No sabían cuánto tiempo había pasado desde la última vez que tuvieron una cita en aquella cafetería, pero las costumbres no se iban, seguían ahí, sólo que con el poco tiempo que tenían por sus trabajos, es que no podían coordinarse bien para pasarlo increíble y ver a algunos idiotas de la cafetería, tenía que ser sincero. La verdad es que esa era la mejor parte del día porque era como ver monos.
Y por eso estaba muy feliz porque al fin podía tomarse su día, pedirle una cita a Iwaizumi y pasarlo genial mientras tomaban sus respectivos cafés.
Ya era invierno a estas alturas, así que el café ameritaba la ocasión. Ya pensaba en comer algunas galletas, o quizás unas donas...Ugh todos los pasteles de la cafetería "Dulce de Limón" eran exquisitos...y ya sabía el por qué, y saberlo le da un asco de cursilerias. Mientras pensaba todo esto, sintió como una mano se enlazaba con la suya, sintiendo la palma fría de Iwaizumi.
- Gracias Oikawa por está salida, en serio la necesitaba. ¿Hace cuánto que no teníamos una? - preguntó el moreno con una leve sonrisa pero algo nostalgica a la vez. Estaba muy emocionado por pedir su café favorito cargado y con una cuchara de azúcar, pero algo sentía en el pecho que lo hacía sentir triste. -
- ¿Creo que hace unos años? Eso que importa, siempre es bueno ver a nuestros amigos y como están o si es que no tienen un sueldo cero por si es que Sugawara se los haya quitado...- rió un poco con esto último, pero, al mirar al más bajo, notó un poco de tristeza en su rostro. si, hace tiempo no iban juntos a "Dulce de Limón" por temas del tiempo y trabajo. Pero, también sentía un poco de tristeza porque, se sentía un poco mal por no haberlos visitado en mucho tiempo. - sé que estás un poco emocionado por volver, pero no te preocupes cariño, sabes que nosotros fuimos como sus clientes estrella y aún nos aman.
- Eso sonó muy egocéntrico de tu parte.
- siempre.
Al entrar a la cafetería, la tranquilidad no era lo que reinaba en el lugar, bueno, nunca. Hinata estaba pegado a Kageyama mientras este se tomaba un descanso. Eran como uña y mugre (la mugre es Kageyama) Nishinoya entraba y salía de la puerta de la cocina, trayendo los pasteles nuevos que salían cada cierta hora. Ni siquiera sabía que Nishinoya estaba siendo un ayudante con ello. Y Sugawara, bueno, estaba retando a los demás restantes, en especial al de cabellos blancos y grises.
-¡Bokuto! Te dije que las galletas son para la vitrina ¡La vitrina! No para tu estómago. - si, extrañaba como retaban al pobre búho, que hacía pucheros y miraba a Akaashi como un cachorro regañado - ¡Y no mires a tu novio de esa forma en horas de trabajo! Ahora sí que sí te quitaré el sueldo.
- Pero Suga...tenía mucha hambre y esas galletas estaban deliciosas. ¡Están aprobadas por mi! - de todas formas sonrió como nunca, pero fue jalado de las orejas por Akaashi - ay, ay, ay...si Akaashi nunca más lo haré. - ahora se llevó otro reto por parte de su pareja -
Pero al pisar tal loca cafetería, es que todos los miraron. ¿Acaso al fin era una celebridad?
- Hola chicos, hace mucho tiempo no los veía.
Fue sorpresivo ver cómo la mayoría se acercó a saludarlo a él y a Iwaizumi. Bueno la verdad es que se sorprendió por la grata calidez en que los recibieron. Si, extrañaba esto.
- no puede ser - comenzó Sugawara con una leve sonrisa. Al lado, lo acompañaba Daichi- hace tiempo no los veíamos por aquí. Desde que se fueron en su luna de miel, creímos que se quedarían en el extranjero. - ¿De verdad habían pasado años? -
- pues si pasó eso en realidad, pero ahora nos pedimos unas vacaciones y que mejor que una cita en la mejor cafetería del mundo. Lo sentimos por habernos ausentado...- un puchero se formó en sus labios, pero fue apoyado por Iwaizumi, notandose en ambas manos los anillos - espero que no se hayan olvidado lo que siempre ordenamos ¿No?
- ¿Como se nos olvidaria si tomabas café todos los días cara de nalga? - también extrañaba el humor de kageyama, claro que sí...- también te extrañé.
Rodando los ojos el de cabellos negros fue por dos cafés y volvió enseguida, poniendo en la mesa las elegantes tazas y un poco de galletas. Regalo de la casa.
Realmente se sentía muy bien volver, habían pasado por muchas cosas; si había tenido varias citas más con Iwaizumi, de hecho fueron como dos años de citas hasta que Iwaizumi lo golpeó diciendo que cuando le daría el maldito anillo, amenazándolo de que no iría a acompañarlo a tomar café nunca más y tampoco a darle su trasero. Esto último le había dolido más que todo lo demás, así que se apresuró en entregarle el mejor anillo del mundo y una boda inolvidable, en donde todos los de la cafetería estaban invitados, más que nada porque ellos presenciaron la historia de amor de ellos. Sugawara y Daichi habían sido sus damos de honor, Hinata el chico de las flores, Kageyama...solo le dieron un asiento en las primeras filas, Asahi había hecho un estupendo y exquisito pastel, mientras que Yuu fue el encargado de la decoración. La habían pasado increíble, pero esa fue la última vez que los vio. Se sentía tan bien y nostálgico volver a ver a sus amigos.
Después de todo este reencuentro, la cita aunque se llevó bastante bien y ojalá no terminará nunca, tuvo que terminar. Ya era bastante tarde y también tenía cosas que hacer para los próximos días. Las cosas buenas duran poco pero hay que diafrutarlas. Con todo esto se enteró de muchas cosas. Le gustó mucho enterarse de que los próximos en casarse serían Sugawara y Daichi, y le sorprendió que fuera Sugawara el que se arrodillaria. Obviamente estaban invitados. Asahi y Nishinoya estaban planeando un viaje por el mundo para ir a visitar las mejores pastelerías. Y todos los demás aún estaban viendo que hacer o simplemente seguirían dándole vida a la cafetería que era un hogar.
Entre todos se despidieron y luego de haber salido de esa cafetería, se sintió completo de nuevo. El frío de la noche se coló en su nariz y observó a Iwaizumi que estaba emocional con un poco de sonrojo en sus mejillas frías. Lo tomó por el rostro, dejándole un tierno beso en los labios para hacerle saber que todo estaba bien. El moreno le devolvió la sonrisa.
- Te dije que todo iba a estar bien...- le dio la tranquilidad que Iwaizumi se merecía -
- lo sé, es solo qué, pienso cuánto tiempo nos esperaron para vernos de nuevo...nos alejamos por mucho tiempo. Ver a llorar a Bokuto quizás me ablandó el corazón, aunque sea un idiota...aún así, me gustó mucho compartir otra taza de café contigo, Oi. Jamás me olvidaré que así nos conocimos.
Se quedó en silencio por un buen tiempo y sonrió. Iwaizumi no hablaba mucho de lo que pensaba, pero tenía razón, sus corazones estaban blandos en estos momentos.
"Ojalá las citas continuarán como los viejos tiempos" pensó y se fueron a casa, con un calor en sus corazones gracias a los cafés que habían disfrutado en "Dulce de Limón".
Sin duda, volvería.
Fin
☕
Volví y este capítulo capítulo más que nada trata de esto. Pasé por muchas cosas, como rompimientos amorosos, ansiedad, la pandemia me dejó muy mal emocionalmente, Wattpad de la nada me cerró la cuenta porque no entraba seguido...pero siempre uno vuelve a donde fue feliz jiji. Lo siento mucho por haberme ido por mucho tiempo y no haber actualizado esta historia que se merecía un buen final, más nostálgico más que nada y quizás algo abrupto, pero quería tocar cosas sentimentales que toda la saga me dejó:') y por eso pasan los años, así como pasaron desde que no escribía algo.
También quería comentarles que estoy en la universidad estudiando ilustración! Así que también el tiempo se me ha acortado un montón entre trabajos y tareas...lo bueno de todo es que ahora he podido ir a ferias a vender mi arte<3
Y esta sería la actualización. <3 muac muac
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Café Caliente
FanfictionUna fuerte lluvia comienza a caer del nubloso cielo, por lo que Oikawa que justo caminaba solitariamente por las calles tiene que refugiarse en una... ¿Cafetería? ¿Por qué todos son gays? ¿Y por qué entra un refugiado más... tan caliente como el c...
