una mirada de amenaza a Conter fugazmente antes de devolver la atención a la gente que aún no se dispersó del spawn. Su falta de respuesta no pasa desapercibida para Farfa.

Los tres están bastante apartados del centro del claro, debajo de los arcos de piedra y cerca de los portales, en una posición que les proporciona una vista completa del grupo de personas que aún se encuentra dando vueltas por la zona, algunos hablando con los asistentes, otros entre sí, quizás haciendo planes para la primera instancia. Sin embargo, ninguna de esas cosas hacen del panorama algo tan llamativo para Spreen, que tiene la mirada fija en él, sino mas bien el hecho de que ninguna de esas personas tenga orejitas puntiagudas y castañas.

Farfa solo se ríe ligeramente por el comentario de Conter y la reacción arisca de Spreen, y no dice nada más porque está pensando, de repente contemplando la situación.

Es un tema que suele surgir con mucha frecuencia últimamente; aquel Omega desconocido para él que ha generado comportamientos inusuales en Spreen pero que aún no ha sido tratado con seriedad por la manada. Al contrario, desde su aparición sólo ha sido causa de burlas para el Alfa menor, y eso se debe principalmente a que Spreen es el que siempre tiene ventaja sobre el resto, siempre con una respuesta para todo y un revés para cada situación. Es el tipo de persona con la que no se puede joder sin recibir el doble de lo que se le da, y para la manada de berretines que son, esta no es más que una oportunidad única, sobre todo para Conter, que le saca todo el provecho que puede.

Por otro lado, Farfa aprovecha el momento de silencio para mirar un poco más a Spreen, la línea seria de su boca, la forma en la que está parado, completamente enfocado, sin mover ni un músculo en su lugar por mucho que se le hable o se lo moleste. Ante eso, la sonrisa de Farfa se torna suave, todavía entretenida. Reafirma para sus adentros que se vienen cambios muy interesantes para la manada, sobre todo si presta atención al cambio en el olor del Alfa menor que ya ha notado con anterioridad, sumado a su humor irritable, su hiperactividad, y ciertos movimientos nerviosos que se intensificaron con los días. Se pregunta vagamente si Spreen, con esos sentidos tan agudos suyos y su característica capacidad de autorreflexión se ha percatado de lo que le está sucediendo, o si alguien más de la manada lo ha hecho, aunque lo duda.

Bloom | happybearDonde viven las historias. Descúbrelo ahora